Publicidad Bajar al sitio
Cine y Series

Sin novedades en la ciudad

Después de nueve años, llegó la esperada secuela de Sin City. Sin el impacto de la original, cumple pero no sorprende.

Muchos rumores corrieron en los años posteriores al estreno de Sin City. La película que adaptaba a la pantalla grande la famosa serie de comics noir de Frank Miller generó mucho entusiasmo, tanto entre los lectores de la historieta, que quedaron más que conformes con la fidelidad del film al material original, como entre los que descubrían por primera vez el violento mundo en blanco y negro de Marv y sus conciudadanos. Desde Angelina Jolie hasta Rachel Weiz, fueron muchos los nombres que se barajaron para su continuación, que iba sumando expectativas a medida que pasaba el tiempo. Pero finalmente, el retorno es menos triunfal de lo esperado. En gran parte porque el impacto que causó en su momento el particular arte de la película, si bien sigue funcionando, no logra renovar la sensación de asombro con la incorporación del 3D.

Sin City: una mujer para matar o morir está compuesta por tres historias, ligeramente relacionadas entre sí y organizadas como “cajas chinas. Su corazón es el segmento que da nombre a la película, A dame to kill for, y es también el más redondo. Probablemente porque, a diferencia de las otras dos tramas, que fueron escritas por Miller para la película, se trata de uno de los arcos más clásicos del comic. Y también porque su protagonista es Eva Green, en el rol que le queda como una segunda piel, el de femme fatale. Ya lo hemos dicho antes, Eva Green suele estar en películas mediocres a las que siempre hace repuntar con la sola fuerza de su presencia, y Sin City 2 no es la excepción. A ella se suman Josh Brolyn reemplazando a Clive Owen en el rol de Dwight y Mickey Rourke, cuya elogiada encarnación de Marv en la primera entrega le valió en esta secuela una cantidad de tiempo en pantalla algo exagerado. Bruce Willis, en cambio, parece que fue convocado solo para sumar una super estrella en el afiche, porque su personaje vuelve de la tumba por escasos minutos, en una historia que funciona como innecesario epílogo para el perfecto final que su personaje, John Hartigan, había encontrado en la primera película.

Sin City 2 se las arregla para entregar lo justo y necesario para no resultar un fiasco, en gran parte porque las sólidas bases de esa ciudad corrupta son, paradójicamente, incorruputibles.

×