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Entrevistas

Vivir del aire

Es uno de los principales referentes de la radiofonía argentina desde la década del 80 y supo encontrar el tono adecuado para no quedar en off side, según pasaban los años.

Por Oscar Finkelstein
Fotos: Juan Carlos Casas

Un loft doble en un edificio estilo industrial de Núñez, un viernes a la tarde, sin recitales ni fútbol en el Monumental, cuando el barrio es de quienes viven o trabajan allí y no hay que pelearse con los “trapitos”. De un lado, el estudio de grabación, donde Lalo Mir –un joven de 60 recién cumplidos, locutor, conductor, hombre de radio pero también de TV- encara sus trabajos complementarios al que hoy ocupa el centro de su vida profesional de lunes a viernes de 9 a 13 por La 100, que comparte con Maju Lozano y que lleva por nombre Lalo por hecho. Del otro, un atelier en el que el dueño de casa despunta sus vocaciones plásticas. En el medio, una enorme memorabilia de grabadores de larga data (un Geloso, un Transicorder); vinilos y compactos; un reproductor de magazines; obras de arte de amigos y propias (como el globo terráqueo que emula la cabeza de Geniol y que bautizó Uy cómo me duele el planeta, o la escalerita forrada en billetes, llamada Escalera al cielo); la radio con la que escuchó la guerra de Malvinas por la BBC de Londres; muchísimos premios; el libro de Perón de 1950 para explicar la Argentina, y un etcétera voluminoso que ilustra sobre cierto hábito de atesorar objetos real o potencialmente útiles (“basura que levanto en la calle para hacer mis cosas artísticas”) que forman parte de los collages que crea, sin prisa pero sin pausa. La charla se da apenas unas horas después de la muerte de Juan Alberto Badía, un personaje mayor del medio radiofónico, que tuvo bastante que ver con los comienzos de la carrera de Mir. “Cuando me empiezo a relacionar seriamente con la radio, Badía ya estaba empezando a sobresalir y cuando llegué de San Pedro, a fines de 1975, entré a trabajar en una productora donde Badía hacía Imagínate: Flecha Juventud. Fui productor de él en algunas cuestiones, como unos microprogramas grabados que iban en otras radios”, recuerda.

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