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Zoom Restós

Un secret

Una vez por mes y escondido en Colegiales, abre las puertas Petit Comité, comandado por una chef argentina con corazón francés, que improvisa fórmulas aprendidas de libros, viajes y familia.

Por Melina Barrera
Foto: Juan Carlos Casas

Escuchar desde la cocina el tintinear de los cubiertos mezclándose con el murmullo de los comensales que llega de un comedor montado para la ocasión, todavía la emocionan. Aunque hayan pasado ya varios sábados de encuentros en ese espacio escenográfico, sobrio, sin pretensiones, que una vez por mes muta de reducto yogui a restaurante a puertas cerradas. Una puerta antigua, un hall de recepción para dejar los abrigos, y por fin el salón, con mesas bien vestidas, en la galería de techos altos y transparentes de una casa de época. Este es el lugar donde Melina Maurer empezó a cumplir su sueño del restaurante propio, o mejor, como ella dice, el de cocinar para la gente, dar amor y compartir. Por eso en este, su Petit Comité, comparte las recetas de familia fusionadas con otras adquiridas en su vida inquieta saltando de país en país.  

La base de su cocina es francesa, pero eso no solo tiene que ver con con los siete años que pasó en Cholet, un pueblo en la región de Maine-et-Loire. Tiene que ver también con los cursos en Le Cordon Blue o con Pierre Hermé. Y tiene tanto o más que ver con la cocina de su abuela Lydya, que vivió en Viena y en París, donde fue gobernanta en el castillo. De ella heredó esa fascinación por la elegancia de la gastronomía gala, pero también por la cocina alemana y austríaca. «Vivía en su cocina», recuerda. «Tengo su libro de recetas, y mucho de lo que hoy ofrezco en Petit Comité lo saco de ahí».

Después de Francia vinieron Panamá, Costa Rica y México, donde siguió haciendo cursos y dando clases de cocina. De regreso a Buenos Aires, con un Master en lenguas extranjeras aplicadas y todo su bagaje culinario a cuestas, entró en la Alliance Francaise como profesora. Pero su verdadera pasión está entre las ollas y por eso combinó su trabajo con un servicio de té y pastelería francesa en feria de artesanías del sur. De ahí a Petit Comité solo fueron un par de casualidades, contactos, y voilá! «Lo que empezó como un ‘veremos…’ se convirtió en un restó privado que abre -y se llena- una vez al mes.

La cocina
El menú siempre sigue cinco pasos de rigor. El día de nuestra visita, probamos una rico paté de haricot noir (porotos negros) condimentado con un mix de hierbas traídas de Francia, para acompañar con ricos panes caseros y un aperitivo. L’entrée fue ensalada de verdes, champignons asados y queso azul francés, más copa de Chardonnay de Saint Felicien. Siguiente paso, bondiola de cerdo, papas Papillon y salsa de mostaza casera. Maridaje: Cabernet Sauvignon de la bodega boutique Berruti Chini. Para el postre (algo suculento para un menú francés, pero no por eso menos rico), mousse de limón, fórmula de la abuela Lydya, intervenida por Melina con arándanos y crema. Brindis final con copa de espumante, y café o té con petit fours caseros: bombones de chocolate blanco, una versión del pain d’epice en pequeñas piezas y galette bretonne con granos de sal.


En la elección de los vinos y en llevar adelante el proyecto, Melina agradece infinitamente a Arnaldo Gometz, de Catena Zapata, que auspicia las noches de Petit Comité con sus vinos, y en la atención, el servicio del salón y la comunicación, a Pedro, su compañero de vida.


El próximo en encuentro será el 9 de agosto, y hay fechas hasta fin de año. El 2015 la encontrará en nueva sede, su propia casa, por la zona. La cita será para 12 comensales en lugar de 24. Un comité mucho más petit y exclusivo, pero con la idea de siempre: «que vengan a comer rico, bueno, y que vuelvan».

PETIT COMITÉ
Zona: Colegiales
Reservas: 156-463-2501 y 154-399-7133
www.petitcomite.com.ar
Facebook: petitcomitebuenosaires
@petitcomitebue
$220 menú con agua con y sin gas; $330 con vinos maridados por pasos.
Descorche, $20.
Opciones para elíacos, diabéticos y vegetarianos.

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