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Columnistas

La guerra de las vacaciones

Separado, con 40 años y de regreso a un rodeo que ya no conoce y que, quizás, hubiera preferido ignorar. ¿A dónde van los hombres cuando llueve?

Por Hernán Brienza

-Explicame por qué razón vos podés llevarte sola a los chicos de vacaciones donde se te cante y yo no… Explicámelo, a ver, explicámelo…
La Flaca gimoteaba. Odio cuando las mujeres utilizan el arma del llanto para manipular al adversario. Odio cuando lloran como único argumento cuando se dan cuenta de que se quedan sin razones. Odio cuando lloran sólo para hacerte sentir culpa y hacerte quedar como el hijo de puta de la historia cuando en realidad la que no tienen justificaciones son ellas…

-Vos no entendés, nada… ¿qué te voy a explicar?
-Eso, explicame por qué vos te llevaste a los pibes a la casa de tu hermanito en Punta del Este los últimos dos años y yo sólo pude llevarlos un par de días con mis viejos a la Costa…
-Porque es distinto…
-¿Qué cosa es distinto?
-Es distinto…
-Sí, sí, ya te escuché que “es distinto”… Explicame por qué es diferente que te lo llevés vos de vacaciones a que me los lleve yo…
-Y sí… Porque vos no sabés cuidar a los chicos como yo…
-…
-Eso…
-¿Eso qué? ¿De dónde sacaste eso? ¿Qué sos la madre ejemplar y yo el Petiso Orejudo? ¿Me estás gastando?
-¿Ves que no entendés?
– Entender, entiendo, flaca, lo que pasa es que no comparto un carajo lo que estás diciendo…
-¿Ah, ves? Si te ponés así, no se puede discutir… yo en estos términos no discuto, con insultos, no… Si te ponés en irracional, no hablamos más…
-Yo soy el irracional ¿me estás tomando por boludo, no? No, no, ahora no me vengas a currar con el llanto… ¿Me podrás dar una razón de por qué por tercer año consecutivo vos te vas a llevar a los chicos de vacaciones y el irracional soy yo?
-¿Qué querés que te diga? Que los chicos se aburren con tus viejos, ¿eso querés que te diga? Bueno, ahí lo tenés…
-Perdón, pero ¿de dónde sacaste eso? Si los pibes la pasan bárbaro con mis viejos, se ríen siempre, y vos lo sabés… O sea, cuando tenías que salir con tus amigas y yo laburaba… mis viejos eran geniales… ahora resultan que aburren a Martín y a Draculita…
-…
-Preguntémosle a ellos y listo…
-No, porque no hay que meter en el medio a los chicos…
-Pero si vos los estás metiendo… Estás impidiendo que pasen las vacaciones conmigo…
– Bueno, no sé, dejame pensarlo… Además, yo no sé qué hacer si vos te llevás a los chicos…
-No tengo ni idea, hacé lo que quieras, como hago yo desde hace dos años. Y me voy porque los chicos me están esperando en el coche… No lo pienses demasiado, porque te vas a dar cuenta de que tengo razón y de que estás siendo injusta… Te los traigo el domingo…

***

-¿Cómo se portaron los chicos?
-Bien, Flaca, cómo siempre… la pasaron bárbaro…
-Sí, me imagino, fueron a lo de tus viejos hoy, ¿no? Es que tus viejos son divinos, la verdad…
-…
-No me mirés así… Si sabés que siempre los adoré a tus viejos… Es más, yo siempre me llevé mejor con ellos que vos… Sobre todo con tu viejo…
Enarco una ceja y le pregunto chicanero:
-¿No eran aburridos?
-No, pará, yo dije que los chicos se aburrían, no que tus viejos eran aburridos…
-Bueno, es lo mismo… ¿Pensaste algo?
-Sí, sí, no, nada, que me parece que tenés razón… Que fui injusta con vos, que tenés derecho a llevarte a los chicos con vos y que, bueno, yo tengo que aprender a administrar mi soledad…
-Bueno, no es para tanto… Vos en Punta del Este vas a estar con tus viejos, tus hermanos, sola, sola no vas a estar…
-No, justamente, de eso te quería hablar…
-…
-Es que decidimos con las chicas irnos de vacaciones a Brasil, tipo como un viaje de amigas, ya que vos quisiste llevarte a los chicos, y bueno, pensé que me haría bien descansar un poco y conectarme conmigo…
-Ajá ¿entonces?
-Nada, pensé que vos podías ayudarme con la tarjeta de crédito para pagar aunque sea el pasaje de avión ¿qué te parece?
-Que no, obvio… Yo mis vacaciones me las pago solito…
La Flaca se sorprende. Se queda callada unos segundos y, desencajada, remata:
-¿Ves, ves? No te das cuenta de que sos vos el que ponés palos en la rueda a las cosas. Parece que hacés todo para no hacerte cargo nunca de los chicos en vacaciones… No te bancás mi libertad, eso pasa…
Resoplo, tomo aire, la miro y le sugiero:
-Flaca, hacé lo que se cante, pero a mí no me manipulás más… Andá a robar a los caminos…

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