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Música

Más allá del oasis

Noel Gallagher mostró en GEBA su evolución como pseudo-solista

Por Sandra Martínez

Dejar una banda extremadamente popular puede ser complicado para un músico a la hora de presentarse en vivo. ¿Está harto Paul de tocar canciones de los Beatles? ¿Puede Morrissey armar un setlist sin que un tercio de los temas sean de The Smith? ¿Podría Thom Yorke presentarse en Buenos Aires sin desplegar un solo hit de Radiohead? Quizás en sus países natales, donde el público tuvo la oportunidad de ver sus bandas con frecuencia y entonces están más abierto a escuchar lo nuevo. Pero acá, donde la espera para ver a ciertos artistas a veces se hace larga, la gente es más propensa a pedir «una que sepamos todos».

Esa presión se hizo sentir, en cierta medida, la noche del 6 de mayo en la segunda fecha de Noel Gallagher participando del Personal Pop Festival, con el estadio de GEBA completo, donde se presentó con su banda, The High Flying Birds, proyecto pseudo-solista armado tras su partida de Oasis. El inglés se hizo esperar un rato antes de arrancar casi a las 21:30 con (It´s Good) To Be Free, para continuar con Mucky Fingers, despejando en seguida las dudas de los que se preguntaban cuánto lugar le daría a los temas que solía tocar con su hermano Liam.

Luego comenzaron los temas de los High Flying Birds, siguiendo el orden del album debut. Everybody´s on the Run, Dream on, If I had a Gun sumadas a Freaky Teeth y The Good Rebel de su reciente EP Songs from the Great White North alcanzaron para demostrar que Gallagher armó una banda sólida, con la que pudo retomar y evolucionar su legado oasiano y lucirse en vivo como en las viejas épocas.

Pero la gente quería más Oasis y coreaba a viva voz Live Forever. Entre fastidiado y divertido por la insistencia, se despachó con un «fuck off» digno de su fama de chico malo. Pero de todas formas les dio el gusto intercalando una versión acústica de Supersonic, más Talk Tonight y Half the Wolrd Away a sus Record Machine, Soldier Boys & Jesus Freaks y Broken Arrow, para cerrar con Stranded On The Wrong Beach. Para los bises se reservó Let The Lord Shine A Light y – apoteosis hitera – Whatever, Little By Little y Don’t Look Back In Anger. Sólo había pasado una hora y media, pero el show corto es entendible teniendo en cuenta que The High Flying Birds había agotado todo el stock de canciones propias. Alargar el recital hubiera implicado recurrir más al arcón de los recuerdos, inclinando la balanza para el lado retro y diluyendo demasiado el material nuevo. Así, los amantes de Oasis en particular se fueron con sus expectativas colmadas, pero los amantes de la música en general también se fueron satisfechos al ver que Noel sigue en la senda de la música fácil de escuchar pero no exenta de talento y complejidad.


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