Publicidad Bajar al sitio
Columnistas

Yo me quiero separar ¿Y usted?

Chicas en salidas de chicas, donde se mezclan tragos y el plato de todos los días: los hombres.

Por Fernanda Nicolini

-Siempre llega el momento en la vida de toda mujer pasada de treintas en el que…
-¿Se hace las tetas?
-No, naba.
-¿Decide ser vegana y regalar sus botas de cuero al Ejército de Salvación?
-Bueh…
-¿Le hace un escrache, pero de amor, a Kicillof y le ofrece hacerle de balsa humana para salvarlo de las hordas de culonas enfurecidas?
-¡Paren! ¿Quiénes son? ¿Jua Jua Juanete? Les hablo en serio, miren para allá…

Ana y yo giramos nuestras cabezas hasta lo que las cervicales apelmazadas nos permiten. Veo un plato de ceviche monetariamente sobrevalorado y unas papas a la huancaína que piden a gritos un pancito. Sigo con la mirada y descubro que la línea imaginaria que lanza el mentón de Carmela termina en una escena si no patética, al menos triste. Mesa de dos. Ella pintada a lo Milo Locket. El, con chomba salmón recién sacada del estante. Hasta ahí, todo bien: es cuestión de gustos. Pero lo triste viene después, cuando después de varios segundos de posarles nuestros ojos como reflectores, nada pasa. Ni una palabra, ni un gesto, nada de nada detiene el movimiento de sus deditos y pupilas frente al blackberrry,

-¿Ustedes creen que eso es una clara señal de la decandencia del imperio de la pareja?, pregunto sin dar vuelta mi cuello oxidado.
-¡A eso me refería cuando ustedes se empezaron a hacer las Verdaguer! Siempre llega el momento en el que levantás la mirada del teléfono, o del plato, o del libro y lo ves a él, no te digo con chomba rosa pero con la camisa de siempre, y en tu cabeza retumba ese ruidito molesto que hace con la boca cuando mastica y entonces pensás: ¿y si me separo?
-A ver Carmelín de nuestro corazón ¿y ahora qué pasó? ¿Se pudrió all?
-No sé, chicas, no sé, estoy en un momento cartesiano, dudo, dudo y luego, vuelvo a dudar.
-Entonces recurramos al método sofista –propongo-. Un www de preguntas y respuestas con cero nivel de rigurosidad pero basado en la más cruda realidad. ¿Llegás a tu casa y te enfurece que haya dejado la leche fuera de la heladera?
-Sí.
-Bueno, anotá un punto.
-Cuando van a comer con amigos ¿tratás de hacer chistes después de que él habla para disimular que dice boludeces?
-No sé, últimamente trato de no escuchar mucho lo que dice.
-Anotá Anita, esa suma tres. Es de las que tienen bonus. Sigo: ¿cuando compra crema de enjuague en lugar de enjuague para la ropa ya no te parece un tierno distraído como antes sino un pelotudo?
-A esta altura prefiero ir yo al Chino, si no va y compra siete packs de alfajores de oferta y otros siete de cerveza y se olvida de la verdura.
-Estás peor de lo que pensábamos, amiga.
-Después de pelearte: ¿llamás a la psicóloga desesperada? ¿O vas al video trucho y preguntás cuál es la serie más violenta que tiene?
-Mmmmm.. ¿limpiar la cocina a fondo mientras mirás con cariño el veneno para hormigas no cuenta?
-No, el comité de Cosmo censuró esa opción por apología de homicidio.
-Bueno, entonces la opción dos. La última que me recomendó el videotruchoamigo fue Game of Thrones. “Si querés ver sangre, sexo y príncipes depravados, llevate esta”, me dijo. Creo que me vio un poco alicaída.
-Bueno, esa vale dos y medio entonces. Y acá viene la pregunta final. Por diez puntos: ¿desde hace cuánto tiempo buscás a tus ex novios, amigos, amantes o potenciales pasamanos en Facebook para ver “en qué andan”? ¡Confesalo!
-Lo confieso, lo confieso, ¡no me peguen, soy Carmela! A todo esto, ¿cuánto sumé?
-Según nuestro www Cosmosoft, todavía no calificás para la soltería: lo peor está por venir. ¡Seguí participando!

×