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Wine News

Poder femenino

Por primera vez, un jurado integrado en exclusiva por mujeres juzgó la producción nacional de vinos nacionales en el Argentina Wine Awards 2015.

Por Alejandro Iglesias
Ilustración: Federico Raiman

Entre el 8 y el 13 de febrero, Mendoza estuvo convulsionada. No era para menos: en un hotel del centro de la capital provincial, veinte mujeres llegadas de diversas partes del mundo cataron 671 vinos argentinos para elegir los mejores del año. Se trató de la novena edición del Argentina Wine Awards -el concurso de vinos argentinos de exportación- organizado por Wines of Argentina y la COVIAR.

Bajo la consigna The Empowerment of Women in Wine -literalmente, el empoderamiento de la mujer en el vino- esta vez el jurado estuvo integrado por las mujeres más influyentes de la escena nacional y mundial del vino. Entre ellas representaban once nacionalidades y la invitada de lujo fue, ni más ni menos, que la Master Wine británica Jancis Robinson. Para darte una idea: su voz es considerada una biblia para los compradores europeos.

Como es habitual el cierre de las actividades se hizo con el seminario de Vinos Exitosos a cargo del panel internacional, donde cada una de las invitadas dio su punto de vista del vino argentino en sus respectivos mercados, una información vital para la industria que asistió atenta a escuchar a las damas del vino.

Burbujas en ascenso
La apertura del seminario estuvo a cargo de la Master Wine finlandesa Essi Avellan, especialista en espumosos y champagne. Su exposición dispararía un tema recurrente a lo largo de la jornada: el potencial de los espumosos argentinos y del segmento de las burbujas. Su puntapié fue categórico: “el consumo de espumosos creció un 40% a nivel global”. Si bien marcó que ese crecimiento lo lideran los países del Viejo Mundo, principalmente de la mano del champagne y del prosecco, de las burbujas argentina destacó que “hay una gran calidad, y los de estilo frutal pueden hacer un camino similar al del prosecco. Hay mucho potencial para Argentina en este sentido”. Tras ella se alinearían otros miembros del jurado, destacando particularmente la relación precio calidad que ofrecen nuestros espumosos que siguen siendo en su mayoría desconocidos para varios mercados estratégicos.

¡Más blancos, please!
La imagen de la vitivinicultura argentina como especialista de vinos tintos podría cambiar en algún momento. No será pronto, está claro, pero podría pasar en un futuro que tal vez no sea tan lejano. Al menos esa fue una de las conclusiones que quedaron a partir de la valoración que hiciera el jurado de los blancos catados. Y todo con una curiosidad agregada: los más alabados fueron los Chardonnay y Sauvignon Blanc, por encima del Torrontés. Por ejemplo, Felicity Carter, de Meininger´s Wine Bussiness International, deslizó: “No es imposible competir con los Sauvignon Blanc neozelandeses -los mejor posicionados a nivel global-. Los que probé de Argentina me parecieron buenos y diferentes y eso se puede aprovechar”. Por su parte, la canadiense Shari Mogk Edwards se animó a redoblar la apuesta afirmando que los argentinos debemos “promocionar el Sauvignon Blanc, tiene más oportunidades que el Torrontés”. En esto último, varias colegas estuvieron de acuerdo, ya que en los mercados donde el vino argentino no es tan conocido, posicionar nuestra cepa blanca nativa estaría dando más trabajo que el esperado. Y así, también, se instalaría lentamente la demanda de diversidad, algo que Sara D’Amato, también canadiense, resumió: “De Argentina esperamos más que Malbec”.

Diversidad, esa es la cuestión
Si bien la exploración de terruños y la investigación por parte de los enólogos ya dieron como resultado -al menos, según el punto de vista local- vinos complejos, diversos y más ligeros que en el pasado cercano, en muchos países aseguran que aún no ven esto reflejado en sus góndolas. Esto hizo que el jurado se sorprendieran con cepas que no imaginaban en nuestro suelo. Dos casos curiosos fueron el Tannat y el Petit Verdot, cepas que maravillaron a paladares exigentes como los de Robinson y Annete Sacarfe, Master Wine instalada en Hong Kong y Singapur. Esta última dio su propia mirada sobre las claves para entrar a Oriente, al decir que “en nuestro mercado ni Argentina ni Malbec son categorías conocidas, por lo que promocionar cepas de mayor renombre y prestigio podría ayudar a posicionar el origen”, una clara referencia al Cabernet Sauvignon. Eso no fue todo: también se escucharon reclamos por una mayor promoción de la Bonarda del mismo modo que se hace últimamente con la Cabernet Franc.

Malbec… ¿de dónde?
La demanda de mayor información en el origen del Malbec es un tema instalado hace ya unos años en el seminario del Argentina Wine Awards. Pero esta vez la exigencia de diversidad de orígenes y mejor comunicación fue unánime. Principalmente entre las jurados de los países donde el Malbec es bien conocido. Por su parte D’Amato explicó que es necesario mostrar diversidad de origen si se quiere crecer en los segmentos más altos. “En Ontario el consumidor desconoce geográficamente Argentina y eso no ayuda a comprender la diversidad. En necesario mejorar la comunicación en ese sentido”. Mientras que su compatriota, Shari Mogk Edwards, sumó afirmando que “el 42% de las ventas argentinas en Canadá es Malbec, queremos conocer sus diferencias”. Este fue uno de esos temas donde todos acordaron, incluyendo a la periodista brasilera Suzana Barelli, mientras que para Robinson, “en el Reino Unido los amantes del vino son sofisticados y están listos para una mayor apertura de regiones”.

