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Territorios

Los museos se encienden

Se realizó la 9º Semana del Arte en Rosario donde la Noche de los Museos, un recorrido por algunos de los puntos clave del arte rosarino, fue el gran hit.

Por Sandra Martínez
Fotos: Guillermo Turin y cortesía de los museos

Rosario sigue creciendo como referente artístico y cuna de talentos en nuestro país. A la excelente propuesta de museos no deja de sumar cada año nuevas galerías y espacios que sirven de vidriera tanto para los consagrados como para los artistas emergentes. Y con la idea de acercar ese trabajo a la gente, de abrirse a la ciudad y convertirse en parte de sus calles y espacios públicos, cada año se realiza la Semana del Arte de Rosario, que ofrece una interesante agenda de eventos y muestras.

En su novena edición, cuatro containers diseminados por la ciudad como una nueva forma de integrar el arte con los espacios ciudadanos fueron la estrella de esta novena edición del evento. “Siempre creímos y apoyamos a la ciudad toda como contenedora de arte y en esta edición decidimos hacerlo en forma literal, por eso los contenedores, que son objetos entre reales y místicos” explicó en el evento de inauguración de la Semana del Arte Roberto Echen, coordinador del Departamento de Agenciamientos Artísticos del Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC).

La elección de este peculiar soporte no es azarosa. Su naturaleza anónima los vuelve ideales para la intervención, tanto desde lo externo (todos los containers se parecen entre sí) como lo interno (pueden contener cualquier tipo de mercancía). La plasticididad de sus posibles usos también es tentadora: “A veces se desvían de su rutina: pueden llegar a ser el refugio clandestino y la posibilidad de escape de emigrantes desesperados o la cárcel móvil para llevar trabajadores ilegales a su destino de esclavitud. O transformarse en unidad habitacional mínima en lugares de necesidades acuciantes”, explica Echen, que también estuvo a cargo de la curaduría de este proyecto. Los cointainers se instalaron en cuatro puntos de la ciudad generando dos ejes geográficos -norte/sur y este/oeste- y se invitó a los artistas Norberto Puzzolo, Ángeles Ascúa, Alejandra Mizrahi y Cecilia Ivanchevich. a intervenirlos con obras específicas pensadas para ese espacio y esa materialidad.

Pero más allá de los containers, la feria y subasta de arte realizada el miércoles y las charlas ofrecidas por los artistas, una de las propuestas favoritas del público es la Noche de los Museos, un amplio recorrido por el arte de la ciudad.

Una noche a puro arte

La Noche de los Museos propone un recorrido por varios de los museos de la ciudad, transladándose entre ellos a bordo de los reciclados coches del antiguo tranvía rosarino. Pese a que todas las muestras incluidas podrían visitarse cualquier otro día, los tickets (gratuitos pero limitados) que se entregan para participar se agotaron varios días antes de la cita, demostrando que este tipo de actividades son necesarias y cumplen con su cometido porque estimulan la curiosidad de un público que normalmente no participa del circuito artístico.

El itinerario, pensado para abarcar un amplio espectro desde las expresiones más actuales del arte contemporáneo hasta lo más clásico del arte decorativo, pasando por la historia de la ciudad y el país, arrancó en el Museo Provincial de Ciencias Naturales e incluyó siete museos que se visitaron a lo largo de seis horas. Una de las paradas más interesantes fue en el Museo de la Memoria, una de las instituciones pioneras en Latinoamérica dedicadas al tema de las memorias post-genocidas. Sus intalaciones permantentes, como Lectores o el rompecabezas dedicado a los niños apropiados Evidencias, piden una visita con tiempo para poder apreciarlas, y a ellas se suma una exhibición temporal de León Ferrari sus trabajos inspirados en el Nunca Más, que el artista donó al museo en 2005.

Otro hito imperdible del recorrido fue en el Centro Cultural Parque de España, donde se expone una muestra del maestro Juan Grela. Fundador del Grupo Litoral, Grela colocó a Rosario en un lugar destacado del mapa nacional de las artes. La muestra está compuesta por obras que nunca habían sido exhibidas y abarca toda su carrera, ordenadas cronológicamente para apreciar su evolución. Entre las joyas rastreadas en colecciones privadas por su discípulo Rodolfo Perassi, hay un mural de 23 metros, realizado originalmente en una casa particular y montado pieza a pieza para esta ocasión. También se proyecta un documental que no solo da cuenta de su importancia como artista, sino del carácter que lo hizo tan querido en el ambiente.


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La dupla compuesta por el Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino y el Museo de Arte Contemporáneo de Rosario (Macro) conforman en realidad un solo museo con dos sedes y constituye un núcleo de tendencias no solo a nivel local, sino también nacional. En el Castagnino se pudo visitar una parte del patrimonio del museo (cuya totalidad asciende a 4000 obras, una de las más completas de la región), que en esta ocasión se encontraban ordenadas con cierta particularidad, ya que se organizaron tomando como punto de partida un texto de Xul Solar, donde propone una clasificación astrológica que agrupa características formales, temperamentales o históricas.

Así, las obras realistas o con ilusión de realidad son de Tauro, el surrealismo pertenece a Piscis y Escorpio agrupa el arte religioso mientras que Acuario es el signo de la abstracción. La selección incluye trabajos de Fernando Fader, Keneth Kemble, Luis Seoane, Emilia Bertolé, entre otros, y un retrato del propio Xul pintado por Pettoruti. En la planta alta del museo, el Espacio Fundación Telefónica exhibe el trabajo de cuatro jóvenes creadores que se apropian de distintas tecnologías para crear obras donde se juega con la espacialidad, la luz y el sonido.

El macro, por su parte, era una de las paradas fuertes de este recorrido. Instalado en uno antiguos silos junto al rio, desde lejos llama la atención con su estructura tubular pintada de vivos colores. La muestra actual, titulada Epistolar, da cuenta del proceso creativo que se inicia cuando el museo encarga a cuatro artistas la producción de una propuesta específica en diálogo directo con obras pertenecientes al patrimonio del museo. Los mails intercambiados entre la institución y los artistas forman parte de las obras, que incluyen un cd con temas heavy metal inspirados en la obra de Foucault. El cansancio del recorrido, que ya había pasado por cinco museos, el poco tiempo disponible y la propia estructura del museo, cuyas salas están repartidas en siete pisos, no fueron los más propicios para disfrutar a fondo esta muestra, que exigía la lectura de largos mails para poder aprehender la obra en su totalidad. Más accesible resultó la de Fernando Goin, cuya Línea de Tiempo es una infografía de la política argentina desde la instauración del sufragio universal hasta la actualidad, mostrando en diferentes colores las presidencias, golpes de estado y gobiernos de facto, resumiendo en una sola mirada la historia de nuestro país.

El recorrido finalizó en el CEC, en cuyo galpón se organizó el evento de cierre de esta novena semana del arte, con cuatro espacios intervenidos para representar las décadas del 80, 90, 00 y 10 con DJ sets sumando un soundtrack adecuado para cada época. Las personas mayores abadonaron aquí la partida, salvo algunas excepciones donde pudo más la curiosidad. Los más jóvenes se quedaron y muy pronto comenzó a sumarse gente, para celebrar con música y baile esta fiesta del arte.

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