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Zoom Restós

Naná

Un espacio que se destaca por su propuesta sencilla, original sin falsas (e incumplidas) pretensiones.

Por Tamara Tenenbaum

En una Buenos Aires plagada de restaurantes con identidades definidas hasta la caricatura (“cocina thai con toques franceses y aire neoyorquino”), Naná se destaca con una propuesta sencilla que es original porque no lo intenta. Diversas opciones de platos basados en insumos de primera calidad y preparaciones que los realzan, prestando atención a las texturas y el balance de sabores. La carta de la noche propone una sección de Pequeños Platos, que pueden hacer de entradas o tapeo: todo correcto, pero particularmente logrado el paté con espinacas salteadas, almendras y membrillos, untuoso y suavemente agridulce. Entre los principales, una deliciosa curiosidad: el Flat de champignones, repollitos, polpetta cremosa y huevo, una especie de pizza sin tomate ni queso, aireada y crocante, sobre la cual van los ingredientes, idea que una de las dueñas trajo de un pequeño local en Londres. Absoluto destacado: los postres, figurita difícil de los restaurantes argentinos. El budín brioche y el volcán de dulce de leche, fuera de serie. El espacio es de una elegancia simple y relajada, apto tanto para jean y zapatillas con amigos como para una cita casual: muy amplio y en una esquina preciosa. De noche, la iluminación es ideal, cálida, tenue pero suficiente. La relación precio-calidad es muy buena: por $200 se come muy bien, bebida incluida. El servicio es amable, aunque lento, y la carta de vinos podría mejorar. Más allá de eso, definitivamente vale la pena la visita, que se siente como una escapada a la costa a menos de 20 minutos de Puente Saavedra.

DATOS UTILES
Dirección: Hipólito Yrigoyen 499, Vicente López
Teléfono: 4837-9220
Horario: de lunes a sábado desde las 8,30 a la medianoche; domingo cerrado
Plato best buy: Bondiola, babaganoush, batatas, espinaca y quinotos en almíbar ($102)
Servicio de mesa: $14, solo por la noche

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