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Zoom Restós

Mullu

Pequeño y oculto restaurante alta gama en la zona del bajo, para deleitarse con ceviches, causas, tragos con pisco y más.

Por Cecilia Boullosa

Como los bivalvos rosados y deliciosos de la costa del Pacífico que inspiraron su nombre y que se consideraban un alimento para dioses y príncipes, este pequeño restaurante peruano no es tan fácil de encontrar: ubicado sobre un pasaje del Bajo, a la vuelta del Kavanagh, desde afuera pasa inadvertido. Si uno anotó bien la dirección, tendrá que tocar timbre y recién entonces recibirá una calurosa bienvenida en quechua: es el primer gesto de todo lo bueno que está por venir si se es amante de la cocina peruana y de sus principales estandartes: ceviches, causas, tiraditos, tragos con pisco, tacu-tacu, suspiros y picarones. En la breve historia de Mullu (acaba de cumplir un año), el primer capítulo fue escrito por José Castro Mendivil (ex Osaka, Sipan y hoy en Olaya),  señalado como uno de los diez mejores chefs peruanos del mundo. Luego de su partida, la posta la tomó el trujillano Edgar Otiniano, con un perfil inversamente proporcional a su talento. Basta verlo trabajar, silencioso y eficaz, desde la barra. O probar el  Tawa Uma, uno de los mejores ceviches que se consiguen en la ciudad: ni “cilantroso” ni excesivamente picante, trae pescado blanco, pulpo y langostinos sobre una base generosa de causa y un topping de media docena de rabas firmes y crocantes, más una ración de maíz chulpi y un recipiente de sudado de pescado para ir agregándole a gusto. Un plato diez para compartir entre dos.  Entre los postres destaca el suspiro con una crema acanelada y un dejo de sabor a naranja. El ambiente es íntimo, con pocos detalles decorativos de buen gusto. Un solo “pero”: las sillas son incómodas.

BONUS TRACK
Decile sí a Amado, uno de los nuevos tragos de la carta: pisco sour más un toque de Malamado. Riquísimo.

Datos útiles
Ricardo Rojas 451, Centro.
Teléfono: 4311-2812
Lunes a sábado, mediodía y noche

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