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Viajero Bacanal

Sandboard sin playa

Las dunas de Saujil, Medanitos y Taton se encuentran entre los mejores lugares para realizar este deporte, con un marco de vides y casitas de adobe.

Por Susana Parejas

Kilómetros de arena que suben o bajan. Y el mar está muy lejos. Una sorpresa que depara la provincia de Catamarca: sus dunas para hacer sandboard, considerado uno de los mejores lugares del país para esta actividad. Algo impensado entre vides y casa de adobe. La vista se pierde en esos enormes espacios dorados. Estos asentamientos de arena sobre las laderas de la montaña hacen que se generen pistas altas. A 10 km al norte de Fiambalá, o a unos 65 desde Tinogasta, aparecen las dunas de Saujil. Al lugar donde se realiza la práctica le dicen “El calvario”, pues hay uno allí. “Lo bueno de estas dunas es que en su bajada no hay ningún tipo de piedra”, explica Rodolfo Benza, dueño del histórico Hotel de Adobe Casa Grande (Moreno 801), un buen lugar para hospedarse. Desde allí ofrecen el alquiler de tablas, con los indispensables trapito y cera para limpiarla. Joel, el hijo de Benza, es instructor de sandboard y organiza salidas con clase incluida. “La gran diferencia de estas dunas con las de la costa es que la arena tiene resto de ceniza volcánica, es más gruesa y eso hace que la tabla se deslice mucho más”, cuenta. Las dunas de Saujil tienen entre 90 a 100 metros de altura, y unos 200 a 300 metros de distancia o recorrido. Lo bueno es que hay lugar donde estacionar el auto y sólo hay que recorrer unos metros para llegar a la base.

Una recomendación es que en verano hay que ir bien temprano, no hay nada de sombra y el sol por estas latitudes pega fuerte. Lo ideal es ir entre las 7 y 10 de la mañana, o las 7 y 10 de la noche, porque todavía hay claridad. En invierno es exactamente al revés.

Y este deporte consta de bajar, pero también hay que encarar la subida una y otra vez. “El tiempo que se tarda en subir es inversamente proporcional a la edad -sostiene Rodolfo-: un chico de 10 años lo hace en 10 minutos. Es un deporte que todos pueden practicar, el que no se ánima parado, lo puede hacer sentado”, asegura.

A 60 km de Saujil aparecen otras dunas que ofrecen más dificultad y están reservadas para gente con más experiencia en este deporte. Son las dunas de Medanitos y Tatón, que figuran entre las más altas de América del Sur. “La división territorial entre ambas es mínima”, explica Joel. Y agrega: “El ángulo de bajada es más vertical y cuando vas cayendo se va metiendo en la montaña y hay que esquivar piedras”. Tienen 680 metros de altura y una distancia o recorrido entre 1.300 y 1.600 metros.

Una vez saciado el espíritu aventurero, una alternativa es relajarse en las termas de Fiambalá. Están a 12 kilómetros de la ciudad, en una quebrada de 50 metros de ancho, donde el agua surge en la altura, a 75 grados, y se va enfriando al descender, para llenar el primero de los 17 piletones de roca cordillerana a 52 grados y luego los siguientes a temperaturas tolerables para el cuerpo, de 30 a 40 grados. Un oasis con microclima todo el año, rodeado por lo pintoresco de esta tierra, que se convierte en el cierre perfecto de unos días de mucha adrenalina.