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General

Tres décadas

Se cumplieron 30 años de democracia. Tres décadas de música, restaurantes, sofisticación, cine y bebidas. Marchas y contramarchas de nuestra cultura urbana.

Las décadas suelen medirse como número redondo. Se dice “los ochenta”, “los noventa”, “los dos mil”. Pero la Argentina, una vez más, precisa ser leída de otro modo. La rigidez del lugar común poco puede hacer frente a la realidad, que sabemos, es la única verdad. Para entender qué pasó en la últimas tres décadas de la Argentina, es necesario empezar en 1983, con la recuperación de la democracia. Con Alfonsín y su breve primavera a cuestas. Ese año empiezan los verdaderos ochenta, con toda su potencia, su ingenuo descontrol y, en especial, su banda de sonido, el rock que marcó la cancha desde los auriculares de los walkmans y los parlantes de los minicomponentes. Los 90, por su lado, cargan con un peso específico, con su maldición. Son los malditos 90, los que llevaron a la peor crisis económica de la historia moderna de la Argentina. Pero de vuelta, ésta no es la única lectura posible, ni la única lectura justa. Los 90 también trajeron una apertura al mundo: viajamos por Europa, llegaron marcas y productos, se modernizaron algunas industrias (como la del vino). Tras décadas de encierro militar, tras los 80 en que nos miramos el ombligo, estábamos desesperados por salir al mundo. Y vaya que lo hicimos. Y los dos mil. Esos dos mil que empezaron en realidad en 2003, cuando se comenzó a bracear desde el fondo de una angustia moral y económica para ver, de vuelta, como sea, el sol en lo alto del mar. Y lo festejamos comiendo, y lo festejamos bebiendo. Como nunca antes en nuestra historia de país.

Cada década tuvo lo suyo. Lo bueno y lo malo. Las revisamos, recordamos sus hitos, sus consumos, su peculiaridades, buscando saber si hubo una que fue mejor que la otra. La conclusión, no podría ser distinta, es abierta: seguramente cada uno ya tiene su década favorita bien guardada en el corazón. Porque así es la Argentina, un país que exige distintas lecturas.

Leé la nota completa en la edición de Enero/Febrero de Revista Bacanal

EDITORIAL. De cada década

Además del devenir político, además de las distintas -incluso antagónicas- etapas que nos tocó vivir desde 1983 hasta acá, los 30 años de democracia marcaron profundamente la cultura de las ciudades. Desde la música hasta la sofisticación en la mesa y en las copas, desde los cambios radicales en el consumo y la tecnologías hasta las variantes y variaciones en los medios audiovisuales, desde los nuevos movimientos en el teatro hasta las nuevas generaciones de escritores. 30 años, en estos casos, no sólo demostraron ser muchos sino también contundentes.

Por eso, desde Bacanal decidimos convocar a tres periodistas para que cada uno hablara de una década. Para que la defendiera y también para que mostrara sus errores; para que nos recordara qué cosas habían quedado de esos días y qué otras fueron finalmente desechadas. Y encontramos, en esa mezcla de nostalgia y actualidad, en ese mix de cambios brutales y de terremotos en los modos de consumir, una constante: siempre hay algo que nos puede sorprender. Y también una certeza que rompe con la antigua y toda vista falsa visión positivista: crecer no siempre es ir hacia adelante.

Había datos que marcaban cada década y sobre esos datos planteamos el esquema de trabajo: los 80, esa década mitificada por muchos y no tan cool como la suelen contar los historiadores de café, tenía que encontrar su foco en la música. Y debía perder en otros rubros como la bebida y la comida. Los 90, los malditos noventa, caían en desgracia casi antes de empezar a hablar sobre ellos y sin embargo, sin embargo, a la distancia hay mucho rescatable de ese tiempo. Por último, la actualidad de la primera década (larga) del siglo XXI nos interpelaba desde un presente donde se mezclan no sólo miradas sino sensaciones, fiebres que todavía siguen altas y el violento calor de la última quincena de diciembre que no ayudaba para nada a la hora de bajar revoluciones.

Como pocas veces, una nota de tapa tuvo tantas idas y tantas venidas. Y hay una lógica para esto: (nos) estamos contando nuestra propia historia y no siempre estamos de acuerdo con la imagen que aparece en pantalla. Pero fue un gusto trabajar sobre esta historia, sobre nuestra realidad. Seguramente, para algunos falte determinada info y para otros sobre aquella data. Bienvenidos al club: para cada uno de nosotros también quedaron una serie de agujeros negros. Pero preferimos, en este caso, contemplar las necesarias falencias y lagunas a ganar la batalla en wikipedia mode.

Esperamos que sepan entender esta manera de disfrutar de la memoria y sus arrabales.

De paso, y antes que la memoria nos juegue otra mala pasada y nos olvidemos, también esperamos que tengan el mejor 2014 posible.

Javier Rombouts

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Además, en este número:

+ Kevin Johansen, de Nueva York a Liniers.
+ Wine News: los mitos de la exportación.
+ Moda y gastronomía:
diseño a la carta

… y mucho más!

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