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Música

Siete años sin la GRAN María Elena Walsh

Walsh fue una de escritoras infantiles más queridas y reconocidas del país. A siete años de su muerte la recordamos escuchando sus canciones.

Saltó a la fama cuando tenía sólo 17 años, al escribir de poemas “Otoño imperdonable”. A partir de 1945 publicó poemas y notas en las revistas El Hogar, Sur y en los diarios La Nación, Clarín y La Razón. En 1948 se recibió de la Escuela Nacional de Bellas Artes y fue invitada a Estados Unidos por el poeta español Juan Ramón Jiménez. Entre 1952 y 1956 residió en París, donde compuso dulces canciones infantiles y folclóricas. Ya en Argentina fue conductora de programas de televisión para niños y adultos, recorrió el norte del país cantando con Leda Valladares a la vez, que estrenó espectáculos teatrales para niños.

Luego de una ovacionada experiencia televisiva a finales de la década de 1950, en la que dio a conocer sus personajes Doña Disparate y Bambuco, estrenaría en Buenos Aires el espectáculo para chicos Canciones para mirar, constituido por una serie de canciones, poemas y cuentos cortos que luego fue publicando tanto en textos -Tutú Marambá (1960), El reino del revés (1965), Zoo loco (1965), Dailan Kifki (1966), Cuentopos del Gulubú (1966) y Versos tradicionales para cebollitas (1967)- como en discos: Canciones para mirar (1963), Canciones para mí (1963), En el país de Nomeacuerdo (1967), Juguemos en el mundo (1968) y Cuentopos (1968), entre otros. La pintora Norah Borges, hermana del afamado escritor Jorge Luis Borges, ilustró alguno de sus libros.

La obra para chicos de Walsh, que tienen como base a las nursery rhymes inglesas, pero también conlleva un sostén de coplas españolas, en la utilización de la rima como juego y en el disparate conceptual, se ubica en la base de la formación intelectual, cultural y afectiva de por lo menos cuatro generaciones de argentinos. 

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