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Wine News

Vinos y playas

El entorno: Punta del Este, con sus médanos, bosques y playas. La excusa: la 14ª edición del Salón Conrad Internacional del Vino. Placeres que se unen alrededor de una copa

l 29 y el 30 de enero, el hotel Enjoy Conrad organizó nuevamente un festival que ya es histórico: catorce ediciones ininterrumpidas lo convierten en un clásico en la agenda esteña. Durante dos noches más de 4000 personas disfrutaron de unas 600 etiquetas producidas por ciento cuarenta bodegas. Un recorrido único en la región que permite sacar conclusiones acerca de la actualidad de la vitivinicultura uruguaya y aprovechar decenas de etiquetas de Australia, España, Chile, Estados Unidos, Francia, Italia, Nueva Zelanda, Portugal, Sudáfrica y, claro, Argentina.

Punta del Este como puerta al mundo

Es sabido que el balneario uruguayo es un enclave diseñado para el lujo sudamericano. Muchas de las fortunas más importantes de la región pasan allí su verano, incluyendo también a un número creciente de público europeo. Así, no extraña que, a diferencia de lo que pasa en otras ciudades (incluso en otras también de Uruguay), lleguen a este balneario muchos vinos del mundo. En el caso del Salón, intercalados entre las etiquetas locales, se podían elegir joyas españolas como Pintia y Alion, exquisitos Portos, los Cava de Freixenet, Champagne Taittinger y Prossecos de varias marcas. Entre los italianos hubo Chianti, Supertoscanos y Prossecos, mientras que Argentina y Chile ocuparon un segundo y tercer lugar, tanto en propuestas como en preferencias detrás de los vinos locales.

La reinvención del vino uruguayo

Los argentinos conocemos poco de los vinos uruguayos. De hecho, lo miramos con cierto desdén. A contramano de los hábitos europeos, en el cono sur no es común consumir vinos elaborados por los países vecinos. De modo que cada vez que se tiene oportunidad de cruzar el charco, es buena oportunidad para sumergirnos en los vinos charrúas. Y en esta feria dijeron presente la enorme mayoría de las bodegas de Uruguay, mostrando sus vinos más emblemáticos.

Lo primero que debemos destacar es que el país oriental es mucho más que Tannat, su bandera. Tanto en tintos como en blancos descubrimos muchas cosas ricas. Por ejemplo, la influencia del río en algunas zonas y del mar en otras les permite elaborar Sauvignon Blanc memorables como Carraú Sur Lie, Narbona, Atlántico Sur Single Vineyard y Don Próspreo de Pizzorno. Todos ideales para ablandar el paladar y dar los primeros pasos en el Salón. Otro capítulo interesante son los blancos de cepas menos tradicionales, como el de Bodega Garzón, el Riesling sorprendente de Bouza y el Sauvignon Gris Filgueiras. Entre los blancos de corte, se lució Viñedo de los Vientos Arneis-Chardonnay.

En materia de tintos, el Tannat lleva la delantera y suma estilos. Entre los favoritos se ubicaron Km 0 Río de la Plata Gran Reserva, Jano 2012 by Estela de Frutos, Ripasso de Tannat 2008 (Viñedo de los Vientos), Garzón Blend de Tannat, el top de la liga uruguaya, Amat 2008 y el curioso Don Próspero Maceración Carbónica 2015. Sin embargo la sorpresa la dieron los cortes y otros tintos producidos con cepas como los Pinot Noir (Río de los Pájaros 2015, Estigma Gran Reserva 2014), Cabernet Franc (Alto de la Ballena 2010) y los novedosos De Lucca Marsanne 2015, Don Pascual Marselán 2015, Artesana Zinfandel 2015 y Gobelet Carmenere 2013.

Dos días que, por suerte, no alcanzaron para probar todos los vinos disponibles. Pero al menos sirvieron para conocer un evento al que en 2017 le daremos revancha.

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