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Viajero Bacanal

«Nave Tierra»: la primera casa autosustentable de Latinoamérica se encuentra en Ushuaia

Para levantarla se utilizaron 333 neumáticos, 3 mil latas de aluminio, 5 mil botellas de plástico y 3 mil de vidrio. Es sumamente sustentable en varios aspectos.

Michael Reynolds es un arquitecto que rompió con las convenciones y decidió instaurar un nuevo tipo de construcciones; fundó una arquitectura basada en el respeto por el medio ambiente, la reutilización y la completa autosuficiencia. 

El arquitecto es creador de Earthship Biotecture, una organización que fomenta y promueve el desarrollo de las Earthships a nivel mundial, realizando seminarios y talleres de aprendizaje. Pero, ¿qué son las Earthships? Se trata de un tipo de casa hecha de materiales naturales o reutilizados. Se reutilizan llantas de autos viejas, botellas de vidrio y latas, las mismas cumplen una función similar a los ladrillos. Estos hogares minimizan el uso de energía y combustibles fósiles.

Como explica la página Muhimu, el Earthship se fundamenta principalmente en cuatro elementos:

1) Orientación: se diseña pensando en una captación óptima de la luz y el calor solar.
2) Reutilización de materiales.
3) Energías renovables: como la solar y del viento para el consumo doméstico. Estas hacen posible la construcción del Earthship en cualquier zona debido a su independencia de las redes de abastecimiento habituales.
4) Instalación de sistemas de captación y almacenamiento de agua, así como el tratamiento de aguas residuales gracias a un sistema de filtros y drenajes.

En enero del 2014, se comenzó a construirse el proyecto “Tol-Haru, la Nave Tierra del Fin del Mundo”ubicado en Ushuaia, Argentina. Se trata de “la primera vivienda autosustentable de Latinoamérica”, impulsada por los actores Mariano Torre y su mujer, Elena Roger, integrantes de la Fundación NAT (Naturaleza Aplicada a la Tecnología), además de contar con el aval del intendente de Ushuaia, Federico Sciurano. Reynolds eligió esta ciudad en «el fin del mundo» como un símbolo de una nueva relación entre el ser humano y la tierra, basada en la armonía y el respeto.

Según afirma Plataforma Arquitectura, «la vivienda fue levantada por más de 60 personas (provenientes de diferentes partes del mundo) a través del reciclaje de 333 neumáticos, 3000 latas de aluminio, 5000 botellas de plástico y 3000 botellas de vidrio. La construcción consta de dos volúmenes cilíndricos de 50 metros cuadrados y un armazón de cristales que permite que la vivienda mantenga una temperatura constante de entre 18 y 22 grados, ahorrando energía eléctrica.» 

El proyecto es sumamente sustentable en varios aspectos: a partir de la refrigeración y calefacción mediante masa térmica (evitando la utilización de combustibles fósiles) y la construcción con materiales naturales y reciclados. La integración de la recolección, filtrado y limpieza del agua de la lluvia; el tratamiento de las aguas residuales; la producción sostenible de frutas y verduras, y el abastecimiento energético por medio de energía eólica y solar.

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