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Entrevistas

La política como espectáculo

Con la segunda temporada de su serie House of Cards recién estrenada, el actor habló con Bacanal sobre el mundo de la política y la nueva televisión.

Por Sandra Martínez

Con su porte grave y de alguna forma enigmático, Kevin Spacey es, probablemente, uno de los grandes actores de su generación. Al recorrer su filmografía encontramos personajes inolvidables e icónicos, como Lester Burbank, el deprimido padre clase media de Belleza americana o el misterioso Verbal Kint de Los sospechosos de siempre. Y, por supuesto, el psicótico John Doe de Pecados Capitales, donde actuó bajo la dirección de David Fincher, que hoy es su coequiper en la realización de esa nueva joya entre las series que es House of Cards.

La serie desnuda los entretelones del mundo político estadounidense haciendo foco en un ambicioso congresista, Frank Underwood, que arrasará toda oposición a su planificada carrera. Con una calidad de realización excepcional, fue el primer título producido por la empresa de web streaming Netflix. El éxito fue automático cuando los trece capítulos de su primera temporada aparecieron on-line al mismo tiempo. Además de su compleja interpretación de Underwood, Spacey es productor ejecutivo de la serie y está completamente involucrado con cada uno de sus aspectos. En una charla telefónica con Bacanal, habló sobre el personaje, el mundo de la política y la nueva televisión.

-Además de protagonizar House of Cards, también sos productor ejecutivo de la serie. ¿Qué implicó que asumieras ese rol?
-Estoy involucrado en casi todos los aspectos, desde las conversaciones iniciales sobre la creación del show, hasta el trabajo con David Fincher, pasando por el vestuario y la estética, el casting del elenco, el desarrollo de la trama y los personajes. Puedo decir que mi rol como productor ejecutivo no es un mero crédito sino una participación real.

-¿Cómo te involucrás en el desarrollo de la trama?
-Cuando leo los borradores o la primera versión de los guiones, tengo notas e ideas que le paso a Beau Willimon, nuestro jefe de guionistas, y David Fincher y ellos suman sus propias opiniones. Todo esto, una semana y media o dos antes de comenzar a grabar, lo que nos da tiempo para hacer algunos cambios de perspectiva o diálogo. Para el momento en que comienza la grabación, en muchos casos, llevamos más de un mes de desarrollo de ese guión en particular.

-¿Y cuáles fueron los desafíos de tu doble rol como protagonista y productor?
-Fueron muchos desafíos. Para empezar, nunca había hecho una serie. Nunca trabajé en un solo proyecto durante 155 días. Aprendí mucho sobre la concentración necesaria para algo así y para esta segunda temporada hice un buen número de cambios significantes en mi vida que me permiten ser capaz de mantener la energía y el compromiso para interpretar este tipo de papel, más todo lo que requiere mi posición como productor ejecutivo.

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