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Cine y Series

Mutantes de hoy y siempre

Los X-Men vuelven al cine con una historia que reúne dos generaciones

Por Sandra Martínez

Después del fiasco que resultó Superman Returns, Bryan Singer vuelve a las películas de superhéroes y demuestra que, sin duda, lo suyo son los mutantes. El director es uno de los responsables del actual furor de las películas y series comiqueras, cuando en el año 2000 estrenó X-Men, la primera película en aggiornar el género, librándolo de las capas y los trajes colorinches para darle a la historia un tono más contemporáneo y, en la medida de los posible, realista. A su cargo también estuvo la secuela X-Men 2 y se sintió su ausencia cuando abandonó la franquicia en busca de otros proyectos y el resultado fueron películas sin demasiado brillo.

Su regreso triunfal a las aventuras del Profesor Xavier y sus pupilos eligió un plot ambicioso y prometedor. Días del futuro pasado está basada en un comic del mismo título, escrito por el gran equipo compuesto por Chris Claremont y John Byrne, que en los 80 generaron una época de gran popularidad de los mutantes. Para muchos es una de las mejores historias publicadas por Marvel, pero más allá de sus virtudes narrativas, a nivel cinematográfico este plot ofrecía una oportunidad increíble. En 2011 la saga mutante retornó al cine, pero en lugar de un reboot como los de Superman o Spiderman, que cuentan nuevamente el origen del personaje comenzando de cero, como si las otras películas no existieran, en este caso la elección fue respetar la continuidad, contando historias ubicadas cronológicamente en la juventud de los mismos X-Men de las primeras películas.

El problema fue que pese al elenco con grandes actores con James McAvoy y Michael Fassbender, el público todavía sigue apegado a las versiones maduras de los personajes, porque no es fácil competir con el carisma de Ian McKellen y Patrick Stewart. La solución, entonces, llega con Días del futuro pasado, que comienza en un futuro apocalíptico donde los mutantes son cazados por los Sentinelas, unos robots que se adaptan a los distintos poderes y ya casi lograron su objetivo, su exterminio total. Hugh Jackman retoma el papel de Wolverine por séptima vez –convirtiéndolo en el único actor que aparece en todas las películas de la saga y, además, en el personaje de comics que fue interpretado más veces por el mismo actor- y viajará al pasado, al punto exacto donde se podría evitar la guerra que los está diezmando, y allí deberá convencer a los jóvenes Magneto y Xavier para que lo ayuden en su misión.

Mystique cobra en esta entrega un rol protagónico, lo cual no extraña teniendo en cuenta que se trata de Jennifer Lawrence, la imparable estrella en ascenso del momento. J-Law obtiene en la película muchas –muchísimas- escenas más en su propia piel que las de su predecesora, Rebeca Romijn, porque, claro, uno no pone una diva en pantalla para cubrirla todo el tiempo con maquillaje azul. Sin embargo, salvo pequeñas excepciones, esos momentos están bien justificados. También hay que destacar la incorporación de Evan Peters como Quicksilver, un personaje que venía muy cuestionado desde que se rebeló su look en la tapa de la revista Empire. Puede que el pelo no sea una maravilla, pero cada escena del velocista adolescente resultó finalmente impecable.

Singer se reunió con James Cameron, que tiene amplia experiencia en el tema con sus Terminators, para charlar sobre viajes en el tiempo y también influyeron en el guión clásicos inevitables como Back to the Future y otras películas más nuevas como Looper. Sumado a la inagotable cantera de personajes secundarios con poderes sorprendentes que ofrecen los mutantes, el resultado supera con comodidad las expectativas. Hay secuencias de lucha impecables, momentos de humor y otros sentimentales, varias sorpresas y apenas algunos detalles que no cierran (como ¿desde cuándo los poderes de Kitty le permiten viajar en el tiempo? o ¿no estaba muerto Xavier?). Pero, por sobre todo, es una reunión de dos generaciones para deleite de los fans.

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