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Entrevistas

Industria Nacional

Con su nueva película, Wakolda, recién seleccionada para competir en los premios Oscar, la escritora y directora habla sobre literatura y cine, la relación con el clan familiar y sus rutinas creativas.

Por Susana Parejas
Fotos: Jazmín Arellano

Si le dan a elegir entre ponerse un vestido de noche y zapatos de taco alto para lucirse caminando la alfombra roja del algún festival del mundo o quedarse en su casa del barrio de Colegiales escribiendo, Lucía Puenzo elige, sin dudarlo, lo segundo. A ella no le gusta tanto el mundo ese de los festivales. Pero a pesar de decir una y otra vez que le gusta más escribir que filmar, no escapó al destino de ser cineasta. Destino que en ella podría ser más bien una cuestión genética.

Hija de Luis Puenzo, criada en una familia donde todos de alguna forma están relacionados con el cine -sus cuatro hermanos varones forman parte también de la productora-, en cada proyecto el apellido Puenzo figura en varias de las líneas de los créditos.

Lucía arrancó escribiendo y terminó dirigiendo. Como escritora tiene cinco novelas publicadas por Planeta y traducidas a varios idiomas. Y en 2010, la revista británica Granta la seleccionó como una de las veintidós mejores escritoras en castellano menores de 35 años.

Cuando no está filmando o editando, siempre escribe, ya sea cuentos o novelas. Una rutina que sigue todos los días, desde que se levanta hasta el mediodía y que, “si está embalada”, puede llevarle también la tarde y la noche.

Como directora de cine tiene en su haber tres largometrajes, XXY -con el que cosechó más de veinte premios-, El niño pez, y el último Wakolda, que se estrenó en Cannes este año en la sección Un Certain Régard (Una cierta mirada), y pasó por el Festival de San Sebastián, irá a Biarritz, Montreal y antes de que termine el año se estrenará en 25 países.

Rodada en Bariloche, Wakolda trata sobre la relación entre Josef Mengele, “el ángel de la muerte”, y una niña y su familia. El médico de Auschwitz (reconocido por sus experimentos con detenidos en el campo de concentración y exterminio), camuflado con otra identidad, toma a esta familia para seguir experimentando en humanos. Natalia Oreiro, Diego Peretti, Florencia Bado en el papel de la nena, y el actor catalán-alemán Alex Brendemühl son los protagonistas de esta película que la vuelve a poner en el lugar de directora.

-¿Cómo fue el proceso que te llevó a meterte con un personaje como Mengele?

-Escribí la novela un año y pico antes que el guión. Y la novela empezó como yo empiezo en general las novelas: no por tema (en este caso el nazismo, Mengele), sino por ese cuento de una familia que en los 60’s en la ruta del desierto conoce a un alemán que ni siquiera en el principio de la novela era Mengele. Era un hombre que tenía una identidad falsa y que se identificaba con esa nenita con problemas de crecimiento que, en realidad, está ligada con cuestiones cercanas mías de otro tipo, cuestiones de la ética en la medicina que pueden ser delicadas.

Para leer la nota completa hacé click aquí.

Lucia Puenzo

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