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Tecno

Las puertas de la percepción

Google Glass nos acerca a un mundo donde la realidad no será más que otra pestaña de la virtualidad.

Por Miguel Lederkremer

Caso 1: Hace un tiempo, en un evento de prensa en Estados Unidos, se arruinó mi cámara digital y tuve que ir de urgencia a comprarme otra al Best Buy más cercano. Miré desamparado durante largo rato las 30 o 40 cámaras exhibidas. ¿Cuáles tendrían estabilizador de imagen? ¿Cuáles HDR? ¿Cuáles eran las mejor puntuadas por los usuarios? ¿Qué dijeron los reviews especializados? La extraña experiencia de comprar algo en un local físico, sin estar online, me resultó lamentable. Aún estando frente a las cámaras, sentí que hice la compra prácticamente a ciegas.

Caso 2: El mes pasado, de vacaciones en Florencia, caminaba por las calles ansioso por devorarme todo el Renacimiento, pero una y otra vez me preguntaba: ¿de cuándo es este palacio, quién es el autor de esta escultura? Las guías en papel no podían conwwwarme todo lo que yo quería aprender. No poder obtener la información precisa en el momento correcto evitó que la experiencia sea más completa.

Caso 3: Hace años que conozco a mis parejas, eventuales o duraderas, en sitios de citas o redes sociales. Hace unos pocos días fui casi arrastrado a un boliche, vi a una atractiva desconocida y me desesperé al no encontrar el link para ver su perfil o saber algo más de su vida a través de sus participaciones en las redes sociales.

La conclusión es obvia: Más allá de que yo sea -o no- un nerd, hoy la experiencia puramente física se queda corta frente a los avances de la virtualidad. Y no es porque lo diga yo: Lo afirman los propios constructores del futuro, que avanzan a pasos agigantados en la búsqueda de lograr que lo físico y lo virtual no sean más que una misma cosa.

Los dispositivos móviles
La idea que subyace es que ya no queremos estar offline. De allí viene la explosión actual de dispositivos móviles conectados, los
smartphones y tablets. Ahora vamos por la calle whatsappeando, twitteando, emaileando, facebookeando, googleando. Los smartphones son un gran avance, pero hay algo que no está bien. ¿Se dieron cuenta del aspecto absurdo que tenemos todos caminando, viajando en subte o sentados en los restaurantes mirando un rectángulo en nuestra mano? El problema con los smartphones es que nos hacen desviar la mirada de la realidad: Nos perdemos el gol, la puesta de sol y la persona que tenemos enfrente, por estar mirando nuestra pequeña pantalla. Está claro que los smartphones son una etapa de transición, una solución rápida y de compromiso para integrar la tecnología a nuestra vida. Ya es hora que se reemplacen por otra manera más natural.

La realidad aumentada
La solución, lo que está en boca y presupuesto de todos los desarrolladores, es que la información debe estar integrada a nuestro campo visual, agregando una capa de información a la realidad que observamos. Lo que se llama realidad aumentada. Y de eso se trata
Google Glass.

Estos anteojos inteligentes tienen un prisma transparente frente a nuestro ojo derecho en el que un miniproyector envia imágenes directamente a nuestra retina, superponiendo información a lo que vemos naturalmente. Google Glass incluye además cámara para filmar y tomar fotos, micrófono y parlantes para realizar llamadas e intercambiar información hablada. Tendrá WiFi para conectarse a Internet y Bluetooth para hacerlo con nuestro smartphone Android o iOS. Y lo más interesante, podrá analizar lo que estamos mirando y nos dará más información (¿recuerdan Terminator?). Le podremos pedir «Glass, grabá un video», «Glass, tomá una foto y compartila», «Glass, transmití online lo que está pasando ahora», «mostrame en pantalla cómo llegar a la fiesta», «contame más acerca del monumento que estoy mirando». Los etcéteras son tan infinitos como lo es la experiencia humana.

Comparado con Google Glass, el esperado reloj inteligente iWatch de Apple que pondrá la información en nuestra muñeca, parece un producto del siglo pasado. Pero ambos tienen en común que se proponen superar el uso del smartphone o, al menos, permitir que lo usemos sin quitarlo del bolsillo. El iWatch se conectará con nuestro iPhone funcionando como un centro de notificaciones y comando remoto, permitiéndonos hacer llamadas y leer nuestros mensajes. Entre los cientos de rumores que circulan sobre el dispositivo, se habla de carga de batería mediante energía cinética, monitor de ritmo cardíaco y pantalla flexible.

Qué sigue
Google Glass posiblemente sea el último paso antes de que la interacción hombre máquina se realice dentro de nuestro cuerpo. Piénsenlo: ¿Para qué queremos pasar por el ineficaz intermediario que son nuestros sentidos, como la vista y el oído, si podemos introducir la información directamente a nuestro cerebro? Por eso está claro que a mediano plazo nos inyectarán al nacer un chip subcutáneo que conectará nuestro sistema nervioso a Internet. Así, podremos grabar directamente lo que estén mirando nuestros ojos, mejores que cualquier cámara del mercado, podremos grabar toda nuestra vida desde que nacemos, para después revisar los momentos más memorables, ya sin necesidad de tomar fotos o grabar videos.

Tranquilos, esta nota no está escrita por un tecnopsicópata. A veces incluso yo quiero estar offline, para jugar con mi hija, ver una puesta de sol o hacer el amor. Pero, en muchísimas otras situaciones, fusionar nuestra vida material con la digital mejora la experiencia. Y hacia ahí vamos. En algún momento nuestra vida será 100% virtual, y solo los marginados vivirán en la realidad. Luego, sí, claro, ocurrirá la temida Singularidad: Las máquinas cobrarán conciencia de sí mismas y tomarán el control del mundo. Pero, para eso, falta aún mucho tiempo. Y muchas más novelas de ciencia ficción.

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