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Tecno

La meca de los gamers

Bienvenidos a la Expo E3, el no va más de la industria de los videojuegos.


Por Tomás Balmaceda

Hasta no hace mucho, apenas unas décadas, las bienintencionadas -aunque, no está mal reconocerlo, inverosímiles- listas de “cosas para hacer antes de morir” incluían esencialmente plantar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. En los últimos años se fueron agregando nuevos ítems, como presenciar una final de Roland Garros, pedir un deseo en la Fontana Di Trevi o tirarse en paracaídas. Todas actividades disímiles que responden a gustos específicos. Pues bien: en su listado personal de deseos, ningún fanático de los videogames que se precie de tal puede dejar de poner “visitar la E3”, la meca sagrada de los gamers mundiales.

La Electronic Entertainment Expo, es decir, E3, es la convención de videojuegos más importante del planeta, que congrega cada año a las principales marcas y sellos en el Centro de Convenciones de Los Ángeles. Entre entendidos se la conoce como “El Vaticano Gamer” y, si bien no hay fe de por medio, sí puede provocar una veneración y un frenesí dignos de un acontecimiento religioso. Decenas de miles de personas de todo el globo se congregan por tres jornadas en esa ciudad, formando largas colas los días anteriores, en una suerte de vigilia en la que comparten expectativas y deseos de cara al esperado encuentro. El hermetismo alrededor de la feria es total y durante meses los sitios especializados especulan con qué anuncios hará cada compañía, mientras se multiplican en foros y redes sociales supuestas imágenes de flamantes consolas o capturas de pantalla de títulos inesperados. La futurología en videogames es casi tan inexacta como la de los resultados electorales, así que los márgenes para la sorpresa y la decepción son altos.

No es aventurado decir que el interés que genera la E3 excede lo que sucede con los grandes festivales de rock o de cine. Es que la industria de los videojuegos mueve muchos más dividendos que la música y ya recauda más dinero que Hollywood. El año pasado, sólo en Estados Unidos, se gastaron más de 20 mil millones de dólares en consolas, títulos y accesorios. Estas cifras demenciales tienen su correlato en esta megaferia a la que sólo pueden asistir empresas, periodistas acreditados y un grupo selecto de fanáticos, quienes tienen la posibilidad de conocer productos y prototipos que recién llegarán al mercado en varios meses o, en ocasiones, dentro de algunos años.

Cruzar las puertas de la gigantesca E3, que este año tuvo más de 70 mil metros cuadrados de stands, es ingresar a una suerte de Exposición de La Rural con alucinógenos y esteroides. Las lujosas instalaciones del lugar sirven como la arena en la que los grandes sellos pelean a muerte la corona por tener el título más deseado, aquel videojuego que sueña ser el más pedido en las próximas fiestas navideñas. En 2012 se vendieron 188 mil millones de juegos, con un podio en consolas dominado por Call of Duty: Black Ops II, Madden NFL 13 y Halo 4.

Más allá de todo esto, hay que admitir que los juegos anunciados en esta edición no presentaron novedades revolucionarias. Nintendo, por ejemplo, fue a lo seguro y mostró cómo será Mario Kart 8, una nueva entrega del clásico, que en la consola Wii U tendrá carreteras móviles y circuitos inspirados en cintas de Moebius. Sony, por su parte, se puso retrofuturista con The Order: 1886, en el que un clan de cazadores salen a la búsqueda de seres sobrenaturales en pleno siglo XIX. Otro que se llevó muchos aplausos fue Tearaway, para PS Vita, que confirmó que aún se pueden hacer cosas lindas sin apelar al hiperrealismo ni a las balas. Quien apostó más fuerte fue Disney, con su proyecto Infinity, que unirá bajo un mismo nombre a todos los personajes de su extenso universo para responder preguntas como qué pasaría si La Sirenita se encontrara con el pequeño Nemo o si Jack Sparrow se topara con el veloz Rayo MacQueen. Lo más novedoso fue Destiny, de los estudios de Bungie, que unió los tradicionales juegos de rol con la perspectiva de primera persona, todo en un megaproducto que puede ser disfrutado de manera masiva y en línea, con gráficos para el asombro. En términos de premios, Titanfall se llevó todo: el primer juego de los estudios Respawn utiliza servidores dedicados e inteligencia artificial en la nube, un camino por el que seguramente varios desarrolladores caminarán en los próximos años. Y en la rivalidad entre los dos juegos de fútbol más populares, el Pro Evolution Soccer y el FIFA, el atractivo central se da en los gráficos, con animaciones increíbles y muy realistas gracias a los motores Fox Engine e Ignite, respectivamente. Sin embargo, sus desarrolladores decidieron mantener el sigilo sobre las mejoras que presentarán en sus versiones 2014 para evitar ser copiados y los detalles importantes aún no fueron revelados.

Puro hard

Más allá de la parte blanda, la gran batalla de este año se dio en el terreno de las consolas. Con Nintendo herida después de varios desaciertos, Microsoft y Sony se declararon abiertamente la guerra y presentaron sus apuestas para el futuro. El gigante creado por Bill Gates develó cómo será la Xbox One, la nueva generación de su niño mimado. La repercusión, sin embargo, no pudo ser peor. Según el anuncio, la nueva consola sólo permite estar offline por un plazo máximo de 24 horas, bajo la excusa de “obtener actualizaciones y realizar verificaciones”, e impide el préstamo de juegos. Dos restricciones pensadas para combatir la piratería pero que recibieron un rechazo unánime. Tal fue el impacto de los anuncios, que pronto Microsoft debió dar marcha atrás y pensar en cambios. Sony, por su parte, finalmente mostró la esperada PS4, que costará 400 dólares y se espera que esté a la venta antes de fin de año. Este round lo ganó el titán japonés, pero la última palabra aún no está dicha.

Juegos que prometen convertirte en héroe o deportista de elite, ovaciones, abucheos, ilusiones rotas, peleas de egos y miles de millones de dólares en juego… Todo esto se mezcla en esta feria que une realidad y fantasía. Con un único fin: que un gamer pueda decir sin vergüenza “no me quiero morir sin antes conocer la E3”.

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