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Territorios

Tecnologías del yo

Filosofías orientales, técnicas de respiración, búsqueda de la paz interior, reencuentro con el yo interior son algunas de las premisas de las nuevas tendencias espirituales de este siglo

Por Luciana Giordano

La espiritualidad y la búsqueda de la felicidad han sido una constante en el ser humano. Esta corriente de búsqueda interior tuvo su auge en los años 70, cuando el misticismo se mezcló con el rock and roll, el movimiento hippie y la búsqueda de una vida alternativa a los valores del mundo capitalista.

La vida en el campo, en granjas comunitarias, las experiencias en la psicología con el LSD para llegar a lugares recónditos del yo, fueron algunos elementos que se agregaron a un contexto político y social complicado en los Estados Unidos y también en nuestro país.

La Guerra de Vietnam, la visita de The Beatles a la India y, en nuestro país, los movimientos católicos y sociales alternativos, como el movimiento de sacerdotes tercermundistas, la dictadura militar; todo iniciado a través de la necesidad de un cambio interior que se reflejó en el exterior.

Gurdjieff, con sus escuelas integrales de danza y meditación, el filósofo Krishnamurti, Sai Baba, Krishna y el gurú Maharishi fueron algunos de los maestros que cautivaron a  músicos como George Harrison, David Lebón, Pedro Aznar, artistas, pensadores y a muchos jóvenes de esa generación.

Pero ¿qué pasa hoy?¿Hay una vuelta a replantearse el sentido de la vida, alejarse del estrés y adoptar prácticas alternativas, o es sólo una moda pasajera?

En busca del espíritu urbano

“La religiosidad es la cascara y la espiritualidad, la banana”, proclama Sri Ravi Shankar, fundador de uno de los movimientos más importantes y top en nuestro país, “El arte de vivir”, donde se enseña, a quienes se acercan, el arte de la respiración-pranayama- para lograr la relajación, el bienestar, y la salud anímica y física.

Famosos como Marcelo Tinelli, Federico Rivero y su mujer, la modelo Andrea Burstein, practican y se han vuelto difusores públicos de este arte. El Arte de Vivir es una ONG humanitaria, educativa y sin fines de lucro, dedicada al manejo del estrés e iniciativas de servicio para el bien común. Fundada en 1981, la organización trabaja en 151 países.

Las actividades están guiadas por los lineamientos filosóficos pacíficos de Sri Sri: “Hasta que no tengamos una sociedad sin estrés y sin violencia, no podremos alcanzar la paz mundial”. Para guiar a los individuos a la paz interior, El Arte de Vivir ofrece cursos y programas que permiten eliminar el estrés a través de poderosas técnicas de respiración, meditación y yoga. El programa enseña prácticas de respiración avanzadas que generan efectos dinámicos de limpieza en el cuerpo y en la mente. Los participantes aprenden cómo utilizar su propia respiración para liberarse de los efectos acumulados producto de emociones negativas. La pieza fundamental de El Arte de Vivir es una técnica de respiración llamada Sudarshan Kriya (acción purificadora). A través de esta práctica de respiración única, los ritmos de respiración son utilizados para eliminar tensiones, beneficiar las funciones orgánicas del cuerpo, transformar las emociones, y promover una mente calma y alerta.

Los cursos se dan por instructores entrenados y están divididos en niveles  aproximadamente 20 horas repartidas en 8-10 días. Estos programas han ayudado a millones alrededor del mundo a superar  la depresión y las tendencias violentas. Niños, jóvenes, adultos, enfermos, personas privadas de su libertad pueden aprender el arte de respirar y meditar para mejorar la calidad de vida.

Resurgir de las cenizas

Desde la erupción del volcán Puyehue (Chile), varias ciudades dentro de la Argentina fueron tapadas por las cenizas. En junio de 2011, Villa La Angostura fue declarada zona de desastre. Voluntarios de la fundación El Arte de Vivir vienen trabajando en el auxilio de las personas damnificadas con el fin de tender una mano y reforzar la red de contención. El objetivo es aliviar el sufrimiento causado por la pérdida de trabajo, la falta de comida, la angustia y ansiedad extrema debido al aislamiento, a través de la asistencia material y el dictado de cursos de respiración postrauma.

En esta etapa, se lanza el programa de cursos RAS (Respiración, Agua y Sonido). Este es un taller vivencial de tres días dictado por El Arte de Vivir en las zonas de conflicto que, a partir de la respiración, la meditación y el yoga, brinda herramientas simples para recuperar el entusiasmo y la energía, como así fortalecer los valores humanos y subsanar la grieta social producida por la catástrofe.

Por otra parte, la Fundación Hastinapura, llamada la ciudad de la sabiduría, a través de su filosofía universalista, que se basa en tener en cuenta todas las religiones y unificarlas mediante la practica del yoga y la meditación, brinda clases de filosofía oriental y yoga gratuitas para todo el que quiera acercarse a encontrar aquellos lugares del alma que se han oscurecido por el trajín de la vida cotidiana en las ciudades.

