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Cine y Series

La venganza

Bulling y la violencia escolar vuelven al cine en una película sensible y metaficcional.

Por Sandra Martínez, especial desde Mar del Plata

Dos amigos preparan como proyecto escolar una película casera donde un duo de adolecentes vengadores interpretados por ellos mismos se cargan a los matones de la escuela. Pero lo que empieza como un chiste toma visos oscuros cuando uno de los chicos empieza a fantasear con llevar la idea a la realidad. Esa es la premisa de The Dirties, uno de los films de la sección Busco mi destino del festival.

El tema de la violencia escolar y sus consecuencias muchas veces devastadoras está muy instalado entre los temas explorados por el cine de los últimos años, fogoneado por los casos cada vez más frecuentes de alumnos maltratados por sus pares que explotan en una masacre. Desde el documental de Michael Moore  Bowling for Columbine hasta la ficción de Gus Van Sant Elephant, el derrotero de esos outcasts que funcionan como bombas de tiempo bajo la mirada ignorante o impotente de los adultos retoma en The Dirties con un tratamiento novedoso que explora varios niveles de metaficción y vuelve perdonable la realización casera.

Para empezar, están Owen y Matt, los protagonistas de la película, y a su vez están sus alter egos en la cinta que preparan para clase y que funciona como gatillo de los eventos posteriores. Pero también están Matthew Johnson, protagonista, director y guionista y Owen Williams, su amigo en la vida real y actor debutante. Con ese triple nivel de lectura, las decenas de citas a películas como Pulp Fiction o Irreversible y de matanzas escolares, dicen presente en The Dirties en forma explícita cuando se ve a Matt leyendo un libro sobre la tragedia de Columbine o cuando hablan sobre la fijación de los asesinos masivos con El guardián entre el centeno, la novela de Salinger.  También hay una relectura sobre el umbral que separa la realidad de la ficción y que para esta joven generación es mucho más difuso de lo que parece. Y se hace cargo de que las películas sobre perdedores desatados en una furia asesina alimentan de una forma perversa cierta visión mítica del asunto.

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