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Música

Poseído por el ritmo

Hugh Laurie volvió a visitar Buenos Aires y una vez más confirmó su carisma con un gran show de jazz, blues y soul.

Por Gisela Etlis

Los violetas y dorados invaden el escenario y los talentosos de The Copper Bottom Band hacen sonar Iko Iko, mientras el público espera -y tuitea- ansioso por la llegada de su querido Dr. House, personaje que catapultó a Hugh Laurie a la fama y que lo va a acompañar por el resto de su carrera, aunque el tierno y amable carisma que demuestra mientras canta y toca blues, jazz y soul, ayuden a empañar a ese duro y prepotente médico.

Laurie aparece por el fondo y baila en su segundo show del Gran Rex. Feliz, a medida que van pasando los minutos se lo ve con más disfrute. Le brillan los ojos, se le mueven las rodillas para arriba, los hombros al ritmo y, sobre todo, se siente seguro, porque sabe que lo rodean músicos que no lo van a decepcionar.

Termina el primer tema con un gong en la mano y la audiencia repleta se ríe. “Muchas gracias”, dice en español sobre los aplausos. “¿Cómo están?”, sigue y con esa frase cambia de idioma. “Ahora les hablo en inglés. Soy el típico idiota que no habla otro idioma”, admite en su lengua con un dejo de vergüenza.

Hugh volvió a la Argentina a presentar Didn’t It Rain, su segundo trabajo que incluye grandes clásicos del blues y del soul. Aunque, por supuesto, repasó temas de Let Them Talk, álbum que lo trajo al Luna Park hace dos años y con el que nos hizo entender que sus ganas de ser músico no eran un impulso caprichoso del House renegado.

Mientras los temas como Let The Good Times Roll, Evenin, Bona sera, What Kind of Man Are You y Day and Night, pasaban, el público entendía que el show no era sólo de Hugh Laurie, sino que el regalo era compartido por todo el equipo: Mark Goldberg (guitarra, teclados); Vince Henry (saxo, clarinete, armónica); Elizabeth Lea (trombón); Herman Mathews (batería); Jean McClain (coros); Gaby Moreno (coros); David Piltch (contrabajo).

Cada uno de los integrantes de The Copper Bottom tuvo su momento para brillar, aunque la guatemalteca Gaby Moreno se destacó cuando interpretó El choclo, tango cuya composición es atribuida a Casimiro Alcorta. La cantante y Hugh hicieron un mashup en vivo, intercalando el tango en español con Kiss of Fire. Hacia el final del tema, en los costados del escenario se podían ver a dos parejas bailando, pero la ovación se la llevaron Moreno y Laurie cuando intentaron hacer unos pasos tangueros y, pese a no ser perfectos, fueron valorados y celebrados, recibidos como un mimo de Hugh a los argentinos.

Con Mistery Train, You Don´t Know My Miind, Weed Smokers Dream, Lazy River, Didn´t It Rain y Careless Love, la cantante estrella, Jean McClain también cautivó hasta propio Laurie, con su potente voz, su carisma que hacía aplaudir al público y que con sus movimientos que invitaban al aplauso.

Hugh aplaudió a sus músicos y los presentó en reiteradas ocasiones. Todos tuvieron su espacio para lucirse en la misma medida que quien convocó a tantos fans. Pasaron temas como Get Out My Life, Woman, Junco Partner, My Journey To The Sky, Wild Honey, I Hate A Man Like You, y ya en el final, con la sala llena, de pie y bailando, terminó con I wish I Knew How It Should Feel y Green Green Rocky Road. Saltó, se tiró al piso y siguió moviéndose a lo rockstar con You Never Can Tell.

“Qué buena onda tiene este tipo”, comentó un debutante en los shows de Laurie que, de seguro, querrá volver a repetir la experiencia, porque el eterno Gregory House provoca una magia en escena que va más allá del tono de voz o la calidad musical. Se muestra poseído por el ritmo y enamorado de la música, sentimiento que contagia a su banda y a los que pagaron la entrada. Siente la música, la vibra y la comparte.

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