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Música

Ultra expansiva

Con más de 35 artistas en escena, el Festival Ultra Buenos Aires deleitó a los amantes de la música electrónica.

Por Gisela Etlis

En la tercera edición argentina de una de las fiestas de música electrónica más importantes del mundo, fueron casi 50 mil personas las que bailaron frente a los tres escenarios en el antiguo Parque de la Ciudad, devenido en predio ideal para los grandes espectáculos musicales. 

Durante dos jornadas, viernes 21 y el sábado 22 de febrero, la Ultra Buenos Aires deleitó a su fiel público con más de 35 artistas internacionales y nacionales con artistas como Tiësto, Hardwell, Nicky Romero, Paul Van Dyk y Steve Aoki a la cabeza.

El sábado desde las 18.00, el predio bautizado “Ciudad del Rock”, recibió a Hernán Paredes, Vives & Forero, Bad Boy Orange, Chris Schweizer, Adrian Lux. Borgore, Sunnery James & Ryan Marciano, W&W y Pendulum para calentar el Main Stage, así como a Tomás Heredia, Heatbeat, Ferry Corsten, Martín García, Nicolás Jaar, Mónika Kruse y Green Velvet, entre otros artistas, que regalaron sets hasta el amanecer en la carpa tech y los otros dos escenarios.

Como la Creamfields se hace siempre la primera semana de noviembre, las chicas aprovecharon la fiesta veraniega para bailar en bikini toda la noche. Algunas con tops por arriba del ombligo, mucho escote y mini shorts tiro alto, otras con brillo y lentejuelas, colores fuertes y tacos tan altos como incómodos para una noche en la que saltar es casi obligado. Los chicos, más relajados, de chupines y remeras de colores. Los más llamativos, con camisas floreadas abiertas hasta el pecho que dejaban ver sus collares dorados, y muchos con remeras de dj Tiësto. Lentes oscuros, mucha piel y mucha pose para una fiesta que recién comenzaba.

“Are you really ready to dance? Ladies and gentlemen, boys and girls, welcome to the Tiësto experience”, decía la voz misteriosa, mientras los más de 30 mil fans gritaban desaforados y coreaban el nombre de su dj predilecto. Aplausos, gritos y llantos provocados por el holandés que hace casi dos décadas viene alimentando la música dance con clásicos como Lethal Industry y Adagio for Strings, la versión de Samuel Barbier, que obligó al público a viajar en el tiempo. Sonaron I Love It I Loose My Self, Escape Me, Maximal Crazy y, al igual que hizo Pendulum (y luego Hardwell), Tiësto homenajeó a Calvin Harris con su remix de We’ll Be Coming Back.

De su último trabajo, presentó Red Lights, que formará parte del álbum 2014. El corte batió records en Suecia, Australia, Alemania y Holanda. Se despidió flameando la bandera argentina y agradeció por la devolución cálida de los fans, algo novedoso para las fiestas electrónicas, que hasta hace un tiempo sólo eran discos a cielo abierto, y los dj, siempre dueños del clima, eran meros proveedores de música en la pista. Ahora, los shows están dirigidos hacia el escenario, los djs saludan e interactúan con el público, detalle que a algunos veteranos del punchi punchi puede molestar.

Hardwell tuvo la oportunidad de subirse al Main Stage luego del show de su maestro, y demostró ser el ídolo trance del momento. Tiësto irrumpió su show y le advirtió a su gente que estaban frente al “DJ número uno del mundo”. Con la emoción del elogio de su compatriota, regaló sets hasta el amanecer, mientras bajaba la temperatura, los puestos de hamburguesas y papas fritas se llenaban y la Ultra destronaba a Creamfields como la gran fiesta del dance internacional.

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