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Música

Pearl Jam la rompió en La Plata

Cada vez que viene Pearl Jam algo raro pasa. Por más que pasen los años, por más que cambie el mundo, los discos y la lista de canciones, es como si el tiempo no hubiera pasado. 

Cada vez que viene Pearl Jam algo raro pasa. Por más que pasen los años, por más que cambie el mundo, los discos y la lista de canciones, es como si el tiempo no hubiera pasado. 

El ritual siempre es el mismo, pero con mínimas variaciones: nosotros cantamos, ellos cantan, y después nosotros cantamos más fuerte. Fue la cuarta vez que Vedder y compañía aterrizaron en nuestro país, después de Ferro en el 2005, La Plata en 2011 y un Pepsi Music en 2013, y como siempre, no fue un recital más.

 

 

Eran las nueve y el escenario seguía vacío, algún que otro aplauso o un canto se encendía pero moría al rato. La música de fondo amagaba a terminar y empezaba de nuevo. Y de repente, silencio. Sonaron las primeras notas de Master & Slave, la apertura del disco Ten, y el estadio se encendió. Todo lo que importaba estaba entrando en el escenario.

Desde los primeros tres temas se hizo claro que los muchachos no estaban para nada apurados. Pendulum, Low Light y Elderly Woman abrieron un recital de casi tres horas, donde repasaron gran parte de su discografía. A pesar de tocar todos los temas básicos para satisfacer al que iba por primera vez, Even Flow, Alive (casi al final, ya nos estaban asustando) y Jeremy entre otras, los clásicos no fueron protagonistas de la noche. 

Fieles a su estilo de no decepcionar y de dar un show distinto cada vez, los Pearl Jam regalaron al público algunas rarezas como Grievance, WMA (mezclado con Daughter), y el que fue para muchos el momento más emocionante del recital: Footsteps.

Seguí leyendo la cobertura de Pearl Jam en Metro 95.1

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