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Cine y Series

Inevitable comparación

El estreno de la remake de Oldboy dirigida por Spike Lee nos hace revalorizar la genial versión original. 

Por Sandra Martínez

En una semana sin estrenos particularmente tentadores, la remake de Oldboy era la película más atractiva del programa, aunque estaba claro que sería imposible verla sin caer en insidiosas comparaciones. La clave es que esta versión de la película dirigida por Chan-wook Park tiene detrás de cámara a otro gran provocador del cine, Spike Lee. Por lo tanto, aunque por lo general la imposición de parámetros hollywoodenses  sobre “producciones extranjeras” no son felices, su firma abría ciertas expectativas sobre el resultado.

Oldboy cuenta la historia de un tipo bastante desagradable que de pronto, y sin ningún motivo aparente, es encerrado durante veinte años en una habitación de hotel. Mientras el tiempo corre sus únicas ocupaciones son mirar la televisión, hacer una larga, larga lista de aquellos a quien pudo haber ofendido tanto como para hacerlo merecedor de tan tremendo castigo y prepararse físicamente para lograr escapar. Hasta que de pronto, un día es liberado y comienza su camino para averiguar quién fue su captor y vengarse, con la ayuda de una joven compasiva que conoce cuando lo liberan y un viejo amigo.

Con una trama llena de acción y giros sorprendentes, la película puede resultar interesante para alguien que se acerque por primera vez a esta historia. El problema es que no le llega a los talones a la versión original. Para empezar, si bien Josh Brolin –a quién quizás recuerden como el consejal irlandés profundamente conflictuado de Milk– ofrece una buena actuación, le faltan la furia desbordante y el costado decadente del protagonista original. El villano, por otro lado, se revela tan barroco y caricaturezco que resulta más insoportable que temible y para colmo buscaron darle un nuevo giro a sus motivaciones con un resultado ridículo.

Esas carencias convirtieron a Oldboy en una de esas películas de acción tipo búsqueda-rescate-venganza, donde alguien rapta a la hija de algún duro como Mel Gibson o Liam Neeson, aunque las revelaciones finales son bastante más border, claro. Los productores se cubrieron asegurando que se basaron más en el manga original que en la película que lo adaptó por primera vez. Y es cierto que Chan-wook Park que tomó varias licencias, sobre todo agregando escenas  ultraviolentas –como la famosa pelea con el martillo- y cierto morbo extra, pero la verdad es que todos sus aportes sumaron valor a la obra. También es cierto que la versión de Spike Lee recurre el material original, pero solo a la hora de bajarle el tono a la trama. Lejos del fenomenal trabajo de Park, que supo imponer su sello a la adaptación, Lee se limita a una repetición lavada de lo que ya vimos, desde detalles del arte como la presencia de luces de neón hasta el particular estilo que Park utilizó para contar los flashbacks. Su mirada no logra sumar ni mejorar en nada a este clásico de género, por lo tanto, el veredicto es negativo: los que no vieron la Oldboy original deben buscarla y regocijarse en su fiesta gore y su belleza desangelada.


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