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Zoom Restós

Secreto histórico

Tras la fachada de una casa colonial que fue vivienda de Santiago de Liniers, un restaurante que homenaje a la apasionada mujer que fue su amante.

Por Melina Barrera
Foto: Jazmín Arellano

En la pacata Buenos Aires colonial, se decían muchas cosas sobre Ana Perichon: que era “ligera de cascos”, espía de los británicos, franceses y portugueses, que en su casa se protegían contrabandistas y que era promotora de raros negociados. Criolla-francesa, la Perichona –como la llamaban despectivamente– era bonita, menuda y elegante. Estaba casada con Thomas O’Gorman y fue la abuela de Camila. Pero lo que más escandalizó al pueblo por aquel entonces fueron sus amoríos con Santiago de Liniers.
Más allá de su mala reputación, Madame Perichon fue una de las pioneras en generar en la época de la olla podrida una cocina más gourmet, refinando así la mesa aristocrática de la Argentina del Virreinato.
Dos siglos más tarde, La Casa del Virrey Liniers sobrevive en San Telmo. Es una de las viviendas más antiguas de Buenos Aires y Monumento Histórico Nacional. Aquí funciona el Espacio Virrey Liniers, un centro cultural a cargo del Gobierno de la Ciudad donde, escondido tras las rejas coloniales, también funciona un restaurante.
Fue idea del Ministro de Cultura Porteño Hernán Lombardi convocar a la chef Paula Comparatore para pensar una propuesta gastronómica que acompañara las actividades del Espacio. Y asociando la casa de Liniers con su amante gourmet, Paula le puso el nombre de La Perichona a su reducto escondido en pleno corazón de la city, como un homenaje a esta mujer apasionada y vanguardista de la cocina.
 
REFUGIO EN LA CITY
La inauguración del Espacio del Virrey para el barrio fue dos años antes de la apertura del restaurante. Un desfile de Patricios marchaba por la calle Venezuela mientras centenares de vecinos degustaban empanadas y pastelitos.
La Perichona abrió en 2012 con una propuesta simple, accesible y rica, muy rica. Una cocina ligera, con buenos productos del mercado, que se ajusta al bolsillo del público que trabaja por la zona (hay un menú de $90 con tres opciones diferentes que cambian a diario). Todo es casero: el pan, las medialunas, la pastelería. Hay sándwiches deliciosos (entre $55 y $75) como el de hamburguesa de ternera casera gratinada con parmesano, lechuga y cebollas confitadas; variedad de ensaladas suculentas ($50-$60); platos diferentes ($67-$110) como un risotto de quinoa, hongos y pollo; y los Criollitos: empanadas servidas con salsa picante de rocoto fresco ($12) o Chorichetos (un choripán pero envuelto en masa, $50). De postre, flan con muchos huevos o pastelitos tibios, y hasta una tabla de quesos para picotear a la francesa. 
Un pequeño salón donde un mueble antiguo de farmacia hoy patinado de verde agua es protagonista, es el lugar para tentarse con la pastelería fresca –torta de lima bruleada con maracuyá, tarta de manzana, cuadrados de coco, scons–, la antesala al patio colonial que es el gran atractivo del lugar. Allí, un mix de mesas y sillas de estilo conviven con otras bien simples de madera, todas vestidas con individuales modernos y vajilla de colección de diferentes épocas, rescates de la chef, que invitan de la mañana a la tarde, los domingos de brunch y, en primavera-verano, los viernes por la noche para el after office, acompañado de djs sets, entre otros atractivos.
Un lugar perfecto para escaparse del ruido y las miradas del microcentro y viajar a otro tiempo. Tal vez por eso sea el elegido de algunos políticos y de muchas parejas clandestinas. O quizás espíritu ardiente de Madame Perichon siga deambulando entre las habitaciones de la casa del virrey.

LA PERICHONA
Despensa de comidas
Venezuela 469, San Telmo
Tel.: 4339-1900 int. 121 y 154-974-0265
Domingos a jueves de 10 a 18; viernes de 10 a 22
www.laperichona.com
Eventos. Catering. Clases de cocina.

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