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Música

Las cuatro estaciones

Pepsi convocó a un original recital bajo tierra, que tuvo como escenario y platea las plataformas del subterráneo porteño

Bajar las escaleras, pasar el molinete, sentir el ruido de un tren llegar, a travesar el tumulto de gente para entrar al vagón y lograr conseguir un asiento. El sábado, desde la medianoche, mil personas -en grupos de 250- aprovecharon la dinámica que los porteños viven cada día para llegar al trabajo y volver a casa, para viajar por una ruta bajo tierra de música nacional que empezaba en la estación Corrientes de la línea H del subte, y terminaba en Parque Patricios. Por primera vez, el piso de Buenos Aires vibró con el Pepsi Music Underground de la mano de Babasónicos, Illya Kuryaki & Valderramas, el Cuarteto de Nos, Bandalos chinos, banda que ganó un concurso e inauguró el recorrido.

Todos a bordo

A las 23:45, las avenidas Pueyrredón y Corrientes se llenaron de gente. En la boca del subte de la estación Corrientes había una larga fila aunque, esta vez, no había subtepass ni SUBE. Más bien, una entrada que prometía el innovador rock bajo tierra. A medida que los pasajeros iban bajando, se encontraban con una línea H llena de luces de colores, una botella de gaseosa y una pulserita de color, que indicaba el turno que correspondía para emprender el viaje. Después del molinete, el público seguía bajando escaleras, aunque frenaban para admirar el ambiente, sacarse una selfie y seguir bajando, mientras sonaba Bándalos chinos, la banda que se ganó su lugar en un concurso radial y que tuvo el privilegio de demostrar en el punto de partida que el sonido funcionaba metros abajo. El primer grupo de 250 personas partió en el subte hacia Humberto I. En el viaje, sorprendió Leo García, que recorrió los vagones con su guitarra y cantó “Nunca quise” de Intoxicados, “Isla” y “Morrisey”, entre otros. El segundo tren, tuvo a Barco como musicalizador en los pasillos del subte.

“Es una mezcla entre un viaje de egresados y una maratón”, comentaba uno de los pasajeros, ansioso por acomodarse en un buen lugar y tener una mejor visión en el próximo show. Al llegar a Humberto I, el grupo se acomodó a lo largo de la plataforma. “Detrás de la línea amarilla”, decían los hombres de seguridad acompañados por una colorada con un megáfono, que recordaba al altavoz que normalmente anuancia malas noticias, como la suspención de algún servicio. Se va el tren y, del otro lado de las vías, Dante Spinetta y Emmanuel Horvilleur. Empezaba a sonar “Yacaré” y las sonrisas en la gente aparecieron, junto con bailes y celulares sacando fotos. En cualquier ubicación se veía bien y se escuchaba aún mejor. Después de unos segundos de aplausos, lKV tocó “Funky futurista” y se despidieron, metiéndose en una carpa a esperar el próximo grupo. Para el siguiente, tocaron “Coolo” y “Abarajame”.

Llegando a destino

Se abrieron las puertas de los vagones y la gente desesperada corría hacia donde El Cuarteto de Nos ya empezaba con “El hijo de Hernández”. Arriba de los bancos y a lo largo de las vías, el público cantaba “Roberto”, “Verano del 92” y “Yendo a la casa de Damián”. Quedaba la última parada, Parque Patricios. Los cuatro grupos que ya habían disfrutado de Bandalos Chinos, IKV y El Cuarteto de Nos, se reunieron en el final de recorrido. Leo García reaparece para cantar algunos temas y calentar el pequeño escenario que esperaba por Babasónicos. Pasadas las 3 de la mañana, Adrián Dárgelos y compañía aparecen con “Uso” y era toda una odisea poder acercarse y ver algo. Pese a todo, el público escuchó, bailó y los más petisos les daban sus smartphones a los más altos para que sacaran alguna foto y se vea bien el sombrero de Dárgelos. Siguió “El colmo” y “Risa”. La temperatura bajo tierra aumentaba, pero las gaseosas daban un respiro. Sonó “Los burócratas del amor” y, con un sintetizador con el que tembló la estación, fue el turno de “El baile de Odín”. Más tarde, “Y qué?”, “Carismático” y “La lanza”. Babasónicos cerró con “Putita” y los gritos no tardaron en llegar.

La propuesta del Pepsi Music Underground llegó a Buenos Aires para romper con la rutina de shows a cielo abierto -sobre todo en verano-, con el ingrediente extra del viaje en subte y las paradas rockeras. Una propuesta que recuerda quizá, el valor de los artistas que día a día regalan música y teatro en los vagones de las seis líneas de la ciudad. Tal vez sea hora de incluirlos en un próximo festival bajo tierra.

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