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Música

Nirvana en clave de jazz

Jose James dio un concierto memorable en el ND Ateneo

Por Nicolás Pichersky 

El público porteño pudo asistir al recital de un nuevo joven héroe: José James. Así lo demostró en el ND Ateneo, acompañado de una sección rítmica que consiste en el pianista argentino -de renombre mundial- Leo Genovese, el bajista Salomon Dorsey y el baterista Nate Smith. Músicos asombrosos que acompañaron su voz de barítono a través de un repertorio de originales, reinvenciones rapeadas de Nirvana (con un trío acústico de jazz como base para sus beats) y clásicos de Billie Holiday. En tiempos en que los artistas se aferran a una formula, con una tecnología streaming igualitaria pero que actúa de minuto-a-minuto, su show fue la prueba de que su paleta vocal no reconoce diferencias de géneros. James es un titán sin límites para asombrar. 

Hay algo de Dylan y de Prince en Jose James. Después de todo, los tres vienen de Minnesota, estado al norte de EE. UU. que tiene a sus pies y en perspectiva toda la cultura de un país. Como Prince (yendo del hip hop y la música disco a la sicodelia), como Dylan (flotando siempre entre las música de raíz: el folkblues, el góspel), James se siente increíblemente cómodo en la fundición –y refundación-  de los  géneros. Si en los últimos años la renovación del jazz abrevó de una nutrida relación con la cultura DJ, James es hoy su gran catalizador. Compositor, MC, productor  y crooner contemporáneo, grabó discos que abarcan pop, soul, blues y por supuesto, jazz.

Y como el colectivo de artistas que amalgamó el jazz con el hip-hop – de Us3 a Madlib o proyectos como Jazzmatazz- James ha grabado discos con dos de los más exquisitos DJs del mundo: Nicola Conte y Giles Peterson. “Ellos adoran Blue Note tanto más que lo músicos” cuenta James. “En cierta manera los DJs mantienen la llama viva del catálogo de jazz para las nueva generaciones. Lo que es crucial para nuevas audiencias y para educar musicalmente a la gente. Yo también trato de expandir la audiencia y ellos fueron una gran parte de mi carrera y mi desarrollo”.

–          En su discografía ud siempre fluctúa de un disco de temas originales a otro de standards y clásicos: ¿Es lo que más disfruta, ir de un proyecto de producción a otro, casi en las antípodas del anterior?

–          Intento presionarme a mí mismo. De manera que cuando hago jazz o rythm & blues quiero ser muy puro y lo llevo tan lejos como puedo. Y cuando intento hacer algo nuevo quiero que eso vaya a algún lado, ser original. Así, cuando grabé “NO beggining no end” fue mi  experimento  full con R & B n ese sentido y con una banda experta en el género. Pero para mí toda la música es igual: no hay nada que me guste más o menos. Me encanta el hip hop, el jazz, el blues, el rock y es importante hacer de todo.

Con seis discos en su haber José James ha grabado para los más conspicuos e  históricos sellos de música negra. El coltraneano y revolucionario Impulse! y desde 2013, Blue Note Records, casa editora que lanzó en Argentina su último opus: “Yesterday I had de the blues – The Music of Billie Holiday”, tributo a la gran cantante por su centenario. “El comienzo del proyecto fue una versión en vivo hace  4 años. La idea de homenajear a una persona muy compleja como Billie Holiday y destilarla en diez canciones era difícil. Pero fue exitoso y pensé en enfocarme en su intimidad y en su relación con pianistas como Mal Waldron y Oscar Peterson. Y ni bien el pianista Jason Moran me dijo que se integraba pensé `wow… esto va a ser un proyecto absolutamente distinto y especial`  porque Moran es de los pocos pianistas que puede ser tradicional y absolutamente futurista al mismo tiempo”.

–          Con su disco parecemos entender mejor el legado de Billie Holiday.

–          Bueno, espero que sí: ese era mi objetivo. Creo que Billie Holiday sigue siendo incomprendida…

–          ¿Por qué?

Porque  el mundo no había tenido antes una Billie Holiday y ella se convirtió en la más  famosa y  mayor artista negra hasta ese entonces. Y al mismo tiempo era extremadamente política, pero sin dejar de ser una artista, una animadora de la industria musical. Así que es fascinante que ella hiciera lo que hizo. Sin embargo la gente la sigue etiquetando como una figura trágica: una víctima, unaadicta, una prostituta, enfocándose más en la explotación del personaje que en su complejidad. Y es interesante cuando pensás en todas esas cosas juntas, en una cantante de jazz perteneciente a una sociedad que no era “políticamente correcta”. Por eso creo que ahora es una buena oportunidad para evaluar su carrera.

Hay contadas veces en que la reinterpretación ilumina a la versión original. Sucede con  los tangos clásicos por el Polaco Goyeneche, verdadera recreaciones o en los planos secuencia de Brian De Palma advertimos mejor la forma clásica y rupturista de Hitchcock. Y por supuesto cuando otras voces arrojan nueva luz en canciones de cantautores que pueden ser ariscos a primera escucha, como Bob Dylan o Eduardo Mateo. El mismo deleite ocurre cuando José James canta a Billie Holiday.

–          En su versión del clásico “Strange Fruit” ,  a capella y con palmas y quejidos en loop como en un góspel, ud. no sòlo logró separarse de la versión de Billie si no de las miles que hay ¿Es algo que surgió en el estudio?

Traté de buscar una manera de retener la sensación de la canción pero busqué un sonido diferente. Y cuando uso tecnología me gusta sentirme bien sobre ella, que valga la pena: no quiero usarla porque si. Así que utilicé un grabador Loopstation que es un poco lo-tech pero me gusta, se siente muy natural. Es una manera de que la audiencia se sienta parte del proceso de composición y creación de la canción. Y eso es crucial porque es una canción con un mensaje tan poderoso… ayuda a la gente a meterse dentro de ella.

–          ¿Piensa que con la música on-line estamos perdiendo la materialidad y artes gráficas de los discos y que al mismo tiempo con los vinilos lo estemos recuperando?

–          Para mí el vinilo es la manera definitiva de “ver” los discos: los diseñadores pensaban en ese tamaño, el de Long Play. Y los CDs abarataron ese proceso. Es genial que los vinilos estén de vuelta: yo personalmente gasto un montón de dinero en vinilos (risas), son importantes para mí. Y estoy contento de comprar un buen vinilo y escucharlo. No extraño el CD: no sonaba mejor que el vinilo  y no es tan portátil como lo digital. Creo que digital y vinilo es la mejor combinación.

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