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Columnistas

Todo el mundo lo hace

Chicas en salidas de chicas, donde se mezclan tragos y el plato de todos los días: los hombres.

Por Fernanda Nicolini

Viste que nosotras nos creemos muy originales, ¿no?

Pienso en voz alta. Si el termómetro marcara un grado más, Buenos Aires se evaporaría. Quizá lo haga. Como un espectro, va a descender al infierno de las ciudades tropicales y nosotras, Carmela y yo, con las patas en la pelopincho, a falta de fuente.

-¿Vos decís que somos originales porque cuando tengamos hijos no los vamos a vacunar, no comemos harinas, nuestro objetivo de este 2014 es hacernos la depilación definitiva, dewwwamos a los que suben videos de gatitos en Facebook y siempre nos van a faltar dos materias para recibirnos de esas carreras interminables que se cursan en Puán? Creo que no somos tan originales…

-Bueno, ponele que somos un término medio previsible pero con una autopercepción distorsionada que nos permite seguir con entusiasmo y falsa rebeldía en esta vida coptada por el capitalismo hedonista…

-Bueno, aflojá con la bolilla “yo era una chica intelectual” y largá el estofado -me corta Carmela, mientras se revisa las axilas y se distrae-. Te digo en serio, lo de la depilación definitiva, creo que es el mejor invento del siglo XXI… bueno, ¿entonces?

-Que caí en el lugar común más común desde que se inventaron las redes sociales… ¡me junté con mis compañeros del secundario!

-No, Dios mío, ¿por qué hiciste eso?

-No sé, no sé, no lo pude evitar… de pronto armaron un grupo de Facebook, me incluyeron, empecé a ver las fotos, las fotos de ellos, de sus parejas, de sus hijos, de sus perros, de sus casamientos con carnaval carioca, trencito y corbata en la cabeza… sí, el horror, y no resistí, y el viernes pasado me vi sentada en una mesa larga hablando con María Luján, ponele.

-¿Lujancita? ¿La monjita? ¿Esa que nos encontramos en la fiesta de tu hermano la noche que estábamos empepadas y nos hablaba de que se había ido a misionar a la India y nosotras flasheábamos que le veíamos un aura sobre la cabeza?

-La misma. Bueno, Lujancita ahora es un camión. Lomazo, culo parado, piernas de maratonista y novio tuneado.

-Me estás jodiendo, ¿qué pasó?

-Te digo como me dijo ella: el crossfit le cambió la vida.

-¿El crossfit? ¿Qué hacen? ¿Corren en patas?

-No, no, es como un entrenamiento militar que inventaron los yanquis para que los policías bajaran su panza de jefe Górgory.

-¿Y Lujancita de los Milagros del Señor hace eso?

-Así como escuchás. Pasó de juntar ropa para los pobres a darle con una masa a una cubierta de tractor. Ahora en vez de rezar, cuenta abdominales. Eso me dijo mientras Tomasito, el que era heavy metal y ahora está con tratamiento para recuperar el pelo, la miraba con la baba colgando.

-¿Y el resto?

-¡El resto también!

-¿Todos hacen ese cross no sé cuánto?

-No, pero corren, entrenan, se anotan en maratones, hablan de 10K, de 32K, y no precisamente porque tengan su corazón con Cristina; saben cuáles son las mejores carreras, qué hay que comer antes, después… no sabés lo que era eso, como una secta.

-¿Te das cuenta?

-¿De que tengo que dejar de darle al gin tonic y calzarme las zapatillas?

-De que el ejercicio es la nueva droga, mami. Nosotras acá tiradas como toninas y ahí afuera el mundo descubrió cómo tener placer y escape de la realidad sin ninguna ayudita extra.

-¿Vos decís que nos estamos quedando fuera de la historia?

-Sí, como el PC Argentino, aunque no es tan grave, estamos a tiempo.

-¿Tenés zapatillas para prestarme?

-Creo que sí… ¿te parece empezar hoy?

-Me parece que tenemos que analizarlo bien una vez que baje el sol y, mientras tanto… ¿me pasás unos hielitos?

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