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La imaginación al poder

El explosivo estreno de El Hobbit, última parada del crecimiento exponencial de los relatos épico fantásticos en el cine y la tv

El estreno de El Hobbit volvió a llenar las salas con un público bien predispuesto a disfrutar historias con magia, elfos y dragones. De Thorin Oakenshield a Tyrion Lannister, recorremos la historia y avatares de la literatura fantástica, un género que excedió el mundo nerd para convertirse en la vedette del cine y la televisión

Encontrá la nota completa en el número de enero/febro.

EDITORIAL. Noticias del nuevo mundo
Por Javier Rombouts

“Hay otro mundo y está en este”, escribió Paul Eluard, allá por la mitad del siglo XX. En ese entonces, esa idea sonaba como débil paraguas frente a las bombas que todavía repetían el eco de Hiroshima y Nagasaki, frente al comienzo de la Guerra Fría, frente a los inminentes conflictos en Corea y en Vietnam. Por esa época, los héroes eran súper héroes y tenían la marca registrada del positivismo científico, ya sea por mano de obra humana o alienígena. Ahí tallaban los Súperman, los Iron Man, los Batman y sus gadgets, los Capitán América.

Pero con la caída del Muro de Berlín, con el fuerte cambio climático de los años 90, con las guerras contra Irán, Irak, Afganistán trasmitidas como si se tratara de un videogame, el mundo fue cambiando de paradigmas. “Hay otro mundo y está en este” tuvo otro significado. Había que escapar de este mundo y encontrar otro en el mismo planeta.

Entonces, la épica fantástica -tan parecida y tan diferente de las novelas de caballería que volvieron loco al Quijote- comenzó a mostrar sus uñas. Y los libros de Tolkien, Le Guin, Lewis, entre los más destacados, se hicieron fuertes en el imaginario de una nueva generación que ya había perdido hasta el último vestigio del existencialismo modelo siglo XX.

De algún modo, se volvía a la Edad Media, sólo que esta vez en formato 3D y con elfos, enanos, hobbits, magos y paladines. Bueno es decirlo: una Edad Media sin Inquisición, más espiritual que religiosa. De todos modos, aquí también -salvo quizás en los libros de Le Guin- los malos eran bien malos y los buenos de una bondad absoluta. Peter Jackson, con su El señor de los anillos, llevó este escenario a su máxima exposición. Y no hubo retorno, porque luego Rowling y su hechicero adolescente plantearon los universos de muggles y magos, que convivían pero se evitaban. HBO descubrió los libros de George Martin y los Juego de Tronos llegaron a la televisión. Ahora, otra vez Jakson, nos propone más hobbits, trolls y magos desde el cine. Y va por más, con una nueva trilogía que se traduce en gente disfrazada, un enorme merchandising y millones de dólares. Aquí estamos, brindando por un gran 2013 en plena Tierra Media. Algo así como otro mundo que está en este. Incluso, aunque no exista.

 

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Además, en este número:

+ Roberto Pettinanto, el Gran Gatsby artentino
+
La revolución permantente de las bebidas latinoamericanas
+ Bloggers:
moda sin pelos en la lengua

… y mucho más!

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