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Pueblos costeros que vale la pena conocer

En climas cálidos o fríos, todos estos lugares comparten una característica: son ideales para relajarse y disfrutar de vistas increíbles.

Hay un algo especial en los pueblos costeros. El aire y el aroma de mar, las vistas imponentes, las casitas pintorescas, la energía del ambiente… Algunos de ellos se elevan en sierras para ver la inmensidad del océano desde lo alto. Otros, se presentan al mismo nivel del mar, con amarras en las puertas de sus casas y un paseo costero súper atractivo.

No hay nada como una escapada hacia un pueblo que da al mar. Para renovar energías, cambiar de aire, disfrutar del silencio del océano y la buena energía de su gente. Si tienen planeado algún destino de ese estilo, les compartimos 6 pueblos costeros que vale la pena conocer:

1. POLPERRO, INGLATERRA

Si bien es difícil de creerlo, el idílico pueblito en Cornwall tiene un pasado escandaloso. En el siglo 17, la costa de Polperro era un punto de entrada para contrabandistas que entraban alcohol, tabaco y otros objetos ilegales. Cabañas de pescadores con origen en el siglo 16 se ubican en sus calles angostas y el área del centro ofrece boutiques y galerías.

2. MANAROLA, ITALIA

El pequeño pueblo alegre de Cinque Terre consiste en una agrupación de casitas de colores que están elevadas sobre una alta colina y tienen vistas de otro planeta. Manarola, y el resto de la región italiana, es reconocida por su producción de vino y aceite de oliva.

3. KOTOR, MONTENEGRO

Kotor es el pueblo más antiguo de Montenegro, con 2 mil años, y una arquitectura de piedra que fecha para aquella época. Además de sus increíbles construcciones, el puelo tiene unos alrededores idílicos: la ciudad reposa en la base del Monte Lovcen.

4. LUNENBURG, CANADÁ

Ubicado en la costa sur de Nova Scotia es uno de los pocos pueblos norteamericanos designados como patrimonio mundial de la UNESCO. Lunenburg fue fundado por los británicos en 1753 y todavía tiene un aire colonial. En sus inicios, las casas y muelles eran pintadas de negro y blanco, ya que eran los colores más baratos. En los últimos años, el pueblo empezó a elegir tonos más brillantes dándole al pueblo un clima más alegre.

5. SIDI BOU SAID, TÚNEZ

Es difícil de creer que este pueblo de ensueño tan tranquilo se encuentre a apenas unos minutos de la capital tunecina. El pintoresco pueblito mediterráneo está compuesto de callecitas adoquinadas, casas blancas inmaculadas con techos azules y playas de arena blanca.

6. CADAQUÉS, ESPAÑA

Se dice que el artista icónico del surrealismo, Salvador Dalí, buscó inspiración en el pueblo costero de la Costa Brava española. Creció en aquel lugar y allí tuvo su primera casa y estudio, ahora transformado en un museo. Cadaqués tiene un encanto rústico pero sofisticado a la vez. Casitas blancas con techos de tejas sobre la costa y un mundo de galerías de arte que siguen florenciendo.

7. CUA VAN, VIETNAM

Ubicado en Halong Bay y con las montañas verdes de fondo, este pueblo vietnamita es atractivo para los visitantes por lo exótico de su propuesta: 700 personas viven sobre casas flotantes y ancladas. La mayoría de ellos son pescadores y sus hijos van a escuelas flotantes. Se manejan a través de canoas y otros medios flotantes.

8. ILULISSAT, GROENLANDIA

En el 1700, Groenlandia inició la tradición de pintar los edificios a partir de códigos: los hospitales eran amarillos, las estaciones de policía eran negras y las pescaderías azules. Los colores eran los mismos en todos los pueblos. En el arquetípico pueblo pescador de Ilulissat, la arquitectura colorida contrasta con los colores pálidos de sus alrededores árticos. Los grandes icebergs del lugar se pueden observar desde sus calles.

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