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Entrevistas

Karma Chameleon

Consolidada en teatro y televisión, la multifacética actriz pone su mira en el cine y sabe que este puede ser un gran año. 

 

Por Cecilia Castillo
Fotos: Alejandra López
Producción: Laura Fernández

Actriz, bailarina y cantante. Aunque asegura que tuvo un 2014 en el que estuvo “vagueando” y siendo mamá full time, la televisión y el teatro no la perdieron de vista. Este mes arranca un año con todo, grabando por primera vez como pareja en la ficción un protagónico en cine junto con su pareja en la vida real, Adrián Suar.

De chica nunca se imaginó como actriz. A los 8 años empezó a estudiar baile en una academia y luego entró en la Escuela Nacional de Danza, se perfeccionó y comenzó su trabajo como bailarina profesional. Fue parte del prestigioso grupo de danza-teatro El Descueve y tuvo una interesante labor actoral en la película “El último Elvis”. Hoy, se mueve con solvencia tanto en teatro como en televisión y la fama hace rato que tocó a su puerta. Sin embargo, fue la danza la que le abrió la puerta a la actuación, al amor y a la maternidad.

– ¿Cómo fue tu salto de la danza a la actuación?
– Al principio no pensaba que iba a ser una actriz o, por lo menos, no una actriz que se dedicara solamente a actuar. Pero al trabajar en diferentes obras de teatro me di cuenta de que el movimiento también tiene que ver con la actuación. Ahí me puse a estudiar con Hugo Midón.

– ¿Cuál fue tu primer trabajo en televisión?
– Adrián (Suar) fue a ver una obra en la que yo actuaba, donde hacía un personaje muy chiquito y gracioso. A él le gustó y, sin conocerme, me propuso llevarlo a la televisión en el programa “Sin Código”.

– ¿Qué cambio generó en tu carrera trabajar en televisión?
– Una vez que empecé a trabajar en tv, comencé a utilizar y mucho “la herramienta actriz”. Hasta ese momento, la usaba mezclada con el canto y con la danza. Así, de a poco, esto de la actuación me empezó a gustar. Igual, un poco de miedo me daba estar fuera de mi lenguaje natural. Pero percibí la magnitud de la posibilidad que tenía enfrente y no la quise desaprovechar.

-¿Cómo manejaste la exposición mediática?
– En realidad, mi “fama” no fue abrumadora porque en Sin Código estaba muy caracterizada físicamente, entonces nadie me reconocía por la calle. Lo mismo pasó en mi segundo trabajo, en “Sos mi Vida”. Recién con “Patito Feo”, que fue mi primer protagónico, me empezaron a reconocer en la calle. ¡Pero sólo me reconocían los más chicos! Por eso digo que, por suerte, “la fama” me dio tiempo y pude acomodarme.

-¿Cuáles son los pros y las contras de ser famoso?
– Para mi tiene casi un 100 por ciento de beneficio. Si sos famoso por algún escándalo, por un caso policial o porque sos pariente de alguien, ahí sí debe ser difícil de manejar. Pero nosotros los artistas tenemos ese beneficio: que todo el mundo reconoce nuestro trabajo como si fuese más importante que otros, cuando en verdad no lo es.

-¿Cómo es el momento de creación de un personaje?
– Trabajo bastante, salvo que ya lo tenga estudiado o ya lo haya hecho. Trabajo mucho con imágenes y aporto todo lo que pueda sumar. Me divierte trabajar en los libros, improviso en el momento y también me adapto a lo que me devuelven mis compañeros.

Actuar, bailar, cantar
Al igual que en muchas otras profesiones, si se tiene suerte, en la actuación hay un antes y un después: se produce un hito, se pega un hit. Entonces, a partir de ese momento, los actores pueden elegir entre diferentes propuestas y no aceptar lo que venga porque hay que llegar a fin de mes. Siciliani es una de esas afortunadas. Para ella hubo un momento clave: “Me acuerdo que siempre tenía el sueño de que llegara el momento en que pudiera elegir entre qué hacer y qué no. Cuando era bailarina y buscaba trabajo me iba de una audición a otra y pensaba: cuándo será el día de que pueda evaluar una propuesta. Eso me parecía el ícono del triunfo. El éxito y confort estaba en esa elección”, dice.

– Y ahora, ¿qué tenés en cuenta a la hora de evaluar una propuesta?
– Muchas cosas. El personaje, el lugar, el equipo, si es película o teatro, quién es el director. En principio, si es teatro, el material. Si es tele, la productora, el elenco. La primera pregunta que hacemos los actores comienza con “quién”.

– ¿Rechazaste trabajos por no tener afinidad con compañeros?
– Sí. Ha pasado que me propusieran un trabajo y dije que no porque no me interesaba trabajar con determinadas personas. Ojo, nunca dije que no si no conocía al actor. Después, si me llevo mal durante el camino, no importa. Hay que seguir trabajando como en cualquier otro lado.

