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Moda

Pequeñas dosis de diseño

Alianzas entre marcas y diseñadores, entre marcas y celebrities, entre marcas y algún nombre de reconocimiento masivo que sume a la imagen: eso son las colecciones capsula.

Por María Paula Bandera

Hace ya unos años que en el universo de la moda se escucha hablar de colecciones cápsula. Y aunque quizá resulte extraña la combinación de términos, el nombre tiene poco de descabellado, ya que se refiere a una especie de remedio para atacar varios síntomas, como la desaceleración de las ventas y la monotonía. ?¿De qué la va? Una colección cápsula se compone de veinte prendas o menos y funciona como un recreo de la principal, ya sea porque la marca o el diseñador introducen un estilo diferente al que lo distingue o porque se alían con otro diseñador para trabajar juntos y arribar a un nuevo universo creativo.

El lujo popular
Aunque a más de uno le pese, la idea germinó de la mano de H&M, cuando en 2004 invitaron a Karl Lagerfeld a diseñar una colección que pretendía democratizar el lujo, al menos por un instante, ya que con precios que promediaban los U$50, las prendas se agotaron en menos de dos horas. Eso hizo que el diseñador dijera que nunca más volvería a trabajar con la tienda sueca: “H&M no hizo la cantidad suficiente de prendas. Es vergonzoso que hayan defraudado a tanta gente”, declaró el diseñador en su momento a la revista alemana Stern. Claro que al poco tiempo, esos vestidos y remeras que habían volado de los percheros se conseguían en sitios web de reventa con precios tres o cuatro veces más caros que los originales. ?Si Lagerfeld no quedó conforme, en H&M, sucedió todo lo contrario. El éxito de ventas y la increíble repercusión mediática hicieron que hasta el día de hoy repitan la experiencia todos los años con diseñadores diferentes. Así, pasaron por sus filas Versace, Roberto Cavalli, Lanvin, Jimmy Choo y Sonia Rykiel, entre otros.?

Target es otra de las firmas que apostó por el formato cápsula: en 2006, convocaron a Proenza Schouler y en 2010, a Zac Posen y Mulberry. La colección de Posen era muy completa, ofrecía desde pilotos y vestidos hasta un traje de baño, y el rango de precios amplio, siempre dentro de lo accesible, de U$17 a U$200. Pero quizás esa idea de democratizar el lujo llegó demasiado lejos con las carteras de Mulberry. La calidad era tan mala que saboteó las ventas. Eso sí, un bolso similar en diseño al que costaba U$1250 en las tiendas de Mulberry se conseguía en Target por U$50. ?

También GAP tuvo su experiencia cápsula y logró lo impensable, como fue trabajar con Valentino. Es que la casa norteamericana, famosa por sus buzos, jeans y pantalones cargo, tiene un estilo bien distinto al del italiano; sin embargo, el resultado fue sorprendente. Los básicos de siempre cobraron nueva vida con el aporte glamoroso de Valentino. Fueron sólo siete prendas que se vendieron en tres sucursales de Europa: Milán, Londres y París. ?

Pero no sólo de diseño se trata cuando hablamos de colecciones cápsula. Muchas veces las marcas trabajan en colaboración con celebrities. Es que el impacto mediático es otra de las caras del fenómeno cápsula, y nada mejor que un famoso de escala global para estar en boca de todos. Como ejemplos, Madonna, Kylie Minogue, Beyoncé y David Beckham diseñaron para H&M y Justin Timberlake para GAP.

Muaa by Pablo Ramirez
Experiencia local

Una de las pioneras en introducir el concepto de colección cápsula en el mercado local fue Clara, quien a inicios de 2010 lanzó “Love Pirate”, una serie de prendas diseñadas por la actriz Julieta Cardinali. ?“La idea surgió porque Julieta era la imagen de Clara y un día ella y mi hija Abril me propusieron hacer una colección cápsula que apuntara a chicas más jóvenes, más rockera, más trash”, cuenta Clara Ibarguren, jefa de diseño de Clara. Desde entonces, la colaboración da sus frutos cada temporada.

Otra dupla exitosa a la hora de crear estas pastillas de diseño es la que conforman Martín Churba y Soledad Twombly. Este año presentaron su cuarta colaboración conformada por seis prendas –cinco vestidos y un tapado– en las que las siluetas sofisticadas de Twombly conviven en armonía con la filosofía textil de Churba.? Otra de las grandes del diseño nacional, Jessica Trosman, lanzó este invierno À la main, su primera colección cápsula para JT. Se trata de 60 prendas hechas a mano, realizadas en lana, con técnicas de confección más propias de la haute couture que del prêt-à-porter.

Pero si el fin es popularizar el diseño de autor, el mercado local también cuenta con ejemplos. Benito Fernández, Vero Alfie y Jessica Trosman, entre otros, crearon líneas de precios amables para los hipermercados Jumbo. Pesqueira y Las Oreiro también fueron de la partida.?Pablo Ramírez y Mariano Toledo se unieron a la marca Muaa con el propósito de diseñar prendas para un público que seguro no alimenta su fila de seguidoras: las adolescentes. Ramírez presentó una colección cápsula de treinta prendas, que sin perder su sello, lograron una sólida interpretación del universo teen. Su propuesta podría definirse como elegancia divertida, siluetas definidas, volumen, corte impecable, sí, pero también algunos toques de color, como el naranja, el fucsia y el amarillo limón, que cortaron con la paleta monocromática insignia del diseñador.

En el país, no hubo, hasta el momento, colaboraciones entre marcas de ropa o diseñadores y celebrities, pero quizás sea una costumbre argentina eso de invitar a hijas de famosos a diseñar colecciones cápsula o, en casos más modestos, intervenir prendas. En ese rubro, la lista de ejemplos es larga: Florencia Torrente para Lazaro, Candelaria Tinelli para Muaa, Sofía Sarkany para Ricky Sarkany y Lucía Celasco (nieta de Susana Giménez) para Cómo Quieres Que Te Quiera.

Un concepto que se expande
Aunque nacieron en el ámbito de la moda, ahora se habla también de colecciones cápsula en otros rubros, como el de la cosmética. Givenchy suele lanzar ediciones limitadas que se destacan por un diseño particular, pero este año presentó una nueva versión de su exclusivo labial, Le Rouge Givenchy. La casa francesa se propuso llevar la exclusividad y el diseño de la alta costura al maquillaje; por eso, revistió el envase del rouge en cuero color ciruela y logró que perdido en la cartera de la dama, parezca un accesorio más que un labial.

Yves Saint Laurent también se sumó a la tendencia y sorprendió con una edición de colección de uno de sus productos icónicos, el Touche Éclat Collector, que se lanzó al mercado en 1992. Un maquillaje que es digno de guardarse aun cuando el contenido se haya acabado; el envase, dorado y negro, es de estética savage, la misma que rige la última propuesta de indumentaria de Yves Saint Laurent.?Y Dior entonces no podía quedarse atrás. Cada noviembre la marca presenta su Christmas Look, una colección limitada de esmaltes, sombras, polvos y labiales.

No importa lo que cuesten, al ser ediciones limitadas, exclusivas y de colección, son muy pocos los que logran adquirirlas. El público hace filas interminables y compra en grandes cantidades para abastecerse antes de que el stock marque cero, y es ahí cuando los fashion victims transforman esas cápsulas en algo parecido a una dosis de felicidad.

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