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Una muñeca de porcelana

En el Centro Cultural Borges se exhibe una particular colección de fotografías poco conocidas de Marilyn Monroe que renueva nuestra debilidad por la bella rubia.

Por Gisela Etlis

Marilyn tenía algo”, dice Blanca Manzón, curadora junto a Reinhard Schultz de la muestra fotográfica de una de las actrices más deseadas de todos los tiempos. Norma Jean Dougherty era -con palabras modernas- una chica cool, con un look exquisito y admirado por todas las generaciones de mujeres, pero por sobre todo, una estrella dueña de los ojos más expresivos de Hollywood.

En agosto del año pasado, parecía casi imposible que Marilyn Monroe se hubiera muerto 50 años atrás. Y es que aún los que nacieron después de su partida la ven más viva que nunca a través de sus películas, el sonido femenino de su voz y, por su puesto, las imágenes que retararon su vida como una diva internacional.

En el Centro Cultural Borges, los porteños tienen la posibilidad de recorrer la historia de la actriz gracias a 90 fotografías de la colección de Bilderwelt Galerie, de Berlín en la muestra “Marilyn, la mujer de los sueños”. En su mayoría son fotos still, es decir imágenes tomadas a los actores durante la filmación de una película o en sus descansos, que por lo general se usan tanto para promocionar los films como a las estrellas. En este caso, sirven para revivir a una mujer que se convirtió en un mito, no sólo por el misterio de su muerte, sino por ese “no sé qué”, ese “algo” que quizá pertenece a su boca, o a su sensual lunar, a su cuerpo escultural o a su piel de porcelana. O quizá a su mirada, un poco triste, un poco alegre

En la muestra -que será interrumpida del 14 al 20 de abril- no faltan las fotos de las escenas de Dangerous Years, Ladies of the Chorus, Locos de atar, Vitaminas para el amor y la que le dio nombre al “estilo Marilyn”, en la que su vestido blanco se levanta y deja ver esas piernas perfectas, La comezón del séptimo año.

Si bien era una persona querida en Hollywood, algunos expertos de la industria cinematográfica no la consideraban una gran actriz. Entre foto y foto, en las paredes blancas de la sala 21 del C.C. Borges, se pueden leer palabras sobre Marilyn dichas por quienes la acompañaron en la pantalla grande. Ella, yo creo, era más que nada una comediante”, decía John Huston, director de Mientras la ciudad duerme (1950), y Los inadaptados, film de 1961 y el último que Monroe completó.

No puedo decirle adiós a Marilyn, nunca le gustaba decir adiós…”, expresaba su maestro de actuación, Lee Strasberg. En cada fotografía se puede intentar descubrir el estado de ánimo de la actriz al momento de posar para la cámara. Quizá porque no está claro el motivo de su muerte y, como admiradores, deseamos encontrar el punto de inflexión donde la bella Marilyn se desmorona. Pero no se ve, no se encuentra. Ella siempre está perfecta, como una muñeca de porcelana, como una rosa congelada.

Información sobre la muestra
Organizan: Centro Cultural Borges y Galerie Bilderwelt, Berlín
Curaduría: Reinhard Schultz y Blanca María Monzón
Sala 21
Entrada general: $30
Estudiantes: $20
Centro Cultural Borges – Viamonte esq. San Martín 

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