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Música

Una banda agradecida

Con invitados, poesía new age y fans felices Las pastillas del abuelo se presentó en el Luna.

Por Gisela Etlis

Luces de colores, remeras pastilleras y fans locos por ver a sus ídolos en el gran escenario de Luna Park. Las Pastillas del Abuelo le regalaron a sus seguidores un show lleno de poesía y una calidad de sonido que hizo vibrar a los amantes de una verdadera celebración.

En la previa del viernes 22 de febrero, el mítico Luna ya estaba casi lleno pasadas las 21. Lleno de un público entretenido con las dos pantallas ubicadas en los costados del escenario, las que mostraban los tuits que mencionaban la cuenta de @delabuelo, mientras reclamaban la presencia del Pity Fernández al grito de “Pity tiene razón, Pity tiene razón, esto es una fiesta la p… madre que lo parió”, cantito clásico de los pastilleros.

Casi media hora después, el juego de luces dio pie a una intro instrumental y las chicas enloquecieron. Cambios de Tiempo fue el primer tema de un recital que le permitió a la banda transmitir también un mensaje de agradecimiento pleno a su público

Gracias a todos, muchas gracias”, decía el líder de LPDA entre tema y tema. No comenzaba otra canción sin agradecer y dar su frase de cabecera: “Vamo’ a hacerlo”. Con toque bohemio que derrite a las adolescentes y a las mayorcitas también, el chico de barba sacó su arma más letal: un poema Osho, filósofo que llevaba en su remera durante la primera parte del espectáculo. Sacó el libro y leyó…

“Amor

Soy uno con todas las cosas,
en belleza, en fealdad, para todo lo que sea ahí estoy.
No sólo en la virtud, también en el pecado soy un compañero,
y no sólo el cielo, también el infierno es mío.
Buda, Jesús, Lao Tse: es fácil ser su heredero,
pero, ¿Genghis Kan, Taimur y Hitler?… ¡ellos también están dentro mío!
No, no la mitad… ¡Soy la totalidad de la humanidad!
Todo lo que sea del hombre, es mío: flores y espinas,
la oscuridad tanto como la luz,
y si el néctar es mío, ¿de quién es el veneno?.
Néctar y veneno, ambos son míos.
A quienquiera que experimente esto yo lo llamo religioso,
porque sólo la angustia de tal experiencia
puede revolucionar la Vida sobre la Tierra.
Osho”

Sin parar de dar las gracias, Las pastillas del abuelo descansaron unos minutos e invitaron a Los enviados de Thot, un grupo amigo que le regaló unos temas a los fanáticos que bailaban bajo globos de colores y una muñeca inflable desnuda que se movía de acá para allá. Con un estilo que paseaba entre La Renga y Los Redonditos de Ricota, Los enviados atraparon al público pastillero y agradecieron al Pity por darles la oportunidad.

Ya hacia el final del show, los clásicos Una vuelta de tuerca, La Casada y Skalipso hicieron remover recuerdos de los viejos seguidores que hace 10 años pintaban LPA en las paredes de Buenos Aires.

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