Hace 30 años, en 1981, Jorge Livraga y su mujer, Ada Albrecht, fundaron la Asociación mundial Hastinapura, que hoy posee 17 sedes en Capital Federal y Provincia de Bs. As. Profesorados en esta materia, actividades recreativas y de ayuda social a escuelas rurales y zonas carentes del interior del país. Cuenta Gloria Bruzos, instructora de yoga de Hastinapura, que todo lo recaudado en las clases y eventos se destina al mantenimiento de las escuelas, pago de profesores para zonas carentes de nuestro país, como el Chaco y Formosa. 

Francisco Álvarez, localidad de la Provincia de Buenos Aires, se convirtió en una especie de templo plagado de estatuillas de diferentes devas hinduistas, donde alumnos de todas las sedes realizan, una vez al año, un retiro espiritual basado en las técnicas aprendidas.

Entre ovnis y hippies

Las historias de misteriosos sucesos en las inmediaciones del cerro Uritorco -en la provincia de Córdoba- han dado pie a numerosas teorías que afirman que en la zona confluyen poderes sobrenaturales, y que visitantes de otros mundos recorren el área desde hace muchos años.

Capilla del Monte, la ciudad a los pies del Uritorco, es uno de los pocos sitios en el mundo donde uno puede preguntar libremente por los ovnis, y nadie lo va a mirar raro. Ocurre que prácticamente “todos” sus habitantes, sin distinción de credos ni de edad, han visto alguna vez en sus vidas las misteriosas “luces” que “chocan” contra el cerro y desaparecen en ocasiones hasta 15 veces en una sola noche.

Antes de la conquista de América, el Cerro Uritorco ya era considerado sagrado por los comechingones. La tradición oral habla de las entidades cósmicas que surcaban el cielo, atribuyendo este fenómeno a los espíritus de los muertos milenarios que emergían de sus tumbas. También se podían ver caminando por el cerro a hombres que desaparecían entre las piedras sin dejar rastro alguno, según parece estos seres provenían del fondo de la tierra.

Hoy se ha convertido en una ciudad turística dedicada al avistaje de estos fenómenos. Pero, paralelamente, fueron construyéndose tanto en el faldeo del cerro Las Gemelas como también a unos 10 km del pueblo de Capilla, comunidades de convivencia comunitaria que viven de lo que producen e intercambian.

El Proyecto  y comunidad Yacu Yura fue creado por el inglés Jimmy Docker y su esposa, Gabriela Calvo, como un proyecto de vida alternativa. En un principio, más de 30 miembros formaron  la comunidad de “Aguas Claras”, donde se dedicaban a la vida natural y a las prácticas espirituales de autoconocimiento libres de seguir alguna filosofía o religión. El compartir, la solidaridad y la preservación del medio ambiente a través de construcciones con materiales reciclables y paneles solares para la provisión de energía fueron la base de esta eco villa que luego se renombró Yacu Yura.

Hoy mudada a otra región del Valle de Punilla, a pocos metros del cerro Uritorco, en un lugar conocido como el Ojo de Agua, retoman el autodescubrimiento personal a través de un método de psicología integral basado en trabajos manuales en la huerta, el campo y prácticas como la danzaterapia, el yoga y meditaciones a la luz de la luna. Estas son algunas de las actividades que proponen para quienes desean visitar la villa por un plazo mínimo de 3 a 7 días con posibilidad de que, luego de varias evaluaciones, puedan integrarse definitivamente a la vida de este grupo.

Volveré y seré millones

Sólo a unos pocos kilómetros de allí también existe en el Valle de Punilla, más precisamente en San Marcos Sierra, uno de los centros Osho más visitados del lugar. El Centro Arco Iris, no sólo es un hospedaje para turistas que disfrutan de la naturaleza y la comida vegetariana, sino un lugar donde se practican las meditaciones activas que propone este maestro y que son guiadas por su dueña, la instructora Ma Prem Pranada.

Osho, místico contemporáneo, ha inspirado a millones de personas de todas las edades y condiciones. Su mensaje, directo y sin concesiones, generó mucha controversia e inquietud en todas las esferas del poder, especialmente su insistencia en que la verdadera religión debe basarse en la propia experiencia y no en la adhesión a una doctrina, a una iglesia o un ritual.

A finales de 1960, Osho empezó a desarrollar sus técnicas de Meditación Dinámica. El hombre contemporáneo -afirma Osho- está tan saturado de prejuicios y emociones reprimidas que, junto con la ansiedad y tensión propias del estilo de vida moderno, requiere de un proceso de limpieza interior para poder relajarse y entrar en el estado de meditación que le conecta con su propia fuente divina.

Luego de ir preso en los Estados Unidos en la década del 70 y  ser deportado a la India por haber fundado una comunidad de crecimiento espiritual en la ciudad de Oregón, murió envenenado en un hecho aún no esclarecido. Sus enseñanzas se encuentran en millones de libros y en varios centros ubicados en la ciudad Autónoma de Buenos Aires en los barrios de Abasto y Belgrano.

Los motivos que llevan a una enorme cantidad de seguidores a seguir estas filosofías, actividades y modos de vida son múltiples: desde la huida del estrés hasta el logro de una mayor longevidad, pasando por el conocimiento de uno mismo. No parece extraño: forman parte de las búsquedas del hombre del nuevo milenio. Pero ¿se trata de una búsqueda real o un nuevo recurso esnob para destacar de entre la multitud?  La respuesta todavía no fue escrita. O, tal vez se está escribiendo exactamente en estos días. Mientras tanto, la pregunta se mantiene firme.

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