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General

Mundo cóctel

Con un reality en televisión abierta y en el mes del Buenos Aires Cóctel, los tragos se volvieron populares. ¿Qué gana y que pierde el universo coctelero con esta movida?

“Entre 1969 y 1973, durante la semana en que se desarrollaban las finales nacionales de AMBA -el concurso organizado por la Mutual de barmens argentinos- se realizó la Semana de la Coctelería en Buenos Aires”, cuenta Ariel Lomban, historiador de la coctelería nacional. Esos años son el último tramo de una época dorada para la coctelería porteña, de la que se puede fechar un comienzo con la fundación de la mutual en 1941 y que se extendió por más de tres décadas en la que los bartenders ganaron espacio en la ciudad, llegando incluso a ser figuras populares, con presencia en medios masivos de comunicación, publicando libros, actuando en la pantalla grande y obteniendo medallas de oro en el exterior. Hicieron falta que pasen otros 40 años para que se realice una nueva semana de la coctelería en la capital argentina. Este agosto, entre el 17 y el 22, Buenos Aires Cóctel toma las calles de la ciudad, un hecho significativo que señala a la vez el buen momento que viven los bares y las barras locales.

 “Cuando trabajaba en Diageo -la principal empresa de bebidas alcohólicas a nivel mundial- en 2005 desarrollando las marcas premium, la nueva ola de la coctelería era todavía algo muy incipiente. Por ese entonces había un puñado de bartenders muy apasionados y no más de 10 barras, incluyendo hoteles, donde se refugiaba la verdadera coctelería, que tanto había perdido en las décadas de 1980 y 1990. En ese momento hubiera sido imposible que todas las empresas de bebidas apostaran juntas a una actividad como Buenos Aires Cóctel, donde lo que se prioriza es el crecimiento de la industria a través de la educación al consumidor”, cuenta Agustín Camps, uno de los creadores y organizadores de esta semana. Su anécdota pone en perspectiva no solo cómo era la situación hace una década, sino que también muestra toda el agua que pasó bajo el puente desde entonces. Tan sólo en los últimos cinco años, la escena de bares porteños avanzó como nunca antes, de manera dinámica y acelerada, con aperturas como las de The Harrison, Frank´s, Soria, BASA, Floreria Atlántico, Pony Line, Victoria Brown, Festival, el Champagne Bar y Artesano (ambos del grupo Alvear), Shout, Duarte, Leit Motiv, y Verne. Es difícil recordar en la historia un momento con tantos bares y barras destacadas. Y el fenómeno es aún más interesante cuando se abre la mirada y se suman otras variables, entre ellas los drink trucks -el trailer de Julep de Ines de los Santos en la feria Comer y leer-, los tres bares que hubo este año en Masticar (Julep, Cooperativa de 878 y Gran Bar Danzón), el gran nivel que tienen los caterings de barras para eventos sociales, la inclusión de bares de Buenos Aires en las últimas cinco ediciones de The 50 best bars, las notas en medios extranjeros sobre circuitos de bares de coctelería en la ciudad, la consolidación de la escena coctelera en ciudades como Mar del Plata, Córdoba, Rosario y Santa Fe, y hasta la inclusión de la preparación de cócteles en las finales nacionales del concurso a mejor sommelier. Se ha dado sin dudas un gran paso. El desafío hoy parece ser cómo consolidar el presente, en un contexto sediento donde, más allá del crecimiento, aún queda mucho por hacer. 

Leé la nota completa en nuestra edición de agosto.

EDITORIAL. El buen trago
La patria coctelera está de fiesta. Es que este año -este mes para ser más precisos- está arriba de la gran ola, surfeando cámaras de televisión, trend topics, flashes, posteos de facebook y de instagram. Tiene un reality en un canal de televisión abierta -con la participación de grandes nombres de la coctelería como jurados: Inés de los Santos y Federico Cuco-, tiene el Buenos Aires Cóctel a pleno -con casi 50 bares reunidos para celebrar durante la semana que va del 17 al 22 de este mes-, tiene tapas de revista como esta de Bacanal y libros y más fotos. Lo dicho, de fiesta.

De algún modo, es algo notable lo que está ocurriendo. Pero bien mirado, no es para nada extraño. Es que la coctelería argentina ha transitado en los últimos 15 años un largo camino que se hizo paso a paso, seriamente. Esos años son los que tienen -meses más, meses menos- bares como Bizarro, Dazón, Milion, La Cigale. Esos fueron los pioneros. Desde entonces hasta acá el crecimiento fue silencioso pero constante: libros, revistas, muchos bares -Duarte, Pony Line, 878, Doppelgänger, Victoria Brown, Florería Atlántico, Verne, Frank´s-, una nueva generación de bartenders que fue delineando una nueva generación de consumidores. Así se fue construyendo este presente que los tiene en foco. Nada fue gratis, nada fue fácil. Y eso nos pone contentos.

Porque, en rigor, decir que la patria coctelera está de fiesta significa decir que Bacanal también lo está. Es que la revista -modestamente- aportó lo suyo en la comunicación de propuestas que, en otra época, hubieran sido casi marcianas. Desde aquí -durante estos casi 11 años de revista- hemos visto nacer proyectos, hemos visto crecer bartenders, hemos apreciado nuevos productos, hemos saludado innumerables bares nuevos.

No todas, claro, fueron victorias. Hubo fracasos pero también hubo otros intentos. Y, sin olvidar ni negar, las nuevas generaciones dejaron de hablar con nostalgia de la década de oro -esos años que fueron de 1940 y 1960-, dejaron de llorar a Pichín y su libro Tragos Mágicos para ponerse el futuro al hombro. No les fue nada mal. Salud por estos días y los por venir.

Javier Rombouts

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Además, en este número:

+ Entrevista con Roman Polanski
+ Comic:
Art Spiegelman

+ Viajero: Islas Vírgenes y más
… y mucho más!

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