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Territorios

Los misterios de la ciudad

Una recorrida diferente por Buenos Aires, siguiendo sus leyendas y mitos, puede ser una gran salida para una noche veraniega.

Por Gisela Etlis

Vamos a recorrer lugares por los que quizá ustedes ya pasaron montones de veces, sin saber qué se oculta detrás de una puerta, en una esquina o tal vez, tras los muros de una iglesia silenciosa”, se escucha desde el asiento de adelante de un micro oscuro, de la mano de una voz que seduce a la vez que intriga. Es la voz de quien todos los fines de semana, atrae a decenas de porteños a hacer turismo en su ciudad. Un turismo diferente, en el que los monumentos, las plazas, una cárcel o la más religiosa iglesia, fueron alguna vez los escenarios de crueles y pasionales crímenes, y hoy funcionan como el albergue de pequeñas historias y de fantasmas del pasado que, según cuentan algunos, continúan en pena vagando por Buenos Aires.

Es un viernes de diciembre. Una noche calurosa y húmeda que sofoca entre el tumulto de gente en la puerta del cine Gaumont. Ya son las ocho y media, cuando familias, parejas y grupos de amigos se suben al micro con entusiasmo y curiosidad. No van a refrescarse a la costa, van mucho más allá, a recorrer la “Buenos Aires Misteriosa”.

“Todo se arma y desarma al ir narrando, ya que no tengo nada escrito, va todo en la memoria y se usa según los grupos, si son mas audaces y quieren muchos detalles, si son más románticos, si hay chicos, si son grupos de amigos que comparten algún código”, explica la narradora. locutora y periodista especializada en crímenes Alejandra Parets, quien le pone su voz y su elocuencia, durante casi tres horas, a las historias de la ciudad desde hace 10 años, trabajo que originalmente realizaba un guía. 

“Miren a su izquierda”, pide Alejandra. Por la ventana se ve el edificio de México 1177, donde en el sexto piso y en el departamento 21 vivía María de las Mercedes Bolla Aponte de Murano, “Yiya”, para las amigas queridas. En esa casa, Yiya Murano cocinaba sus masas de repostería fina, con las que envenenó a Nilda, Chicha y Zulema, para no tener que pagarles el dinero que les debía. “La cocina de la muerte”, remarca la narradora para presentar la primera de sus historias. 

Plaza Dorrego, la primera parada en la que los pasajeros bajan del micro. El grupo sigue a Alejandra hasta Humberto Primo entre Balcarce y Bolivar, frente al ex Servicio Penitenciario Federal, donde estaba presa Clorinda Sarracán, acusada de matar a su marido y condenada a la horca. Parets cuenta toda la historia con detalles y revela un final inesperado, por el cual Clorinda es salvada y se convierte en la última mujer argentina en recibir la pena de muerte.

Mientras caminan hasta la Plaza, la narradora charla con algunos que se sacan dudas y demuestra su interminable conocimiento de amoríos y secretos de personajes emblemáticos de Buenos Aires. La historia del “fantasma excitado de Dorrego”, sobre una indígena que vengó la muerte de sus cuatro amantes, excitando a su asesino en 1583, provocó carcajadas en el grupo.

Todos abordo, rumbo a Barracas. Parets comparte el secreto de la maldición de Juan de Osorio, fiel empleado de Pedro de Mendoza, asesinado por él a causa de otro empleado que competía con Osorio, mientras por la ventana se ve el monumento a de Mendoza, en Brasil y Defensa.

Camino a la Boca, llega el turno del castillo de fantasmas de Luisa Ubert y luego la leyenda del fantasma de la Bombonera, el utilero del equipo de básquet bostero, que dicen, ronda por la cancha.

Para los románticos, Buenos Aires Misteriosa tiene una parada especial: la iglesia de Santa Felicitas. Reza el mito, que quien toque las rejas de la iglesia encontrará al amor de su vida. Y si ya lo tienen, lo conservarán para siempre. Creer o reventar, todos ponen sus manos en los barrotes, mientras Alejandra narra la triste vida de Felicitas Guerrero.

Ya hacia el final, los pasajeros conocen a Jorge Burgos, el descuartizador de Barracas , pasan por la “casa de los leones”, ubicada en Montes de Oca al 100, perteneciente al excéntrico General Eustáquio Díaz Vélez, quien tenía leones encerrados en el jardín de su mansión, hasta que uno se escapó y mató al novio de su hija en pleno compromiso, y recuerdan a Cayetano Santos Godino, el “petiso orejudo”, uno de los asesinos seriales más famosos de Argentina.

El recorrido que toma investigaciones de libros como “Buenos Aires es leyenda” de Victor Coviello y Guillermo Barrantes o “Mujeres Asesinas” de Marisa Grinstein, entre otros, culmina en Pasco y Garay, donde se hallaba el restaurante de comida libanesa de Emilia Basil. La cocinera que, entre sus manjares, descuartizó, cortó y cocinó a su amante para hacer empanadas.

Un recomendado que tiene tres sagas: Buenos Aires Misteriosa I, los viernes a las 20.30. Buenos Aires Misteriosa II, lo sábados, y Buenos Aires Misteriosa III, un domingo por mes, por la tarde.

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