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General

Poder Geek

Del sótano al centro de la escena, se convirtieron en el nuevo modelo aspiracional. Las marcas los buscan y el mercado trabaja para y con ellos. ¿Cómo construyeron los nerds su imperio?

Tal vez Steven Spielberg lo supo antes que nadie. Quizás fue intuición, un gesto de profunda amistad o simple voluntarismo optimista. Lo cierto es que Spielberg lo supo y lo hizo efectivo, en más de un sentido.

Corría 1977 y Spielberg filmaba Encuentros cercanos del tercer tipo. Al mismo tiempo, George Lucas preparaba La Guerra de las Galaxias. Spielberg ya era, de algún modo, Spielberg: llevaba en las espaldas el éxito de Tiburón. Lucas, en cambio, llevaba en las espaldas una nube negra: no confiaba en que su Star Wars llegara a buen puerto. O mejor dicho, estaba convencido de que la película sería un fracaso. Era 1977 y tanto Spielberg como Lucas eran jóvenes, treintañeros. Y fue entonces que Spielberg lo supo o lo intuyó o se lo dijo un extraterrestre. Y cuando George fue en busca de consuelo -viajó hasta Alabama, donde se filmaba Encuentros…– Steven como muestra de confianza o visión mercantil, realizó el mejor trueque de todos los tiempos: le ofreció a Lucas intercambiar el 2,5% de los ingresos de Encuentros… por el 2,5% de Star Wars. Encuentros fue un éxito y recaudó 300 millones de dólares en 1978. La Guerra de las Galaxias tuvo mejor taquilla y se llevó 500 millones, otorgándole a Spielberg 12,5 millones de dólares, ese primer año. El resto de la historia de las galaxias muy muy lejanas (y de los miles y miles de millones de dólares) todavía no terminó. Tal vez no termine nunca. El ingreso actual por Encuentros cercanos del tercer tipo difícilmente figure en el ejercicio contable 2015 de Lucas. En cambio, Spielberg sigue recaudando por cada dólar que produce Star Wars 2,5 centavos. Por eso, Steven lo supo antes que nadie: supo que el mundo no giraba hacia el comunismo -como vaticinaba Karl Marx- o hacia el capitalismo -como siguen vaticinando muchos-; el amigo de Lucas supo en ese momento -ahora es fácil, ahora lo sabemos todos- que el mundo giraba hacia el nerdismo.

Hoy el cuento parece más que obvio. Pero si se hila un poco no lo es tanto. Hoy es moneda corriente leer que las empresas de tecnología son las más valiosas del mundo. Que Apple, Microsoft y Google ocupan las primeras posiciones del ranking 2014 de Forbes y que dentro de las 25 primeras de todo el mundo, once son informáticas. Un podio que no sólo tiene en cuenta su liderazgo en ventas sino que incluye también innovación, percepción de marca y presencia global. Hoy lo techie es aspiracional no sólo a la hora de tener el último gadget recién salido del horno. Hoy lo techie es aspiracional como modo de vida.

Por eso no es una moda pasajera, como algunos insinuan. Se trata, en rigor, de un cambio de modelo económico, social y cultural, cuyos sabores existen desde hace varias décadas pero que recién ahora pueden ser considerados y disfrutados por las masas. Y cuando decimos nerds, también decimos frikis, fanáticos de los cómics, geeks, gamers, entre otros modos de tratar de señalar o categorizar un universo que está en constante expasión. Todos ellos en conjunto son los nuevos, valga la referencia nerd, Amos del Universo. Son la puesta en 3D y el sueño mojado de Pinky y Cerebro, ese dibujo friki por definición: están cumpliendo con la premisa de dominar el mundo.

La hipótesis se comprueba con varios hitos que vienen gestándose hace ya bastante tiempo pero que explotaron hace poco para (parece) quedarse. Como todo fenómeno, se compone de una diversidad de géneros y movimientos que explican su magma. Pero en lo básico, digamos, que la bomba explotó cuando el nerd -tipo el dueño de la comiquería de Los Simpsons– que vivía a sus 30 largos en el sótano de la casa de la mamá se cruzó con la cultura pop y la tecnología. Mejor, fue atravesado por la cultura pop y la tecnología. Entonces, el mundo se abrió, se volvió enorme, insondable, en apariencia infinito. El mundo se puso a sus pies para que ese nerd reconvertido, ese súpernerd o súperhombre nietzcheano, lo consumiera hasta el hueso.

O, dicho de otro modo, nerd is the new black.

Leé la nota completa en nuestra edición de mayo.

 

EDITORIAL. Mundo Nerd
El mes pasado, la nota de tapa de Bacanal fue sobre tatuajes, un símbolo de estos tiempos que llegó desde la marginalidad. Este mes, hemos elegido como tema el poder que ha desarrollado un grupo social que hasta hace poco tiempo -digamos unos 15 años- era desestimado y, en muchos casos, descalificado con el mote de anti social. No hay que ser ingenuos: su mote de antisociales muchas veces tenía que ver con el anticonsumo. Hoy este grupo -geeks, nerds y la lista continúa- ha logrado una relevancia capital que los sitúa en el centro de la escena, tanto por su alto consumo como por su incidencia como motores del mercado. Otra marginalidad que se ha vuelto masiva. Incluso, yendo un poco más lejos podríamos agregar a la conciencia ecológica en este rubro y con el mismo camino recorrido: desde los márgenes al centro de la escena.

¿Ese será el trazo grueso de estos tiempos? ¿Lo marginal como nuevo fenómeno masivo? ¿Y qué ocurre con los fenómenos masivos, digamos, históricos? ¿Han caído en desgracia? ¿Los deportes, por poner un rubro poco nerd/geek, han comenzado una lenta pero inexorable caída y aún no lo percibimos? ¿Los futuros sports serán juegos de consola? Las respuestas no parecen evidentes. En verdad, tal vez no haya respuesta aún. Lo único cierto es que algo está cambiando, que varias situaciones sociales lo están haciendo.

Por eso, decimos que lo geek y lo nerd ha conquistado el mundo. Y que posiblemente tenga mucho campo hacia adelante: hay que tener en cuenta que las generaciones criadas con computadora en la casa como objeto de uso diario recién están -los más grandes- en los 20 y pocos años. Se trata de esas generaciones para las que PC significa inequívocamente Personal Computer y no Partido Comunista. Por eso, de ellos es este nuevo mundo y lo será por años. Su consigna es una, dos, tres, mil pantallas encendidas. Ese es el nuevo Vietnam. Será cuestión de entenderlo o caer dignamente y en silencio. En esa encrucijada nos encontramos.

Javier Rombouts

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Además, en este número:

+ Entrevista con Juliette Binoche
+ Vinos
para comprar en el free-shop

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Gastronomía: cocina patagónica.
… y mucho más!

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