Música

Morrissey en Buenos Aires

El ex cantante de The Smiths lució todo su repertorio en G.E.B.A.

Mozz volvió a la Argentina y después de girar por el país, con shows en Córdoba, Mendoza y Rosario, llenó GEBA y cumplió con las expectativas de sus seguidores. Que eran, básicamente, pasar una gran noche escuchando hits de The Smiths y de su carrera solista.

Tras la apertura de la cantante americana Kristeen Young, que el público escuchó con fria paciencia, Morrisey salió a escena con First Of The Gang To Die y al grito de “Buenos Aires, soy una estrella!”. Una declaración de divo en total contradicción con el show despojado que ofreció, donde los únicos protagonistas fueron la voz intacta del inglés y la performance impecable de su banda. 

Después de un set bien arriba con You Have Killed Me, You’re The One For Me, Fatty y There Is A Light That Never Goes Out el clima se puso melancólico con temas más oscuros de su repertorio como Alma Matters o Ouija Board, Ouija Board, para luego enardecer a las/los groupies arrojandoles su camisa transpirada mientras entonaba Let Me Kiss You.

El toque dramático de la noche fue Meat is Murder, cuando la pantalla de fondo, que durante todo el espectáculo se limitó a mostrar una foto – una pena para los que lo vimos desde nuestros escasos metro sesenta, complicados por la poca altura del escenario – acompañó el himno vegano con crudas imágenes de matanza animal. Las niñas hipster chillaban y se tapaban los ojos y prometían no volver a tentarse con una pechuga de pollo.

¿Cómo seguir después de eso? Con política: declarando que todo el mundo sabe que las Malvinas son argentinas y que no hay que culpar a la gente por las decisiones de sus gobiernos, una opinión remarcada por las remeras que lucieron sus músicos, con la leyenda “We hate William and Kate” y la foto de los príncipes.  Después, a bailar de nuevo con otro de The Smiths, Please, Please, Please, Let Me Get What I Want, seguida por Scandinavia, un adelanto de su próximo album, y para cerrar la esperada How Soon is Now. Hora y media ya había pasado sin un momento de más, y Morrisey volvió a salir para dejar One Day Goodbye Will Be Farewell como único bis. Apropiada la temática para una despedida, aunque muchos hubieramos preferido The Boy With The Thorn In His Side o Panic, pero de todas formas nos fuimos satisfechos y esperando que por el momento su partida no sea un adiós sino un hasta luego.

Por Sandra Martínez