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Territorios

La vida acuática

Tangaroa propone un curso para iniciarse en el mundo de la navegación, para muchos un viaje de ida que se transforma en una forma de vida.

Por Gisela Etlis

Un picadito con amigos dura, como máximo, una hora y media. La clase de zumba se puede estirar hasta dos horas y la sesión de terapia llega a los 40 minutos. Para Jorge Correa y Juan Manuel Dordal, profesores de Tangaroa náutica, aprender a timonear un barco a vela no tiene una agenda definida. “Para navegar hace falta tiempo, y dedicarle tiempo es una decisión”, advierte Juan Manuel frente a la popa del Tangaroa II y cuenta cómo un psicólogo de 30 años entendió la diferencia entre un hobby y una forma de vida.

“Cuando empecé a estudiar navegación me dije a mi mismo: puedo jugar al fútbol, puedo ir a andar en bici, puedo navegar. En el momento en que me di cuenta que con un barco se podría cruzar el océano, entendí que la náutica es otra cosa y ahí tuve que empezar a derivar pacientes. Entendí que no hay horarios”, recuerda quien primero fue alumno de Jorge, un navegante que trae al concreto el concepto novelesco de lobo de mar. Jorge defiende la idea de no estar atado a una hora cuando se sale a navegar: “En la náutica, a veces, es peligroso cumplir horarios. Cuando uno está arriba de un barco, el barco es el mundo y todas las decisiones que se deben tomar, tienen que ser en función de ese mundo. Pensar en una fecha, nos pone en riesgo de correr accidentes”.

La historia del Tangaroa
Con sólo 5,80 metros de largo, el Tangaroa -Dios del mar y nombre que eligió Correa para sus barcos (el I, el II y el III)- se convirtió en 1992 en la embarcación argentina más pequeña en cruzar el océano Atlántico de Norte a Sur, en conmemoración del quinto centenario del descubrimiento de América. La consigna era usar instrumentos de navegación antiguos.

Años más tarde, Jorge interrumpió su vida como médico psiquiatra para  vivir a bordo con su mujer, hija nació en tierra y a los 20 días, cruzó el Río de la Plata, para vivir en las costas de Brasil, durante más de dos años.


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Aprendizaje
El curso de navegación se hace en cualquiera de los tres Tangaroa y dura cuatro meses. Tiene clases teóricas, en las que se cubre el programa de prefectura,  y prácticas, con un costo de $1600 por mes. “El manual de prefectura se conforma con aprender las partes del barco. Pero no te dice qué hacer cuando tenés el viento en contra y tenés que fondear”, explica Dordal. Las clases prácticas, incluyen un viaje cada mes: primero al Delta, que dura todo el día, luego a La Plata que dura dos. 

Entre mate y mate, Jorge se empeña por dejar en claro que la Escuela Tangaroa no es como la demás: “Una vez, se me fueron dos alumnas porque no había baño. ‘¿Y por qué estamos arriba de este barco que no tiene baño?’, me preguntaron. Y les respondí que este era el barco que cruzó el Atlántico… El límite de la navegación no puede ser el baño. El que
quiere ir al baño, se mete adentro con un balde y listo. Por más tonto que parezca, eso no te lo enseñan en cualquier curso”.

Qué pasa después
Cuando se saca el registro manejo, en general, los conductores tienen en mente comprarse un auto o manejar el de un familiar, hasta tener el propio. Pero cuando finaliza el curso de navegación y el alumno se convierte en navegante, ¿qué pasa? Constanza Coll, novia de Juan Manuel y compañera de sus aventuras a bordo -Fueron a Nueva Zelanda y siempre buscan un destino nuevo para llegar timoneando-, desmitifica a la navegación como actividad elitista y responde al interrogante: “Muchos se compran un barco y generan tripulaciones con ex alumnos, por eso,  el que quiere seguir navegando, viene y se sube. Siempre se necesita gente para correr una regata, ir hasta Colonia o hasta Punta del Este”. Según cuentan los maestros de Tangaroa, hay quienes se compran su barco y se convierte en su casa flotante. “Cada uno puede encontrarle a la náutica su yeite”, cierra Connie.

Escuela Tangaroa
Clases teóricas: jueves a las 19.30 hs en Incas y Triunvirato. 
Clases prácticas: los sábados a la mañana o a la tarde en Avenida Intendente Cantilo 3200 (y Udaondo),  bahía de  ?Núñez, junto a Ciudad Universitaria
Precio: $1600 por persona o $1300 para grupos de dos o más. FB/Tangaroanautica

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