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Música

No a la música porque sí

Desde su empresa Sonoridad, Diego Poso se especializa en branding sonoro, encontrando la huella musical única de cada marca, evento o espacio.

Por Gisela Etlis

“La música constituye una revelación más alta que ninguna filosofía”, aseguraba Beethoven en el siglo XVII y resulta una frase tan cierta y obvia que, a veces, quedan en el olvido las maravillas que se pueden lograr con una pieza musical. Maravillas y horrores, también.

En épocas donde el marketing y la publicidad para lograr eficiencia en comunicación con los potenciales clientes es uno de los objetivos principales de cada gran marca o pequeño emprendedor, las redes sociales son las protagonistas a la hora de generar diálogo con el interlocutor. Pero aún hay quienes no olvidan lo básico y quizá más fundamental para llegar a su público: los sonidos.

“Cada vez la gente usa más la música para todas sus experiencias. Hoy hay música en todos lados, y no siempre esa música está pensada para que la experiencia sea más agradable. Simplemente está para que no haya silencio”, explica Diego Poso, gerente de Programación y Producción de La 100, de Cien Radios y emisoras del interior como Mía, Nova y X.

Hace dos años creó Sonoridad, un proyecto que tiene como objetivo “encontrar la huella musical única de cada marca, evento o espacio”. El branding sonoro es un concepto que podría remontar sus comienzos de forma consciente cuando a principios del siglo XX se utilizó uno de los primeros jingles para fines publicitarios, Old My Merry Oldsmobile, para Oldsmobile Motor Company. Pero hoy su uso se extiende, ya que a la hora de entrar al restaurante preferido o al local de ropa que más nos identifica, la experiencia al consumir el producto queda marcada también por la musicalización del espacio.

“La gente se acerca naturalmente a la música que le agrada y se aleja instintivamente de aquellos sonidos molestos. Sonoridad le da respuestas a esa búsqueda de empresas, marcas, espacios, les ofrecemos un repertorio para que la gente se conecte desde lo musical al consumir el producto y la experiencia sea mucho más agradable”, reflexiona Poso, quien junto a un colectivo de músicos, productores y curadores, lidera el servicio que detecta la identidad sonora de empresas como NATGEO (Fox), el Club Boca Junios y el Grupo La Nación.

Luego de un “trabajo sensible y responsable”, el equipo de Poso analiza a la marca en un 360°: qué venden, cuáles son sus objetivos, su historia y gustos y consumos de sus clientes. La meta es que aquello que cualquier persona escucha cuando se conecta con el producto, sea el link perfecto entre marca y cliente. Que cierre, que la gente sienta “este es mi lugar”. Diego ejemplifica: “Si un local está abierto de 8.00 a 20.00 y por la mañana tiene un público, al mediodía otro y a la tarde otro, la música que pasan en el lugar no debería ser la misma todo el día. O si ese local tiene sucursales en todo el país, lo que suena se debería mantener en cada una de ellas”.

Y así como un tema puede hacernos recordar, puede causarnos alegría, dolor o incluso llevarnos a otra época, la música es un arte que, en un año electoral, los candidatos utilizan para llegar a determinado sector de la sociedad. “En la era digital, la música es un gran puente de acercamiento entre el político y potencial votante”, asegura.

Como musicalizador y productor, Diego Poso vio en Sonoridad la oportunidad de crear momentos únicos a través de este arte, incluso en un show de música. Hace cinco años que el bicho de la radio se encarga de dale vida propia a las previa de los recitales de Tan Biónica y el secreto fue encontrar el equilibrio justo entre los gustos personales de cada integrante de la banda, sus influencias y que desate un nexo emocional con sus fans. Por eso, los temas de The Beatles, David Bowie, Artic Monkeys, Muse y The Killers forman parte de una experiencia completa del show de Tan Biónica.

Un diálogo entre vendedor y comprador, un código compartido, un mismo idioma, la música es uno de los medios de comunicación que nadie quiere dejar afuera en cualquier tipo de relación. “La música no puede ser cualquiera”, dice contundente el líder de Sonoridad e invita a reflexionar sobre los lugares que frecuentamos, la comida que consumimos, la ropa que compramos. La música que nos gusta ¿nos acompaña a todos lados?

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