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Obsesión por la realidad

La exhibición de Ron Mueck en es una de las muestras imperdibles para este año.

Por Gisela Etlis

Resulta inevitable que quien no conozca de antemano el estilo de Ron Mueck se sorprenda a primera vista con sus esculturas exhibidas en la Fundación Proa, ubicada en el corazón de La Boca. La sorpresa será por descubrir figuras humanas tan cercanas a la realidad, hasta el punto de creer que, en verdad, se está frente a la cabeza de un hombre gigante o junto a una pareja de jóvenes del tamaño de un brazo. O quizá, sientan que en medio de una exposición de arte, reposan dos ancianos de cuatro metros, bajo una sombrilla.

Las mismas arrugas, los odiosos puntos negros, granos, bello público y rollitos de más. Mueck se obsesiona por mostrar la verdadera imagen del ser humano y esa fijación tiene resultados tan fascinantes que tal vez,  choquen con nuestra percepción de lo real, si no fuera por su juego en las escalas: los personajes que protagonizan sus obras tienen un tamaño mucho menor o mucho mayor al normal.

El artista australiano que comenzó su carrera ideando efectos especiales para producciones cinematográficas, se consagró cuando el gigante de la Publicidad, Charles Saatchi quedó magnetizado con su trabajo, en especial con Dead Dad, la escultura de su padre muerto y desnudo, para la que Mueck utilizó su propio pelo. Poco a poco, dejó de realizar maquetas para la pantalla grande y se convirtió en uno de los íconos de la resistencia realista.

Ron utiliza materiales como resina, fibra de vidrio, silicona y pintura acrílica. Su cuidado por los detalles logra que cada obra represente una escena única, un momento determinado en el que el visitante puede admirar, por ejemplo, por un largo tiempo a Women With Shopping: una mujer que lleva un tapado largo, el cual cierra para sostener a su bebé. Abrigado en su pecho la mira, aunque los ojos de su madre no le devuelven la mirada, sino que van al frente, mientras camina cargando dos bolsas de supermercado.

Otra de las escenas que más conmueve, quizá por su gran tamaño, es la Couple Under An Umbrella: una pareja de adultos mayores en traje de baño, bajo una sombrilla más chica de lo que debería, descansan en la playa. Ella sentada con la cabeza baja y pensativa, él acostado sobre ella con la mirada al cielo, panza arriba. Casi se los puede sentir respirar.

Un adolescente herido de bala, un hombre desnudo y solitario sobre una canoa, una pareja jóven que parece haber discutido -aunque estén abrazados-, un aceitado y bronceado cuarentón sobre un flotador que, por más que esté colgado en la pared, transmiete el ruido del agua, el sol fuerte sobre su cuerpo, el calor y su mente relajada.

La creación más impactante de la muestra, puede que sea la Naturaleza muerta, nombre que lleva la representación de un gran pollo colgado del techo y muerto. Es la última de las concedidas por la Fundación Cartier de París, que solicitó expresamente que no se saquen fotos durante la visita.

El recorrido finaliza en el auditorio de la Fundación Proa, con  la película documental Naturaleza muerta: Ron Mueck trabajando, de Gautier Leblonde, en el que se muestra el proceso de producción de sus obras. En silencio, se ve como el meticuloso artista y sus colaboradores cortan la madera y la ensamblan con alambre para dar forma a cada una de sus creaciones, luego lo bañan en silicona para obtener el molde, material por material, pliego por pliego, arruga por arruga.

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