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Cine y Series

Intensidad al ritmo del jazz

Whiplash- música y obsesión es la nueva película de Damien Chazelle sobre el turbulento vínculo entre un estudiante y su profesor.

Por María Luján Torralba
Fotos: Gentileza Sony Pictures

“Presiono a la gente más allá de lo que se espera de ella”, dice el Sr. Fletcher, director de la orquesta de la mejor escuela de música de Estados Unidos en el film que estrena esta semana, Whiplash – música y obsesión. Y seguro que así lo hace. El tema es que cuando alguien que dedica su vida a cultivar talentos de una manera brutal se encuentra con alguien que es capaz de dejar a su novia porque esa relación le quitará tiempo para “ser uno de los grandes”, el resultado puede ser peligroso. Y seguro que así es. La película escrita y dirigida por el joven Damien Chazelle narra la historia de un aprendiz y su maestro. Esta relación, que se ha tratado en el cine en varias oportunidades, esta vez se encarna en un perturbador vínculo que transita simultáneamente amor, odio, admiración y violencia.

Andrew Neiman, interpretado por Milles Teller, es un ambicioso baterista de jazz y estudiante de primer año del conservatorio Schaffer donde el prestigioso instructor Terrence Fletcher, personificado por J.K. Simmons, lidera la banda formada por alumnos. Luego de una rigurosa audición, Andrew logra formar parte de la agrupación, experiencia que le costará sangre, sudor y lágrimas literalmente. ¿Ser una persona sobresaliente o ser una persona ordinaria? ¿Dejarlo todo por una pasión o vivir una vida mediocre? Estos dilemas despiertan en las mentes de los espectadores cuando Andrew, empujado por las extremas y despiadadas medidas de Fletcher, comienza a perder la cordura con tal de lograr su objetivo.

“Hay una sensación en lo profundo, te vuelve jodidamente loco, una sensación de martilleo en tu cabeza, lo necesitas tanto. La adrenalina comienza a fluir, te retuerces todo y actúas como un loco”, dice la canción Whiplash (Latigazo) de Metallica. Si bien en la cartelera de Schaffer hay un afiche que dice: “Si no tienes habilidad terminarás tocando en una banda de rock”, definitivamente las Whiplash, canción y película, comparten esa potencia y desenfreno.

Ganadora de premios en festivales internacionales como Sundance, Whiplash ya es una de las favoritas para los premios Oscar, nominada como Mejor Película y J.K. Simmons, como Mejor Actor de Reparto, categoría ganada en los últimos Globos de Oro.  Damien Chazelle, guionista del film Grand Piano protagonizada por Elijah Wood, donde un pianista recuperado de ataques de pánico es amenazado de muerte si se equivoca en una nota en su concierto de regreso, demuestra, una vez más, que su espíritu de músico aún corre por sus venas.

Five, six, and… cuenta el director de la orquesta para que su baterista le marque el tempo y suene la banda. Y con ese ritmo y esa intensidad jazzera se desarrolla Whiplash, que no sólo cautiva al público por plasmar en cien minutos un argumento contundente y ágil, sino que también seduce por su estética oscura e intimista con luces anaranjadas que remite a los clubes de jazz neoyorquinos. La belleza de los instrumentos, los primeros planos de los detalles y el esplendor de la música hacen que la tensión casi constante entre los personajes se disfrute en una composición perfecta.

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