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Estilo

La permanente marca un regreso fuerte

Basta de melenas llovidas y extremadamente lisas; animate a jugar con pelos explotados de rulos y salvajismo.

La permanente, el tratamiento que tu mamá y tu abuela se hacían en los setentas para conseguir tener el pelo con muchos, muchos rulos, está de vuelta y con fuerza.

Todo esto nos viene a decir una cosa: el pelo con ondas y rulos es descontracturado, sexy, está a la moda y sacude un poco tanta estructura del pelo lacio y llovido. Esta noticia es una buena nueva para las chicas que tienen conflictos con sus rulos, porque significa que de una buena vez van a soltar la planchita. Pero también es una gran duda para todas las que no vivieron los años dorados de la permanente.

La permanente era el equivalente a lo que hoy es el alisado, un método con un único objetivo para conseguir pelos roludos, que sin dudas no era del todo sano al secarlo y maltratarlo con productos químicos y secadores de pelo. Al igual que el tratamiento para conseguir el pelo alisado y sin frizz, la tecnología ayudó para que hoy el proceso no queme el cuero cabelludo.

Si sos de las afortunadas que cuenta naturalmente con pelos repletos de rulos, olvídate de la esclavitud de planchas y secadores y dale power a tu pelo natural. Solo tenes que priorizar un par de trucos para sacarle mejor provecho:

1. Naturalidad ante todo. Cuidá y potenciá tu tipo de pelo con rulos; se lleva el rulo natural y salvaje.
2. Post ducha, peiná tu melena o bien con los dedos o bien con un peine de plástico con el fin de no arruinar el pelo que por su tipología es muy quebradizo, y preservar la forma de tus rizos.
3. El acondicionador primero, no al final. Aplicá acondicionador por toda tu melena y ponete una toalla o un gorro de ducha mientras preparas el baño o la ducha. Dejá el lavado del pelo para el final, así el calor del vapor hará que éste penetre mejor e hidrate en profundidad. Como resultado, los rulos se van a ver más brillosos.
4. Un tip: a la hora de secarte el pelo, utiliza una toalla de algodón, o en su defecto, una camiseta. Con esto vas a conseguir eliminar el agua pero no la humedad evitando así el odioso encrespamiento.

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