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Zoom Restós

Secreto sin fronteras

Cruzando la gran puerta de hierro de una casa centenaria espera Balvanera, un restaurante oculto del trajín del barrio que habita.

Por Melina Barrera
Foto: Juan Carlos Casas

La foto en blanco y negro exhibida en el hall de entrada del restaurante Balvanera muestra una cúpula del barrio que dio nombre al lugar con una frase tallada en catalán que, traducida, significa: “no hay sueños imposibles”. Irene Vaamonde (62), Licenciada en Letras, no es de las personas que creen en ese tipo de afirmaciones de señalador, mucho menos en esa, pero de pronto el hecho de que ella cocine desde que tiene memoria, alimentando a su familia, compartiendo con amigos, haciendo cursos, leyendo libros, intentando fórmulas propias y ajenas, y con la idea del restaurante propio desde hace al menos una década, resulta una casualidad simpática.
Hace dos años, con un poco de ahorros y algo de dinero heredado, Irene recorría las calles en busca de un lugar para abrir su pequeño restaurante. En principio alquilaría, pero resultó que dando vueltas por Balvanera encontró una casona que en 2015 cumplirá cien años, con una enorme cartel de venta. Entro, soñó y señó. Hoy la casa es suya, y el restaurante también. Allí armó un espacio de elegancia sobria dividido en dos salones, uno con pisos de pinotea, ventanal y araña con caireles; otro con mosaicos en damero, techo de bovedilla a la vista y lámparas de chapa onda industrial. En el centro, detrás de la barra, una caja de vidrio armada con ventanas de hierro rescatadas de demolición funciona como un centro de luz con vista a un petit patio. Un ambiente amable y cálido como su dueña. 

INTERNACINAL Y POPULAR

Bajo el nombre Balvanera del cartel de entrada se lee“Cocina sin fronteras”, un adelanto de su cocina. De día la carta es breve, simple y rica, o se puede optar por alguno de los tres menús fijos de entre $60 y $70, con café y bebida. Porciones abundantes que varían a diario: pueden tocar platos criollos (guisito carrero), porteños (pastel de papas) o sin fronteras, traducido en varenikes, musaka o aranccini, entre las infinitas especialidades del mundo.
Costó seducir al barrio. De a poco, al mediodía y sumando el delivery a los servicios, la gente comenzó a llegar, y a volver. Pero las dos noches que abren fueron difíciles, a pesar de que la carta es amplia, variada y tentadora: desde pinchos de cordero con ñoquis de zanahoria y salsa de menta o bondiola agridulce al vino con puré de manzanas y ciruelas, hasta moqueca de peixe e camarao o raviolones de queso de cabra. Surgió entonces la idea del Jueves de Plato Popular. Un secreto que que de a poco empezó a correr. A través de un mail, los clientes se enteran de que un jueves habrá, por ejemplo, fideos de arroz con calamares, receta del Delta del Mekong, para celebrar, un jueves 2 de septiembre, la independencia de Vietnam. O que otro jueves, un 28 de agosto, Goethe cumpliría 265 años, y entonces hay knodles con carne a la cerveza negra en su honor. Este plato popular cuesta $65 y una copa de vino, $25 (sin los $12 del cubierto nocturno). La idea es tomar un acontecimiento de la historia y pensar el menú perfecto para celebrarlo. Ahora, tras la gran aceptación de la propuesta, piensan en algún atractivo especial para el viernes, muy probablemente relacionado con el arte. Aunque de eso aún no se sabe mucho más. Por ahora, Balvanera esconde un nuevo secreto.

Datos útiles
Saavedra 189 (esq. Alsina)
Tel.: 4952-4105
Abre de lunes a viernes de 12 a 16; jueves y viernes
Principales tarjetas.
Delivery al mediodía

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