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Territorios

Montado una saeta

La Siambretta es una leyenda motorizada que continúa despertando amores y pasiones a sesenta años de su creación.

Por María Luján Torralba

“¡Significan una definitiva solución al problema del transporte y proclaman una irrebatible y creciente preferencia del público! Siambretta es y será su segura motoneta”, anunciaba el innovador afiche publicitario ilustrado con una joven mujer sobre dicha moto, publicado en la revista El Gráfico en marzo de 1960. Por ese entonces, más de 80 mil Siambrettas circulaban en el país. Un símbolo de la industria nacional, un objeto fetiche y una belleza vintage. La Siambretta es una leyenda motorizada que continúa despertando amores y pasiones a sesenta años de su creación.

Progreso. En 1954, la empresa SIAM (Sociedad Industrial Americana de Maquinarias) bajo el mando de Torcuato Di Tella, en una apuesta al crecimiento industrial, hizo un acuerdo con la firma italiana Lambretta para fabricar “la moto para que el trabajador vaya de casa al trabajo y del trabajo a casa” como la definió el General Perón, presidente en aquel entonces. Tan sólo bastó que SIAM anunciase la futura fabricación de los vehículos para que la gente se anotara en las concesionarias y comenzara a pagarlas por adelantado, antes de que el ingeniero Di Tella instalara la fábrica para su producción. “El Ford argentino”, como su creador denominó a la motoneta, fue fabricado en diversos modelos hasta 1968.

Apasionados de la motoneta
“Lo que más me gusta de ella es la nobleza de su mecánica, la sencillez de su funcionamiento y su robustez. Son fierros que sin importar el poco o mucho cuidado que les hayan dado, hoy en día siguen andando”, cuenta Fernando Pelassini, presidente del Club Siambretta de Buenos Aires. La agrupación, que consta de 44 miembros activos entre los cuales juntan más de 150 motos, nació por el deseo y empuje de Jorge Guria, en abril de 2007, cuando se juntó por primera vez con cuatro fanáticos más de la marca en el Parque Irigoyen del partido de San Martín. Poco a poco, el Club fue congregando más integrantes y más información.

En la actualidad, se juntan dos veces al mes. El primer sábado lo hacen en el mismo parque que agrupó por primera vez a estos apasionados. Allí, suelen concurrir personas de distintos puntos como Berazategui, La Plata, Pilar, Isidro Casanova, entre otros, que llegan gracias la página web y al boca en boca. Luego, los miembros del Club se reúnen el tercer viernes del mes a cenar en la sede ubicada en Ciudadela. Además, planean las salidas grupales, como por ejemplo ir a desayunar a Tigre, acudir a alguna catástrofe, como las últimas inundaciones de Luján y La Plata, y colaborar con dos hogares de niños. Los siambretteros durante el año organizan dos o tres viajes largos con campamentos incluidos. Para esos viajes cuentan con un vehículo de apoyo con un trailer, propiedad del Club.

El Club Siambretta de Buenos Aires está dirigido por una Comisión Directiva que trata de ordenar y darle forma a los deseos, necesidades y planteos de todos los integrantes. Coordinan las salidas, los viajes y el comportamiento que tendrán en la ruta, tema importante ya que no hay que olvidar que las motonetas, si bien son fieles, fueron construidas en el siglo pasado y aceleran a una velocidad de 60 km/h. 

“Vacaciones, fines de semana, trabajo, estudio o turismo tienen un nuevo sentido cuando se los disfruta plenamente con SIAMBRETTA 175 TV. El pasaporte para todo lo lindo de la vida, ésta es su máquina”, anunciaba otra publicidad gráfica ilustrada, esta vez con una pareja en la playa; él pescando y ella sentada sobre la moto a la orilla del mar. Según Fernando Pelassini, la motoneta despierta fanatismos porque representa la mejor época industrial de la Argentina, un país pujante y una posible potencia mundial. Agrega: “Además, representa el concepto de vehículo popular. Por aquel entonces, la tenía mucha gente de clase media y la gran mayoría de la clase obrera. Hoy, esas personas, ya de 70 años y más, la ven y se acuerdan de muchos momentos hermosos, como por ejemplo, que se han ido de luna de miel a Mar del Plata en una Siambretta.”

Clubes Siambrettistas
En este momento se encuentran funcionando más de cinco clubes exclusivos de estas motos. Además del Club Siambretta de Buenos Aires, están Siambretteros Unidos de Moreno, Club Siambretta de Rosario y Club Siambretta de Santiago del Estero, entre otros. Juancho Cisneros, es el fundador de éste último y recuerda que su primera moto la compró en el año 2006 por 500 pesos. “El vendedor la tenía detrás de una cubierta viejas que usaba como gallinero. Sacamos las gallinas y huevos y allí estaba ‘mi bebé’. Aunque estaba toda herrumbrada tenía todo. La llevé a un lavadero y la descuarticé entera. Llevé el motor al mecánico; las chapas, al chapista y, dos meses después de verla por primera vez, la hice arrancar. Me acuerdo fecha y hora de ese momento porque era mi cumpleaños. Cuando llegaron los invitados estaba engrasado hasta los ojos pero feliz.”

El Club de Santiago del Estero planea viajar el 8 de diciembre a Catamarca para la Fiesta de la Virgen del Valle.

Gerardo Díaz, titular de la página de Facebook Club Siambretta Córdoba, comenta que la Siambretta es ingeniería italiana y su “hermana mayor”, la Lambretta, cuyos modelos son iguales, es reconocida en todo el mundo por ser un medio de transporte económico y con estilo. “En Inglaterra, la usan los tipos duros. Es una imagen común ver a los hooligans en sus motonetas. Así como también en Estados Unidos, la cultura rockabilly usa las Lambrettas como imagen.” Club Siambretta Córdoba es un club virtual que recopila información de la marca, acopia imágenes y digitaliza manuales.

Las Siambretta en sus diversos modelos Standard, Especial, moto furgón, 48, 175 TV, AV 175 y LI 150 fueron montadas por generaciones de argentinos y, si bien quedan pocas circulando por la calle, tan sólo de verlas transmiten la mística de lo retro. Gerardo Diaz concluye: “Si uno busca comodidad, manejar relajado, buena visión al andar y maniobrabilidad, en una Siambretta no lo va a encontrar. Es todo lo contrario pero lo compensa con salir a la calle y que toda la gente te admire al pasar. Son reliquias industriales.”

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