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Tecno

Las maratones hackers

Las Hackatones, verdaderas reuniones multitudinarias en busca de resolver un problema o lograr una idea original. 

Por Tomás Balmaceda

Cientos de personas reunidas en un mismo espacio. La mayoría no se conocen entre sí, pero charlan, comparten experiencias y se ayudan. Pasan largas horas juntas, casi sin tiempo para descansar, y cuando terminan su tarea se retiran y quizás nunca más vuelvan a verse. No son miembros de un partido político ni integrantes del fan club de la banda musical de moda. Tampoco son fanáticos religiosos esperando a un mesías o parte de una organización terrorista. Son programadores, ingenieros y curiosos en una hackatón, una de las formas más originales y efectivas de compartir conocimientos, poner a prueba el ingenio y tratar de solucionar el mundo.

Esta suerte de “maratones hackers” son reuniones que nunca duran más de 20 horas y en las que todos los asistentes tratan de encontrar en grupo soluciones originales a problemas específicos en jornadas intensivas, muchas veces de noche, y abiertas a cualquiera que quiera participar. “La idea es sentarse -por ejemplo, un sábado desde temprano- y con mucho café y snacks programar o hackear software y hardware sin distracciones. Al encerrarte en un galpón con muchas otras personas trabajando en sus proyectos, hay algo en el aire que te motiva, además de la oportunidad inmensa de poder pedir opiniones a los demás. Podés dar una vuelta y ver en qué andan otros, sumarte a otro proyecto o fijarte a quién pedirle ayuda”, explicó Valentín Muro, un estudiante de filosofía que se interesó por esta movida y que está recorriendo el mundo rodando un documental sobre el fenómeno.

El formato de reuniones en las que la creatividad y el ingenio son explorados al máximo llamó la atención de empresas y Estados, que ya lo tienen en la mira.

Muchas empresas deciden encarar hackatones con sus empleados para mejorar sus productos. Facebook es uno de los ejemplos más importantes. La compañía de Mark Zuckerberg realiza regularmente este tipo de encuentros, que duran una noche entera y que tienen una sola regla: nadie puede dedicarse a la misma tarea que realiza cotidianamente, es obligatorio que explore nuevas áreas. Muchos de los resultados de estas reuniones son hoy la columna vertebral de esta red social, como el chat, que nació en una hackatón de 2008, y el calendario de eventos. Es más: el botón de “Like” que se usa desde 2010 en diferentes sitios nació en una de estas reuniones y en 2013 fue usado 3.2 miles de millones de veces por día.

Mientras que para gigantes como Facebook o Yahoo! son una práctica habitual, en Buenos Aires se consolidó como un espacio con buenos resultados. “Las hackatones son parte de una política pública de gobierno abierto que impulsamos desde hace tres años, con la que exploramos nuevos mecanismos de colaboración con la comunidad. En esta línea, una hackatón es un ejercicio muy concreto que permite conectar equipos del sector público con todo el potencial cívico; ahí se generan diálogos y conversaciones inéditas para trabajar sobre distintas problemáticas de la ciudad”, detalló Rudi Borrmann, Director de Información y Gobierno Abierto del Ministerio de Modernización de la Ciudad de Buenos Aires.

“Las hackatones se encaran con un proyecto y no son simplemente ‘sentarse a ver qué pasa’; se presupone que hay un sentido en la hackatón. Es por esto que se organizan hackatones para resolver el abastecimiento de agua en un lugar alejado, por ejemplo, o para mejorar el tránsito en una ciudad, optimizar un producto o agregarle características… Al trabajar en proyectos que buscan solucionar un problema es indispensable estar en contacto directo con aquellos a quienes se les resuelve ese problema. Es bueno que esté presente la comunidad que vaya a ser beneficiada y que haya mucha permeabilidad de ambos lados”, reveló Muro. En esa línea, algunos de los resultados de las hackatones desarrolladas en Buenos Aires incluyen ‘Dónde’, un buscador de centros de distribución gratuita de preservativos y centros de wwweo coordinado por la Fundación Huésped; un prototipo de un anclaje de bicicletas para las estaciones porteñas y la popular aplicación ‘BA Bici’. También en hackatones se crearon una plataforma para coordinar campañas contra la oferta sexual, un sitio para explorar museos y un mapeo de las villas de la ciudad. Y es que estos encuentros no son sólo tecnológicos. En abril del año pasado, por ejemplo, se realizó una hackatón musical en el marco de MICA, las jornadas del Mercado de Industrias Culturales Argentinas. De allí surgieron prototipos de distintos instrumentos como el ‘balasimón’, la unión de un balafon, un xilofón africano y el clásico juego Simon. Esta creación fue replicada de distintas formas, desde una visión artesanal a cargo de la Asociación Argentina de Luthiers hasta una adaptación tech con video mapping. Además, como fue realizada con código abierto, se la modificó luego en distintas partes del mundo. Cuando la inteligencia es colectiva y libre, parecen no haber límites.

Sin prejuicios
Las hackatones no se necesitan mucho para llevarse a cabo, pero ya existen sitios dedicados a esta actividad. El primer ‘hackerspace’ fue instalado en Alemania en el 1995, si bien ya había antecedentes de iniciativas similares una década atrás. En hackerspaces.org puede consultarse una lista actualizada que muestra sitios de todo el globo, incluyendo al Laboratorio de Juguete en Almagro. En estos espacios suele haber sillones cómodos, buena conexión a Internet y mesas para desarmar y analizar aparatos.

Por su versatilidad y dinamismo, estos encuentros también desafían los preconceptos de quién es un hacker y cuáles son sus hábitos, ya que se trata de reuniones sin secretos, abiertas a la comunidad y con el objetivo de ayudar. “En una hackatón no hay restricción de edades, todo vale, tampoco hay discriminación académica. Un hacker es aquella persona que hackea. Si querés participar de una hackatón, podés hacerlo con el conocimiento con el que cuentes, aunque no sea técnico. Siempre se puede aportar a las discusiones y desarrollo de los proyectos”, puntualizó Muro. Él es parte de Wazzabi, un colectivo que se dedica a promover y fomentar el aprendizaje grupal y el autodidactismo, y está rodando un “hackumental”, documental sobre las iniciativas hacker en todo el globo. Las imágenes del mismo se irán subiendo a un repositorio en Internet para que cualquiera pueda descargarlas y hacer su propia versión. “Hay una frase que dice ‘siempre tratá de ser la persona menos inteligente en la habitación’”, continúa Muro. “Participar de esos eventos te acerca a personas apasionadas en el hacer. A fin de cuentas, de eso se trata una hackatón: la celebración del hacer.”

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