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Entrevistas

Sensualidad sobre ruedas

Si bien, ya lleva más de 15 años dedicada a la moda, tuvo un 2014 recargado de conducción. Para ella, el estar frente a cámara le permite mostrarse tal cual es por dentro y fuera.

Por Cecilia Castillo
Foto: Alejandra López

Se la nota como una persona feliz con su carrera de modelaje pero, a la vez, con la necesidad de abrir su camino hacia otro lado. Ese nuevo camino, que le llegó unos años atrás, pasa por la conducción de programas de televisión y es el que piensa seguir cuando se baje de la pasarela. Pero Pía Slapka no reniega de sus inicios sobre la pasarela. Y por eso, vuelve a los origenes al comienzo de la charla.

-¿Por qué decidiste ser modelo?
– Todo empezó de casualidad. Un día, cuando tenía 13 años, fui con mi mamá a cambiar una ropa que me habían comprado. Cuando me vio la dueña de la marca, le preguntó a mi mamá si podía hacer desfiles. Al principio, ella dudó, pero finalmente accedió. Cuando me llamaron para hacer el primer desfile, se ensayaba en una agencia de publicidad, que en su momento era un boom. Ahí también me vio la dueña y quiso que yo hiciera publicidad. Este puntapié inicial fue lo que me abrió las puertas. Después, el camino lo seguí yo.

-¿Cómo cuidabas tu imagen?
– Siempre fui deportista. Me lleve todas las materias menos gimnasia y arte. Siempre hice deporte pero, a medida que pasaron los años y que empecé a tomar mi trabajo como mi profesión, puse el compromiso y la responsabilidad que se merecen y empecé a hacer gimnasia como parte de mi trabajo. Aunque, yo lo requiero más, me parece importante que todos hagamos actividad física y nos alimentemos bien.

-¿Qué te encontraste en el ambiente de la moda?
– Es cierto que hay mucha competencia. Es un ambiente bastante cruel. Cada una quiere ocupar un lugar y a todas nos cuesta llegar o hacernos ese lugar en el medio. Creo que esto también pasa en cualquier trabajo o profesión. El tema es cómo uno quiere acceder; de qué manera y a qué precio. Yo compito en la pasarela, en la cancha, no compito por detrás.

-Pros y contras de ser modelo, empezando ya.
– Te da la posibilidad de viajar y conocer distintos lugares del mundo. Y cierta independencia económica de chica. Peero también si no tenés un respaldo y alguien que te haga poner los pies sobre la tierra, esto puede convertirse en una contra. Por otro lado, tiene de negativo que al ser una profesión corta y que se empieza desde chica hay que dejar varias cosas de lado. En mi caso, por mi carrera, no pude irme de viaje de egresados. No me arrepiento, pero son cosas que hay que tener en cuenta.

-¿Cómo te definís como modelo?
– Soy una persona comprometida y responsable. Siempre me tomé mi carrera así, desde chica. Si tenía que trabajar al otro día muy temprano, no iba a una fiesta hasta las cinco de la mañana.

-¿Creés que la belleza abre puertas?
– Sí, al principio. Pero también, hay mucho prejuicio, el de “la chica linda y boba”. Y eso se sufre. En micaso, antes lo sufría más y quería demostrar constantemente que no era sólo una cara bonita. Hasta que me di cuenta de que eso va a estar siempre y que no lo voy a cambiar. Por eso, decidí pararme distinto ante esa crítica y entendí que es el otro el que pierde la oportunidad de conocerme.

-¿Cómo ves el modo en que los medios difunde o muestra a la “belleza”?
– Creo que hay una exigencia muy fuerte por parte del mercado y de la sociedad. Somos muy hipócritas como sociedad. Cuando estamos arriba de la pasarela, si alguna chica se le ve un poco de celulitis o si tiene unos kilitos de más, la critican. No piensan es que se trata de una mujer saludable, igual a todas. Para nada. Incluso, se ofenden porque una modelo esté desfilando “fuera de estado”. Por eso, creo que somos nosotros como sociedad quienes elegimos y somos responsables de esa perfección extrema e irreal.

-¿Qué pensás de las cirugías estéticas?
– Hoy tengo 31 años y no tengo ninguna. Me gustaría poder tener toda la seguridad y no perder mi eje, para no hacerme ninguna, pero nunca se sabe. Creo que a mucha gente le hace muy bien pero no estoy acuerdo con el exceso de cirugía. Para mi, hay que solucionar algo antes de entrar a un quirófano por elección, algo que está desequilibrado dentro de la persona.