-¿Teatro, cine o televisión?
– Teatro porque es mi casa: ahí nací, ahí me subí a bailar desde muy chica. La televisión y el cine los conocí mucho después. Siento un amor particular por el teatro: es el lugar donde me siento cómoda, donde tengo las herramientas muy a mano. A la televisión le tengo mucho cariño también pero no es lo mismo. Y cine hice muy poco, tengo que explorar todavía.

– Además hiciste shows musicales como “Estás que te pelas”: ¿Cómo fue esa experiencia?
– Fue un proyecto de amor total con Carlitos Casella. Nosotros nos conocemos hace muchos años y tuvimos una empatía artística muy fuerte, nos llevamos muy bien en el escenario. “Estás que te pelas” surgió como la idea de hacer ocho shows, casi para nosotros y para nuestros amigos. La idea era cantar un poco juntos con una banda que es divina. Y eso se convirtió en éxito y en algo muy bello. Le pusimos mucho esfuerzo. Es una locura lo que pasó. Tanto que terminamos el año dando shows en España.

– O sea que no sólo bailás y actuás…
– No, también canto y no lo puedo separar. Se mezcla mucho todo. Porque cuando canto o bailo estoy actuando. Pero también es cierto que me agarro mucho de las herramientas de la danza para actuar porque esa es mi formación, mi columna vertebral y no puedo -ni quiero- salir de ahí. Más allá de que estudié muchos años actuación, siento que soy una bailarina. Es una parte que no puedo dejar nunca y voy a seguir bailando hasta que me muera.

Historias de la vida privada
A unos años de entrar en la cuarta década, a Griselda no le preocupa el paso del tiempo. Es una mujer que tiene sus pies sobre el presente y quiere dar todo para vivir el hoy, proyectando a futuro, pero sin perderse en lo que vendrá si no en lo que viene.

– ¿Cómo te imaginabas tu vida cuando era adolescente?
– Pensaba que siempre iba a bailar danza contemporánea. Que, por ahí, iba a estar en el San Martin, bailando o viajando. Pero cuando empecé a estudiar con Midón, a los 16 años, empecé a soñar un poco más con el teatro cantado, actuado y bailado.

-¿Sos de planificar?
– Depende el aspecto. Con el teatro soy de proyectar mucho. Pero en la televisión no soy de esas personas que piensan proyectos propios. A mí me los ofrecen, los evaluó y si tengo ganas los hago.

– ¿Y en lo personal?
– Desde que fui mamá me doy cuenta del paso del tiempo. No en lo estético, porque eso no me asusta ni preocupa para nada, sino en lo rápido que crece mi hija.

– ¿Te cuidás?
– A veces sí. Trato de no dejarme estar mucho porque tengo tendencia a engordar.

– ¿Creés que la belleza juega a favor?
– Depende del proyecto que se haga. Algunos proyectos tienen en cuenta la belleza “comercial”. Porque para mí la belleza es muy subjetiva. Y para otros trabajos es lo mismo si tenés una belleza standard o no la tenés. Es muy difícil evaluarlo también: hay días en que me siento hermosa y otros en que me siento un mono, tiene que ver con la sensación de cada uno.

– ¿Cómo te ves de acá a 30 años?
– Espero tener salud mental y luminosidad para estar haciendo lo mismo que ahora. Quiero seguir actuando, bailando y cantando como pueda. Me gustaría tener la espontaneidad necesaria para seguir haciendo lo que me gusta y no ponerme rancia porque, cuando veo eso en otras personasa, no me gusta.

– ¿Qué hubieses sido si no te hubieses dedicado a lo artístico?
– Hice cosas que no se relacionaban con lo artístico y las padecí muchísimo. Fui camarera, docente de danza y, si bien enseñar me gustaba, no lo llegaba a disfrutar del todo. Vengo de una familia donde son todos docentes. Pero yo no disfruto la docencia como el resto de mi familia. No sé qué hubiera sido. Creo que algo relacionado de alguna u otra manera con el arte, así fuesen artesanías en la plaza.

– Decís que tu hija Margarita cambió el modo en que ves el tiempo ¿Qué más cambió?
– Cuando me enteré que estaba embarazada, sentí una gran emoción porque quería tener un hijo. Estábamos buscando hacía nada y fue con mucha sorpresa porque enseguida quedé embarazada. Igualmente, para mí la maternidad empieza cuando nace. Mi primer encuentro fue una locura: un parto natural que viví como un animal, con mucha pasión y emoción.

¿Cómo manejás la crianza y el trabajo?
– Todavía no lo sé manejar, me cuesta mucho. De golpe no quiero hacer nada. Todo 2014 me la pasé “vagueando” y disfrutando con ella. Es muy adictivo estar con ella y lo disfruto a full. Pero tampoco quiero dejar de lado mi trabajo que es algo que me apasiona. Por eso este mes ya empezamos a grabar una película que protagonizamos junto con Adrian Suar. Después de diez años, volvemos a estar juntos, en lo laboral se entiende. Es así, este 2015 vuelvo a arrancar.

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