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Foodie

Normavore: la tendencia foodie que ninguna otra dieta podrá superar

“Soy un NORMAVORE. Me gusta comer mierda normal.” –David Chang

Durante los últimos años pudimos ver en redes, sobre todo en instagram, como poco a poco se fue edificando el limbo de la comida healthy (sana), en un ambiente siempre acomodado y con algún que otro filtro que conseguía idealizarla incluso aún más.

Cada vez es más frecuente ver páginas en las que los chefs exhiben platos diminutos adornados de manera pretenciosa. Su intención es hacer de los alimentos una carrera para ver quién los prepara más complicados, exóticos o diferentes con ayuda de ingredientes caros o provenientes de lugares lejanos.
Sin embargo, hay personas que se han percatado de este punto tan bajo y ridículo de hacer todo objeto de deseo y decidieron recuperar lo real de las experiencias. Comer no debe ser algo exclusivo de unos cuantos, ni propiedad de unos pocos. Debe ser un proceso incluyente que no juegue a hacer del alimento algo banal. Esto impulsó la creación de un término que defiende la filosofía de regresar a la sencillez primigenia de la comida, quitándole toda pose artificial: normavore, acuñado por el chef chino David Chang cuando exclamó: “Me gusta comer comida normal, soy un Normavore”.

Una de las predicadoras más famosas ha sido Deliciously Ella, con desayunos perfectamente dramatizados que prometían mantenerte sana y en forma. Sin embargo, hay quien quiere bajar a la tierra el mundo de la gastronomía. Al frente de esta cruzada está Delicously Stella. A diferencia de Ella, Stella come patatas fritas, bollos y chocolates al tiempo que se pregunta “¿Quién tiene tiempo para preparar su propia leche de almendras o mantequilla de nuez?”

Los normavore son lo opuesto a los que están a la caza de las vanguardias alimentarias con preparados que lleven quinoa, chía y más. Defienden las dietas básicas, la preparación inmediata de los alimentos usando ingredientes accesibles a todos. Un normavore ve en un cereal preparado con cuadrados de banana, un manjar. Los simpatizantes de esta tendencia serán los primeros en festejar un sándwich con queso y papas fritas. Ellos llevan en la sangre el gozo de la comida normal, en un contexto sencillo y con una preparación básica, como si dijeran: “Esto es lo que soy, esto es lo que como y todo lo demás se puede ir al carajo

Esto provoca que la comida rápida sea la opción más cercana para la mayoría de la población. Sin embargo, esto no quiere decir que sea la única opción, el cuerpo necesita los nutrientes necesarios para gozar de buena salud y la comida industrializada no es, lejos, la llave para conseguirlo.

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