-¿Qué tenés en cuenta para ser la imagen de una marca?
– Lo económico a veces tiene peso, pero no en todos los casos. A veces, me interesa la marca, me siento honrada de que me hayan elegido, incluso lo puedo hacer sin que me paguen, por el hecho de disfrutar y que me guste. Además, evalúo quién es el fotógrafo, cómo es la estética. Antes, me preguntaba más pero hoy estoy en una etapa de mi carrera y vida personal que agradezco cada trabajo que me ofrecen.

Pia Slapka
Slapka conducción
En el último año, Pía condujo dos programas por la pantalla de Fox Life, y fue jurado en el reality “El Emprendedor del Millón”. Ella encuentra en la conducción un lugar donde puede mostrar algo que va más allá de su cuerpo. Y es a lo que quiere dedicarse cuando deje por completo el modelaje.

-¿Cómo fue tu salto de la moda a la televisión?
– Empecé con Juan Gujis en el Show Creativo. Fui como invitada una vez, y cuando terminamos de grabar el programa, me preguntó si había posibilidad de quedarme a trabajar con él. Ahí estuve dos años. Eso fue lo primero que hice en televisión.

-¿Qué te tentó para ser jurado del “Emprendedor del Millón”?
– Me pareció interesante como desafío personal, porque era totalmente distinto a lo que venía haciendo en conducción. Dije que sí, sin dudarlo.

-¿Tenés algún emprendimiento propio?
– Digo siempre que mi emprendimiento soy yo, mi familia y mi carrera. Creo que todos somos emprendedores en un punto, sobre todo los que trabajamos de manera independiente.

– ¿Qué tiene que tener un emprendedor para triunfar?
– Creo que el compromiso y la pasión que uno pone a cualquier cosa que encare es fundamental, como algo ganado. Después hay otros factores, como la suerte, el tener en claro a qué publico se quiere apuntar y de qué manera.

-Además de la conducción y modelaje, ¿qué otra cosa te apasiona?
– Pintar. Debe ser que hay algo en la sangre porque mi tío bisabuelo era el gran pintor Horacio Butler. Empecé a pintar hace diez años, cuando mi marido sufrió un infarto. Fue como una liberación y una terapia a la vez. Después llegó el armar una familia y dejé un poco de lado eso. Pero tengo mis bastidores y oleos esperándome.

-Cuando dejes las pasarelas, ¿a qué te querés dedicar?
– Quiero seguir con la conducción. Tuve suerte porque se me fueron abriendo puertas en simultáneo a mi carrera como modelo. Igualmente, nunca me proyecté mucho en el futuro.

-¿Qué te genera cuando te dicen que sos la nueva Valeria Massa?
– Eso lo dijo Giordano hace un tiempo y me sentí super alagada. Si bien, no somos contemporáneas, tiene una carrera intachable con una imagen lindísima y es una modelo con todas las letras. Hoy en día, cualquier chica que se sube a una pasarela en un boliche dice que es modelo, está muy bastardeada nuestra profesión. Que me hayan puesto como la “nueva” me encantó porque yo mi carrera la tomé y la tomo con mucho compromiso desde el principio. Hay gente que piensa que ser modelo es una pavada pero está equivocadísima. No alcanza solamente con lo que Dios te dio, hay que tener constancia y responsabilidad y tolerar las incertidumbres que tiene esta profesión.

Familia + trabajo

Pía, está casada desde hace más de 10 años con el empresario Paul García Navarro, con quien tiene dos hijos. En ellos, encontró su eje y el poder dejar de lado la mujer individualista que era antes de ser mamá.

¿Cómo es tener marido y representante en una misma persona?
– A veces hay conflicto entre nosotros por eso. Pero, al mismo tiempo, no imagino mi carrera sin Paul como representante: no sé si con otra persona llegaría a tener tanta confianza. Que sea mi marido es un plus que a veces juega a favor y otras en contra.

-Llevan varios años juntos: ¿cuál es la fórmula?
– El amor que nos tenemos. El saber que uno, en una relación, no está siempre ahí arriba. Que la vida tiene subidas y bajadas y que se debe aprender a convivir con eso. Entender que la crisis va a decantar y que el amor siempre sale a flote.

-¿Cómo cambió tu vida la maternidad?
– Le dio sentido y me enseño a correrme del centro de la escena. Eso también es otra de las contras de esta profesión: al ser modelo uno se transforma en una persona individualista que piensa siempre en sí mismo. Cuando fui mamá me corrí de eso. Antes de mis hijos tenía un ego enorme.

-¿Qué harías si tus hijos quieren ser modelos?
– Los apoyaría. Lo que más deseo es que mis hijos sean felices. Me encantaría tener la capacidad para darles todas las herramientas posibles para que ellos elijan su vocación sin mandatos familiares.

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