La hora de los cortes tintos
Los vinos tintos de corte fueron otro tema caliente durante las cuatro horas del seminario. Cada vez que los moderadores consultaban con qué podría mejorar Argentina su imagen, las respuestas eran tajantes: “red blend”. Y los resultados finales son una muestra de ello, con dos trophies que corresponden a esta categoría. Para la Master Wine estadounidense Christy Canterbury, “hay una tendencia hacia los tintos de corte. Antes todos buscaban varietales pero hoy un blend promete más complejidad”. En ese aspecto su apreciación de los vinos degustados durante las rondas del AWA podrían abrir una nueva puerta a los vinos locales. Incluso la editora de la revista Wine Enthusiast, Susan Korstrzewa, apostó más e incluso advirtió que tal vez el camino no debe ir por presentar nuevas cepas como varietales, sino ir directamente a los cortes. 

Mercados por descubrir
Otras cuestiones interesantes estuvieron a cargo de la periodista japonesa Megumi Nishida y Annete Scarfe, expertas en el mercado nipón y asiático respectivamente. Ambas estuvieron de acuerdo en destacar que por aquel rincón del planeta nuestro país no es tan reconocido por sus vinos y que resta mucho por hacer. Cada una expuso sus teorías y estrategias, pero ambas concluyeron que se trata de países donde el consumo se apoya en el lujo y la imagen, dos ítems en los que las marcas europeas son muy fuertes y estables. Y destacaron las ventajas de otros países competidores en contar con canales de comercialización más dinámicos -gracias a tratados de libre comercio o mejores condiciones- que los de nuestra industria. Un tema que levantó comentarios y reclamos entre el auditorio.

El podio
Este año la ceremonia de premiación tuvo lugar en Bodega Trivento, donde además se entregó una mención de honor a Phil Crozier por su labor de comunicador del vino argentino desde Gaucho, la cadena de restaurantes argentinos del Reino Unido y principal importador de vinos locales a dicho país. Como es habitual, la premiación disparó muchos debates entre los presentes, incluyendo bastantes enojos expresados en estricto off, en especial porque se trató de la cosecha más magra en cuanto a medallas de oro de los últimos años. Apenas 19 etiquetas lograron esa medalla, un número muy modesto, que en comparación con las 58 del año anterior dejó en evidencia la rigurosidad y mirada propia que tuvo este jurado femenino. Otras conclusiones tras los trofeos remarcaron lo que se dijo antes: por ejemplo, el Trophy a la categoría Torrontés quedó vacante, mientras que dos Chardonnay lograron la máxima distinción. El Cabernet Franc sigue firme detrás del Malbec mientras que los Tannat, Bonarda y Petit Verdot dieron el batacazo. Como si fuera poco, el mejor vino de Mendoza fue justamente un Petit Verdot.

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Los Trophies

Categoría Malbec:
– Séptima Obra Malbec 2012, Bodega Séptima (de u$s 13 a 19,99)
– Quinto Malbec 2013, Bodega Riglos (de u$s 20 a 29.99)
– Casarena Single Vineyard Jamilla´s Vineyard Malbec Perdriel 2012 – Casarena Bodega & Viñedos (de u$s 30 a 49,99)
– Aluvional Vista Flores Malbec 2012, Familia Zuccardi (más de u$s 50)

Categoría vinos espumosos:
– Ruca Malen Brut, Bodega Ruca Malen (de u$s 20 a 29.99)

Categoría Chardonnay:
– Finca La Escondida Reserva Chardonnay 2014, Bodegas La Rosa (de u$s 6,99 a 12.99)
– Salentein Single Vineyard Chardonnay 2012, Bodegas Salentein (de u$s 30 a 49.99)

Categoría Cabernet Franc:
– La Mascota Cabernet Franc 2013, Mascota Vineyards (de u$s 20 a 29.99)
– Numina Cabernet Franc 2012, Bodegas Salentein (de u$s 30 a 49.99)

Categoría Cabernet Sauvignon:
– Proemio Reserve Cabernet Sauvignon 2013 (de u$s 13 a 19,99)

Categoría otros tintos:
– Serie Fincas Notables Tannat 2012, Bodega El Esteco (de u$s 30 a 49,99)
– Decero Mini Ediciones Remolinos Vineyard Petit Verdot 2012, Finca Decero (de u$s 30 a 49,99)
– Cadus Single Vineyard Finca Las Tortugas Bonarda, Bodega Nieto Senetiner (de u$s 30 a 49.99)

Categoría tintos de corte:
– Synthesis the Blend 2011, Finca Sophenia (más de u$s 50)

Trophies regionales

Valles del Norte: Serie Fincas Notables Tannat 2012, Bodega El Esteco
Valles de Mendoza: Decero Mini Ediciones Remolinos Vineyard Petit Verdot 2012, Finca Decero
Valles de San Juan: Santiago Graffigna 2011, Bodegas y Viñedos Graffigna
Valles Patagónicos: Special Blend 2010, Bodega Del Fin Del Mundo

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